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Lecturas y Liturgia del 16 de Agosto de 2014

Lecturas del Sábado de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/19_7_TO.mp3

Sábado, 16 de agosto de 2014
Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel (18,1-10.13b.30-32):

Me vino esta palabra del Señor: «¿Por qué andáis repitiendo este refrán en la tierra de Israel: "Los padres comieron agraces, y los hijos tuvieron dentera?" Por mi vida os juro –oráculo del Señor– que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel. Sabedlo: todas las vidas son mías; lo mismo que la vida del padre, es mía la vida del hijo; el que peca es el que morirá. El hombre que es justo, que observa el derecho y la justicia, que no come en los montes, levantando los ojos a los ídolos de Israel, que no profana a la mujer de su prójimo, ni se llega a la mujer en su regla, que no explota, sino que devuelve la prenda empeñada, que no roba, sino que da su pan al hambriento y viste al desnudo, que no presta con usura ni acumula intereses, que aparta la mano de la iniquidad y juzga imparcialmente los delitos, que camina según mis preceptos y guarda mis mandamientos, cumpliéndolos fielmente: ese hombre es justo, y ciertamente vivirá –oráculo del Señor–. Si éste engendra un hijo criminal y homicida, que quebranta alguna de estas prohibiciones ciertamente no vivirá; por haber cometido todas esas abominaciones, morirá ciertamente y será responsable de sus crímenes. Pues bien, casa de Israel, os juzgaré a cada uno según su proceder –oráculo del Señor–. Arrepentíos y convertíos de vuestros delitos, y no caeréis en pecado. Quitaos de encima los delitos que habéis perpetrado y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo; y así no moriréis, casa de Israel. Pues no quiero la muerte de nadie –oráculo del Señor–. ¡Arrepentíos y viviréis!»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 50,12-13.14-15.18-19

R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,13-15):

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban.
Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.»
Les impuso las manos y se marchó de allí.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Sábado de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 16 de agosto de 2014
EL REINO ES DE LOS NIÑOS
( Ez 18:1-10, 13, 30-32; Mt 19:13-15)
Introducción

Es cierto que con frecuencia sufrimos las consecuencias o disfrutamos los beneficios de las acciones de otros, buenos o malos; y es cierto también que hay una solidaridad en el pecado. Sin embargo el profeta Ezequiel nos advierte hoy que cada uno es personalmente responsable de lo bueno o malo que uno hace. Y, por lo tanto, exhorta al pueblo a que deje ya su actitud fatalística. -- Como hijos e hijas de Dios deberíamos renovarnos a nosotros mismos y comprometernos personalmente a todo lo que es bueno, justo y bello.

Evangelio. Poca gente toma hoy con seriedad las palabras de Jesús cuando nos dice : “El reino de los cielos pertenece a los que son como niños.” Muchos, por ejemplo, desacreditan la espiritualidad de la infancia espiritual, del pequeño camino de Santa Teresita de Liseux. Hablamos engoladamente de ser adultos en Cristo, de fomentar una madurez humana y espiritual. Y sin embargo, la verdadera adultez consiste en lo que Dios quiere que nosotros seamos en Cristo Jesús; es decir, consiste en ser totalmente receptivos del evangelio. Para los discípulos, a los que no les importan mucho los niños, y que por otra parte quieren recortar el evangelio a la medida de sus mezquinas ideas, Jesús toma al niño no como signo de inocencia, sino como modelo de apertura a Dios y a la Buena Nueva del evangelio. Ese es el boleto o billete de entrada al reino.


Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú amas todo lo que es pequeño y humilde.
Igual como busca el niño refugio en los brazos de sus padres,
que así también nosotros cifremos nuestra fuerza y madurez
en permitirte que nos cargues en tus brazos de Padre.

Enséñanos, por medio del ejemplo de los niños chiquitos,;
a no alardear de nada que tengamos
o de cualquier cosa que hayamos hecho,
sino a ser siempre receptivos y abiertos a tu gracia.

Porque tú eres nuestra grandeza y nuestra riqueza
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que todos nosotros amemos y respetemos a los niños y a todo lo que es frágil y pequeño, roguemos al Señor.
Para que todos los esposos que se han prometido fidelidad en el santo matrimonio permanezcan mutuamente fieles en su amor, roguemos al Señor.

