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Lecturas y Liturgia del 12 de Julio de 2014

Lecturas del Sábado de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://82.223.187.64:81/radiopalabra/tiempo_ordinario/14_7_TO.mp3

Sábado, 12 de julio de 2014
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (6,1-8):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 92


R/. El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,24-33):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Sábado de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 12 de julio de 2014
EN LAS MANOS DE DIOS

Introducción:

Primera Lectura: Isaías (=Yahvé es salvación) experimentó la santidad de Dios y fue tan torturado por ella que ese fue el mensaje central de sus profecías --el escrito más bello y vigoroso de todos los escritos proféticos. En nombre de la santidad de Dios Isaías exigía conversión, especialmente para acabar con la injusticia social, tan extendida en su tiempo.

Evangelio:
“No tengan miedo”, dice tres veces Jesús a sus discípulos. Aun cuando, como él, sean perseguidos, y aparentemente fallen en su misión, están en las manos de Dios. Dios se preocupa y cuida de los suyos. No se puede construir el reino de Dios sin cruces y sin sacrificios, y sin ser rechazados por un mundo que quiere crear su propio futuro prescindiendo de Dios.

Colecta
Oh Dios, creíble y digno de toda confianza: Tú estás presente con nosotros en todo, incluso en nuestras miserias, y te preocupas y cuidas de los tuyos. Haz más profunda nuestra confianza en ti y haznos miedosos de una sola cosa: de llegar a ser instrumentos del mal. Al contrario, haznos mensajeros de la buena noticia de que el mal y la maldad pueden ser vencidos y de que tu justicia y bondad prevalecerán. Danos fe firme y sana confianza por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Por la Iglesia, para que, libre de cualquier miedo paralizante, tenga valor y audacia, nacidos de la fe, para dar testimonio de las exigencias del evangelio. Roguemos al Señor.

Por los que presiden las celebraciones litúrgicas, para que tengan un profundo sentido de la santidad de Dios y, al mismo tiempo, una conciencia clara de sus propios defectos y limitaciones. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que nunca tengamos miedo a los que nos amenazan o ridiculizan a causa de nuestra fe, mientras vivimos plenamente confiados en Dios, que nos lleva en la palma de su mano. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre digno de confianza: Tu Hijo Jesucristo se comprometió a luchar contra el mal a riesgo de ser perseguido, y fue víctima de su propia lucha. Mientras nos encontramos con él aquí a través de estos signos de pan y vino, que él nos ayude a entender más claramente que el discípulo no está por encima de su maestro, y, por lo tanto, que no podemos hacer realidad su reino sin ser desgarrados y rechazados por este mundo. Padre: Nosotros confiamos en ti por Cristo nuestro Señor.



Oración después de la Comunión
Oh Dios, justo y santo: Hemos participado gozosamente en la mesa de tu Hijo, y estamos dispuestos a compartir su vida y su misión. Danos la gracia de no tener nunca miedo y de ser intrépidos, como Jesús. Ayúdanos a estar plenamente convencidos de que nuestra vida y nuestra muerte están en tus manos, y de que nuestras cruces y sacrificios llevan en sí las semillas de alegría y felicidad eternas. Danos esta fe firme y esta inquebrantable fortaleza por Jesucristo nuestro Señor.



Bendición
Hermanos: No tengamos miedo de profesar y de vivir con valentía nuestra fe. Confiemos en el Señor que nos apoya con su fuerza. Que Dios todopoderoso nos fortalezca y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esta bendición permanezca para siempre.

El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.

Comentario al Evangelio del sábado, 12 de julio de 2014


Queridos amigos:

¿Quién no ha tenido miedo alguna vez? Cuando aparece ante nosotros algo que nos evoca peligros, amenazas o incertidumbres, es normal sentir miedo.
El miedo es un “fantasma” con muchos rostros: miedo a la oscuridad, a la soledad, al qué dirán, a hablar, al ridículo, a definirse, al compromiso, al fracaso, a los demás, a uno mismo, a encarar la realidad, al presente, a lo que está por venir, a la vida, a la muerte... Sus efectos son también variados: puede producir indecisión, impedir avanzar, echar para atrás, hacer tomar otro camino, paralizar, atrapar...
El miedo puede ser un sentimiento adaptativo cuando nos previene de peligros reales y nos hace tomar las precauciones necesarias. Pero el problema es cuando atrapa la vida y uno vive huyendo de todo y de todos.
“No tengáis miedo”, “no temáis” es la palabra que Dios nos dirige hoy, repetida siete veces por Mateo en su evangelio, cuando los seguidores de Jesús parecen echarse atrás ante la dificultad, el riesgo, lo nuevo.
Los creyentes tenemos derecho a sentir miedo. Pero a la vez se nos da la oportunidad de dar el paso de la confianza. Porque, en el fondo, sabemos que el mundo y la vida están en manos de Dios. Y que Él tendrá la última palabra. A pesar de las apariencias contrarias.

En el partido de nuestra vida juegan Miedo y Confianza. Ambos quieren ganar. Cuando uno avanza, hace que el otro retroceda. Ojalá que, apoyados en Aquél de quien nos hemos fiado, llegue la Confianza a ganar... por goleada.
Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, cmf
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