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Lecturas y Liturgia del 16 de Abril de 2014

Lecturas del Miércoles Santo

MISA DE HOY   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/miercoles_santo08.mp3

Lecturas del Miércoles Santo

Miércoles, 16 de abril de 2014
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (50,4-9a):

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sienta los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

Palabra de Dios

Salmo
Sal 68,8-10.21-22.31.33-34

R/. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (26,14-25):


En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

Él contestó: «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.
Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió: «Tú lo has dicho.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Miércoles Santo

Liturgia Viva del Miércoles Santo
Miércoles, 16 de abril de 2014
“MI HORA ESTÁ PRÓXIMA” (Is 50,4-9; Mt 26,14-25)

Introducción
Hoy vamos a oír la mala noticia de la traición de Judas, junto con la triste y sin embargo alegre buena noticia de la cena de Pascua de Jesús con sus discípulos. “Mi hora está cerca; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos”. Jesús comerá la comida pascual rodeado de los que le han seguido. El traidor los deja para traicionar a Jesús. Pero Jesús, el Siervo de Dios y del pueblo, afronta su muerte con la más plena confianza en Dios. Jesús celebrará esta Pascua de una forma nueva, transformándola en la Eucaristía. Esto es como un testamento que él deja a sus discípulos. Es la forma más profunda y misteriosa de estar en medio de sus discípulos, entonces y ahora.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Cuando hubo llegado la hora de tu Hijo Jesús
de aceptar la pasión y la muerte
por amor a ti y por amor salvador a nosotros,
él no rechazó ese sufrimiento y profundo dolor.

En la hora de las pruebas,
por las que nosotros tenemos que pasar,
no permitas que seamos rebeldes,
sino mantennos confiando en ti,
ya que tú nos salvaste
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración de los Fieles
Unamos nuestras plegarias a las de nuestro Señor Jesús, y digamos: R/ Señor, escucha a tu pueblo.

- Por aquellos cuyo amor ha sido traicionado o rechazado, roguemos al Señor.

- Por las personas que están ahora afrontando la muerte, para que se pongan con confianza en las manos del Señor, roguemos al Señor.

- Por todos los que sufren y tienen que tomar decisiones difíciles, para que Dios sea su fuerza e inspiración, roguemos al Señor.

- Por todos los cristianos, para que busquemos la presencia del Señor en la Eucaristía, roguemos al Señor.

Señor, quédate con nosotros. Te queremos, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Alabanza sea dada a ti, Dios eterno,
porque nos invitas al banquete eucarístico de tu Hijo.
Que nosotros, discípulos de Jesús hoy,
comamos este pan de amor y fortaleza
y bebamos este vino de alegría,
para que nuestra confianza en ti
no se desvanezca nunca
y para que nos amemos unos a otros
en días de alegría y en tiempo de dolor.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo, nuestro Señor.



Oración después de la Comunión
Oh Dios, salvador nuestro:
Un mundo nuevo pudiera haber nacido
cuando Jesús entregó su vida por nosotros
y nos dejó el signo de que tú has hecho con nosotros
una nueva y eterna alianza.

Gracias por permitirnos celebrar,
en conmemoración suya,
este sacrificio que nos trae vida
y nos une por el amor.
Toda gratitud y alabanza a ti,
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¡Qué bueno poder estar con el Señor esta Semana Santa! Tenemos la oportunidad única de reflexionar sobre el inmenso amor con que Dios nos ama. ¿Cómo respondemos a su amor total? ¿En qué medida lo hacemos resonar y lo reflejamos como en espejo a los hermanos alrededor nuestro? Especialmente ustedes, padres y abuelos, ¿qué hacen para que sus hijos o nietos perciban y sientan el amor de Dios en ustedes?
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del miércoles, 16 de abril de 2014

Comentario al Evangelio del miércoles, 16 de abril de 2014

 C.R.
Queridos amigos:
Hace varios años que el filósofo judío Levinas me ayudó a caer en la cuenta de lo que significa el rostro humano. Es la parte de nuestro cuerpo que nosotros nunca podemos ver directamente. Y, sin embargo, la parte que los demás ven. Más aún: el rostro es como una concentración de nuestro cuerpo entero para los demás. Son los demás quienes nos dicen: "Te veo hoy con mala cara" o "Tienes buena cara". Nuestro rostro es la ventana por la cual se comunica lo que somos. Comunican nuestros ojos y comunican nuestros labios. Una frente fruncida es señal de preocupación. Unos labios apretados indican rabia. Una sonrisa transmite alegría.
Si el rostro es un concentrado de humanidad, ¡qué fuerza adquieren las palabras del profeta Isaías ("No oculté el rostro a insultos y salivazos") o las del salmo 68 ("La vergüenza cubrió mi rostro")!
Junto al sentido del oído, hoy ponemos a punto también el sentido de la vista para contemplar el rostro de Jesús durante los próximos días. Se trata de un mapa en el que están registrados los gozos y sufrimientos de todos los hombres.
En vísperas de su muerte, el rostro de Jesús resume la entera trayectoria de su vida terrena: sus largos años de laboratorio nazareno y sus pocos meses o años de itinerancia misionera por tierras de Galilea y de Jerusalén.
¿Cómo veían el rostro de Jesús sus discípulos cuando le preguntaban, uno tras otro, incluido Judas, la pregunta del millón: "¿Soy yo acaso, Señor?". ¿Verían preocupación, rabia, frustración, derrota? ¿O verían un rostro luminoso, sobrecargado de amor en cada una de sus millones de células?
"Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". Esta es la súplica que brota en un día como hoy en el que millones de personas se ponen en camino hacia los lugares donde van a pasar los días del triduo sacro.
¿Se puede vivir el triduo sacro estando de vacaciones? ¿Se ha convertido la Semana Santa en un simple período vacacional, salpicado con algún rito folclórico religioso a modo de relleno para tranquilizar la conciencia? Quizá podemos responder con sencillez. Se puede vivir el triduo sacro en cualquier lugar ... con tal de que no tengamos miedo a buscar y contemplar el rostro de Cristo. No importa tanto el lugar cuanto el coraje de dirigir nuestros ojos a ese rostro cubierto de insultos y salivazos y, sin embargo, hermoso, radiante, perdonador. Ese rostro se muestra en la liturgia de la iglesia y se muestra en las personas sufrientes que, sin duda, iremos encontrando. Por mucho derecho que tengamos al descanso, no podemos mirar en otra dirección, porque en el familiar con problemas o en el que nos sirve en un hotel podemos descubrir al Cristo que sigue sufriendo hoy. Volver la espalda a esos rostros tan reales es volver la espalda al Cristo que nos mira.
"Oculi nostri ad Dominum Jesum" canta la liturgia. "Nuestros ojos están vueltos al Señor Jesús". Ojalá podamos aguzar la vista para contemplar este rostro en cualquier lugar en el que nos encontremos durante los próximos días.
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