Para que, en gratitud por todo lo que Dios nos ha dado, seamos fieles a nuestro amor hacia él y hacia nuestros hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Recordamos que cuando tú apareciste entre nosotros viniste en tu Hijo en la forma humana de niño chiquito
dependiente en todo de sus padres.

Que nosotros te aceptemos con corazón de niño,
confiando en ti y en tu amor,
admirándote por todas las pequeñas y grandes maravillas
que haces en medio de nosotros;
y, a cambio, amándote
con espontáneo, sencillo amor de hijos.
Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por haber designado a Jesús
para venir y estar con nosotros aquí y ahora
en la sencillez de una comida de familia,
compartiendo pan y vino.

Esta es una ocasión única para nosotros
para orar por nuestros niños y por sus padres:
Dispón a los padres para que hagan posible
que, a través de su cuidado y amor,
sus hijos sientan y gusten
que tú, oh Dios, cuidas de ellos y los amas
como a todo lo que es frágil y pequeño.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Presentémonos ante Dios con toda humildad, conscientes de lo mucho que le debemos.
Y le pedimos a Dios que les bendiga a todos ustedes, y hoy de manera especial también a sus hijos y nietos.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre..

El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.

Comentario al Evangelio del sábado, 16 de agosto de 2014

Carlos Latorre, cmf
Queridos amigos:

La experiencia del destierro ha puesto en duda muchas afirmaciones que se consideraban definitivas en el pueblo de Israel, por ejemplo que los hijos debían pagar por los pecados de los padres. Y así veían muchos aquella generación de exiliados que lo habían perdido todo y eran explotados por sus nuevos señores: estaban pagando los errores y pecados de las generaciones precedentes. De este modo equiparaban la justicia de Dios a la de los hombres, acostumbrados como estaban a que se castigaran las faltas del padre de familia masacrando a todos los suyos.

Ahora que están lejos de su país y que el culto al Señor ya no se celebra, no hay ninguna solución. Y el profeta Ezequiel empieza a hablar de una justicia de Dios que toma en cuenta a las personas y da a cada uno lo que se merece. Afirma la posibilidad de convertirse y de obtener de Dios las bendiciones perdidas por la conducta anterior de sus padres; Dios sólo quiere dar vida, con tal que se vuelva a su Alianza. Todo eso es decisivo para devolver la esperanza y para motivar a esos exiliados, cuyos hijos volverán un día a su país para reconstruir el pueblo de Dios sobre bases más serias.
Sin embargo, los oyentes de Ezequiel no podían dejar de ver que la vida desmentía su optimismo respecto a la justicia de Dios: hay muchos casos en que los justos no llegan a viejos y no parecían verse recompensados por sus trabajos. Jesús, muriendo en la cruz, experimenta el sufrimiento y el abandono en esta tierra del justo inocente. Pero Dios Padre no va a faltar a la cita levantándolo de la muerte en la resurrección. La Palabra y la vida de Jesús iluminan y dan sentido más completo a lo que enseñaron los profetas y vivió el pueblo de Israel.

En el evangelio de hoy, Mateo, que ya ha presentado a los niños como modelo para los discípulos, utiliza este gesto simbólico de Jesús para resaltar la precedencia que tienen en el reino de los cielos los que se hacen como ellos, o sea, los que lo reciben sencilla y humildemente como un don gratuito de Dios.

Al joven rico le parece excesivo el precio que tiene que pagar para ser discípulo de Jesús, porque era muy rico. Él esperaba de Jesús otra cosa: que le hubiese mandado hacer obras buenas, dar limosna en mayor cantidad, algo que pudiese hacer desde su riqueza sin perturbar su ritmo de vida. ¡Pero a Dios no le damos nada hasta que no le damos todo!
La riqueza puede ser un enorme obstáculo en el camino hacia el reino. La palabra que Jesús dirige al joven no es un consejo, sino un imperativo personal e ineludible: vende todo lo que tienes y el dinero dáselo a los pobres, pues ellos no te lo podrán devolver. No se puede servir a Dios y al dinero. La obsesión por poseer más y más, impide a la persona escuchar y seguir a Jesús.
Los discípulos lo han dejado todo y le han seguido; por eso, su recompensa será la plenitud de la vida, anticipada ya en la vida presente.
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
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