GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 17 de Julio de 2014

Lecturas del Jueves de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1    
EVANGELIO DEL DIA   http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/15_5_TO.mp3

Jueves, 17 de julio de 2014
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (26,7-9.12.16-19):



La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 101


R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R/.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):


En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Jueves de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

Jueves, 17 de julio de 2014
LES DARÉ DESCANSO

Introducción
Primera Lectura. Isaías dirige una bella y patética oración, anhelando a Dios. Pide por la paz y espera un renacimiento para su pueblo. Esa oración representa la plegaria del justo en medio de su pueblo.
Evangelio. Los débiles y pobres están abiertos al amor de Jesús, porque son conscientes de que son frágiles y vulnerables. Él les dará alivio y reposo, y les hará saber que lo que Jesús les exige es carga ligera y liviana, porque se lleva con amor. Ellos encontrarán descanso en él.


Colecta
Oh Dios, de corazón bondadoso: Tú nos has mostrado visiblemente tu amor en tu Hijo Jesucristo, hombre como nosotros, y, a través de él, te has ligado a nosotros con un vínculo de amor siempre fiel. Acepta nuestra acción de gracias y ayúdanos a proyectar y reflejar tu amor, para que, como tú y como Jesús, no tengamos miedo de mostrar interés y afecto hacia los otros, y de servirles generosamente, sin que los inconvenientes nos paralicen. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones

Pidamos al Señor que nos haga conscientes de lo débiles y vulnerables que somos, para que simplemente pidamos su ayuda cuando sintamos angustia y aflicción. Roguemos al Señor.

Por todos los que están cansados de la vida y no ven solución a sus problemas, para que se vuelvan hacia el Señor llenos de confianza. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que sepamos llevar las cargas de nuestros hermanos, que serán livianas para nosotros ya que lo hacemos porque son hermanos y hermanas nuestros. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, fuente de todo amor: Tu Hijo Jesús se dio totalmente a ti, como ahora se da totalmente a nosotros en esta celebración eucarística. Que aprendamos, Señor, de él a ayudar a los otros a llevar sus cruces y a hacer brotar de su interior lo mejor de sí mismos. Danos la gracia de amar tan fiel y generosamente como él, para que él viva entre nosotros, ahora y por los siglos de los siglos.



Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro: Tu amor latió en un corazón humano cuando tu Hijo vivió en medio de la gente como uno de nosotros. Ayúdanos a llegar a ser uno con él y a tener un corazón tan grande como el suyo. Que nosotros prefiramos en nuestro amor, como lo hizo él, a los que son menos amados y que, por ello, son los que más afecto necesitan, para que les podamos llevar un poco de tu calor y amar, a través de ellos, a Aquél que es Señor nuestro, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.



Bendición
Hermanos: Ojalá que nuestra vida cristiana sea un himno de gratitud a la iniciativa del amor de Dios y al continuo cuidado de Jesús. Que el Dios de amor les bendiga, el Padre, e Hijo y el Espíritu Santo.

El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.

Comentario al Evangelio del jueves, 17 de julio de 2014

José María Vegas, cmf
El yugo llevadero y la carga ligera

Somos muy proclives a las divisiones rígidas: los justos y los pecadores, las víctimas y los verdugos, los buenos y los malos…
De múltiples formas tendemos a dividir a los seres humanos en categorías según diversos criterios, de modo que nosotros y los nuestros caigamos en el bando de los buenos, mientras que nuestros rivales o enemigos (por los más diversos motivos: sociales, políticos, religiosos, raciales…) queden agrupados en la lista negra correspondiente. Podemos caer en la tentación de entender de este modo la distinción que ayer hacía Jesús entre los sabios y entendidos, y, por el otro lado, la gente sencilla. Pero no es esto lo que hace Jesús. Sus distinciones no son rígidas e inamovibles, sino elásticas, mudables. Él sabe que todos oscilamos continuamente entre uno y otro grupo: el pecador se convierte, mientras que el justo cae, los verdugos de ayer se convierten en víctimas de hoy, con frecuencia a manos de los que fueron sus víctimas. De ahí que, tras establecer aquella distinción,

 Jesús llama a “todos” los que están cansados y agobiados, pues ¿quién no lo está de un modo u otro? Jesús no ha venido a establecer nuevas fronteras y divisiones, sino a llamar a todos, pues todos necesitan alivio, misericordia, perdón y salvación. La suya es una llamada a la confianza en Dios Padre, que se preocupa por todos y quiere nuestro bien, incluso en la adversidad, como bellamente lo expresa el profeta Isaías. Pero es también una exhortación a la responsabilidad. Jesús llama pero no impone, sino que espera con respeto nuestra respuesta libre. La total gratuidad de la salvación no nos convierte en marionetas, ni nos coloca en una situación de infantilismo espiritual. Tenemos que tomar una decisión, lo que significa cargar sobre sí un yugo.

Podemos entender este cargar el yugo de Jesús como tomar la decisión de “hacernos cargo” de los demás, de convertirnos en humildes servidores, de renunciar a la imposición y la violencia a favor de la mansedumbre. En una palabra, se trata de tomar la decisión de amar hasta dar la vida. Es el amor lo que nos salva, porque es el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, el que nos ha salvado en la cruz. La opción por el odio y la violencia, que se nos antojan con frecuencia como la elección ligera y liberadora (dar rienda suelta a nuestros peores sentimientos), se acaba convirtiendo siempre en un peso insoportable, no sólo para los que la padecen, sino también para los que la ejercen. Mientras que el peso del amor (como ya dijo san Agustín: “amor meus, pondus meum”, mi amor y mi peso) resulta a la larga ligero y llevadero, primero porque es el amor y no el odio lo que es acorde con la naturaleza de nuestro ser, pero también, y sobre todo, porque ese yugo lo ha tomado Jesús sobre sí: Él lo lleva por nosotros, Él lo está llevando cada día con cada uno de nosotros.
José M. Vegas cmf
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified