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Lecturas y Liturgia del 4 de Agosto de 2014

Lecturas del Lunes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/182T0.mp3

Lunes, 4 de agosto de 2014

Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (28,1-17):

Al principio del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente: «Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: "Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, cogió y se llevó a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar –oráculo del Señor–, porque romperé el yugo del rey de Babilonia."»

El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y del pueblo que estaba en el templo; el profeta Jeremías dijo: «Amén, así lo haga el Señor. Que el Señor cumpla tu profecía, trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados. Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: "Los profetas que nos precedieron, a ti y a mi, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor."»
Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, diciendo en presencia de todo el pueblo: «Así dice el Señor: "Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años."»

El profeta Jeremías se marchó por su camino. Después que el profeta Ananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino la palabra del Señor a Jeremías: «Ve y dile a Ananías: "Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo haré un yugo de hierro. Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia; y se le someterán, y hasta las bestias del campo le entregaré."»
El profeta Jeremías dijo a Ananías profeta: «Escúchame, Ananías; el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por eso, así dice el Señor: "Mira: yo te echaré de la superficie de la tierra; este año morirás, porque has predicado rebelión contra el Señor."»
Y el profeta Ananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 118,29.43.79.80.95.102


R/. Instrúyeme, Señor, en tus leyes

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R/.

No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.

Vuelvan a mi tus fieles
que hacen caso de tus preceptos. R/.

Sea mi corazón perfecto en tus leyes,
así no quedaré avergonzado. R/.

Los malvados me esperaban para perderme,
pero yo meditaba tus preceptos. R/.

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):


En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Lunes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

Lunes, 4 de agosto de 2014
MARTES - Mt 14:22-36
Introducción

El profeta Jeremías primeramente recuerda al pueblo sobre el castigo por su infidelidad, pero después abre las perspectivas para una bella restauración, cuando Israel sea de nuevo pueblo de Dios y Dios sea su Dios.
Evangelio. El simbolismo de la narrativa del evangelio es muy fuerte. El agua embravecida del mar representa al mal, que traga a la gente. Jesús, el Señor, es más fuerte. Él invita a los discípulos y a la Iglesia entera a arriesgarse, desde la fe, a seguirle. La fe es insegura por sí misma; tenemos que pasar a través de las tormentas de la vida entre la fe y el temor. Pero el Señor está ahí, invisible, asegurándonos: ”Soy yo; Yo estoy con ustedes. No teman.”

Colecta
Señor Dios nuestro:
Estamos constantemente tensos
entre el miedo y la fe
mientras peleamos con el viento y con las olas
que amenazan nuestra fidelidad al evangelio.

Señor, danos la gracia de saber aceptar
que la fe nunca es humanamente segura
ni adquirida de una vez para siempre.
Hazla crecer en nosotros día a día,
para que no seamos pusilánimes y timoratos
sino que sigamos resuelta y coherentemente a tu Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia, cuando tiene que pasar por momentos difíciles de persecución, de ridículo o conflicto interno, para que, a pesar de todo, siga confiando en el Señor, roguemos al Señor.
Por los cristianos acosados por dudas interiores o que tienen que afrontar difíciles decisiones de conciencia, para que vean la mano salvadora que Jesús bondadosamente les tiende, roguemos al Señor.
Por la gente que tiene que hacer trabajos peligrosos, para que el Señor los proteja siempre, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú quieres cerciorarnos
de que estás tan cercano a nosotros
por medio de Aquél que es nuestro alimento y bebida,
tu Hijo Jesucristo.
Por él danos poder
para caminar por el tormentoso camino de la fe
y asumir los riesgos del amor,
para que sepamos superar nuestros miedos
y hacer de su palabra consoladora
el fundamento de nuestra vida y de nuestro trabajo,
ahora y hasta el fin de los tiempos.

Oración después de la Comunión
Dios todopoderoso:
Tú nos invitas por medio de Jesús, tu Hijo,
a abandonar nuestra tímida seguridad
y a caminar con él a través de las aguas
en entrega generosa a ti y a nuestro prójimo.

Aun cuando no veamos su mano
tendida hacia nosotros y agarrando la nuestra,
danos la suficiente fe para estar seguros
de que con él venceremos
y construiremos tu futuro en nuestro mundo tan humano,
hasta que nos lleve, a través de las dificultades, hacia ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: El Señor nos ha dicho: “¡Ánimo, soy yo! No tengan miedo”. Él está con nosotros en nuestras luchas; nunca nos va a abandonar.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.



Comentario al Evangelio del lunes, 4 de agosto de 2014

Pedro Belderrain, cmf
Queridos hermanos:

Ante todo recibid un saludo bien cordial ahora que empezamos a compartir el eco que la Palabra producirá en nosotros esta semana. Decir agosto no es decir gran cosa; unos estamos en pleno verano, otros en invierno. Todos, eso sí, hemos superado ya la mitad de este año de gracia 2014 y quizá estemos algo cansados de caminar. La Iglesia, en nombre del Señor, lleva semanas alimentándonos con fragmentos del evangelio según san Mateo, que esta semana será también nuestro nutriente principal. Como casi siempre nos acompañan quienes ya se han abierto a la Palabra y han vivido conforme a ella: hoy hacemos memoria de Juan María Vianney; durante la semana recordaremos a Domingo de Guzmán, a Teresa Benedicta de la Cruz… y por supuesto a María de Nazaret. Estemos o no cansados, el Señor nos acompaña siempre y de mil modos.

Puede que si hoy comparten ustedes la Palabra con otras personas no todas hayan oído en la eucaristía el mismo evangelio. La Iglesia abre la puerta a que no volvamos a proclamar el que se nos ofreció ayer en la liturgia del decimooctavo domingo ordinario. Es probable que escuchemos distintos trozos del capítulo catorce del relato según san Mateo: 14, 13-21; 14, 22-36. El primero narra una de las multiplicaciones de panes realizadas por Jesús; el segundo la experiencia de los discípulos zarandeados en la barca, temerosos, a los que el Maestro invita a no tener miedo. El evangelista enmarca ambos episodios cuando Jesús acaba de tener conocimiento de la muerte violenta de Juan el Bautista. El Maestro parece sentir una llamada especial a intensificar la formación de sus discípulos.

Aprovechemos nosotros -ahora, en 2014- esa formación.
Santo Cura de Ars, tú que aprendiste tanto a los pies de Jesús ayúdanos a hacerlo también nosotros.
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