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Lecturas y Liturgia del 22 de Septiembre de 2014

Lecturas del Lunes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA    http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/25_2_TO.mp3

 Lunes, 22 de septiembre de 2014
Primera lectura
Lectura del libro de los Proverbios (3,27-34)
:

Hijo mío, no niegues un favor a quien lo necesita, si está en tu mano hacérselo. Si tienes, no digas al prójimo: «Anda, vete; mañana te lo daré.» No trames daños contra tu prójimo, mientras él vive confiado contigo; no pleitees con nadie sin motivo, si no te ha hecho daño; no envidies al violento, ni sigas su camino; porque el Señor aborrece al perverso, pero se confía a los hombres rectos; el Señor maldice la casa del malvado y bendice la morada del honrado; se burla de los burlones y concede su favor a los humildes; otorga honores a los sensatos y reserva baldón para los necios.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5


R/. El justo habitará en tu monte santo, Señor

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R/.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R/.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R/.


Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,16-18):


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Lunes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Lunes, 22 de septiembre de 2014
Introducción
Proverbios es un libro sapiencial atribuído de manera ficticia a Salomón. Proverbios es una colección de experiencias y tradiciones dirigidas a los jóvenes; seculariza la prevaleciente “sacralización” del pensamiento humano, mostrando que Dios y la persona humana no están a mal. Dios no impide al pueblo pensar y reflexionar por sí mismo.
Evangelio. Cristo habla de la palabra de Dios como de una luz que no puede permanecer oculta; debería brillar en las vidas de los que creen en el evangelio, de tal forma que así puedan dar testimonio de Cristo y de su mensaje.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que nuestra fe sea
como lámpara colocada en el candelero,
para que la gente vea tu luz
y no se tropiece en la oscuridad.

Dirígenos tu palabra,
danos el Espíritu vivificante de tu Hijo,
su Espíritu de unidad y libertad,
para que seamos para el mundo
como un Cristo presente de nuevo,
humano y cercano,
él que vive contigo y con el Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Intenciones
Que la luz de nuestro amor brille y dé testimonio de Cristo por nuestra amabilidad, simpatía y comprensión, y por nuestro compartir generoso con los necesitados, roguemos al Señor.
Para que la luz de nuestra justicia brille en nuestros esfuerzos por respetar los derechos de cada uno y en nuestro trabajo para llevar igualdad y justicia a todos, roguemos al Señor.
Que la luz de nuestra alegría brille en nuestra simpatía y afecto por unos y otros, en nuestra fidelidad a nuestros amigos, en nuestras celebraciones litúrgicas y en nuestro sentido de comunidad, roguemos al Señor.


Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Acepta estos dones de pan y vino
y que se conviertan para nosotros
en el cuerpo y la sangre de tu Hijo.

Que él nutra nuestra fe
y nos haga capaces de dar testimonio
de que en él podemos llegar a ser uno
y vivir con amor los unos para los otros,
porque él es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta celebración eucarística
has querido que nos encontráramos con tu Hijo Jesús.

Que permanezca él con nosotros este día,
para que la gente descubra
cuánto significa él para nosotros,
y qué puede hacer él en nosotros
a pesar de nuestras limitaciones.

No a nosotros, Señor,
sino a ti y a tu Hijo,
en la unidad del Espíritu Santo
sea todo honor y alabanza
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Dar testimonio consiste en llamar la atención no hacia nosotros mismos, sino hacia Dios y a lo que él puede hacer en nosotros, sus pobres instrumentos. Honestamente solo podemos proponer lo que creemos y vivimos, y luego dejar el resto a la gracia de Dios.
Que este mismo Dios les conceda a ustedes esta actitud y les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


Comentario al Evangelio del lunes, 22 de septiembre de 2014

Conrado Bueno, cmf
Queridos amigos:


Como una prolongación de la parábola del sembrador, Jesús advierte: “El candil ha de ser colocado sobre en lo alto para que los que entran tengan luz”. Y a nosotros, en seguida, la luz nos evoca la luz del bautismo, la luz desbordante de la Vigilia bautismal, Pascua de Resurrección. Sí, nos enseña la liturgia que, como bautizados, somos “Nacidos de la luz, Hijos del Día”, y a Cristo le cantamos: “Eres la luz y siembras claridades”. Y al nacer del agua y del Espíritu, somos hijos de la Iglesia sobre cuya faz resplandece la claridad de de Cristo, Luz de las Gentes, según nos revelan las primeras palabras de la Constitución sobre la Iglesia del Vaticano II. En el hombre, la antítesis de la luz es la ceguera. Nos acordamos del ciego de nacimiento o del ciego Bartimeo junto al camino de Jericó. Como este último, de entrada, le suplicamos a Jesús: “Señor, que vea”.

Esta es la definición de Cristo: “Yo soy la luz del mundo”. Una luz que va saltando: quien está cerca de luz queda iluminado, y el cristiano, iluminado por Cristo, va iluminando al mundo con sus obras y palabras. Porque esta luz de Jesús es la imagen de su intimidad divina. Lo explica él mismo, en los escritos de San Juan: luz que es verdad: “El que obra la verdad viene a la luz”. Es vida: “La vida era la luz de los hombres”. Es amor: “El que ama a su hermano está en la luz”. En el otro extremo están las tinieblas, la noche (“era de noche”, cuando salió Judas de la Cena), el pecado. Por eso, San Pablo nos exhorta a combatir “con las armas de la luz”. Los dones, cualidades y carismas que Dios pone en las manos, en el corazón y en la inteligencia de los hombres son las luces con las que alumbramos a los demás. Y, si son luz de Cristo, ¿cómo podremos ocultar una luz tan potentísima?

La vida de los hombres es rica y feliz cuando se abre a la luz de Cristo. Quien ama a los otros, quien camina en la verdad, quien da vida por donde pasa va colmando de luz el espacio de los hijos de Dios. La luz es transparencia, y la transparencia de alma genera credibilidad en las personas. Que la acedia o una humildad de rancia ascética no nos arrastre a colocar la luz “bajo la cama”. Hagamos profesión pública de nuestra fe, demos razón de nuestra esperanza, mostremos paladinamente que amamos a la gente. Así alabarán todos al Padre del cielo. Que sepamos reflejar bien la claridad que nos llega de Cristo. Si nos damos cuenta de que no somos la luz sino, solo, testigos de la luz, no correremos riesgo de actitud altanera. Alegrémonos al constatar que hay mucha gente buena que llena de luz la familia, la Iglesia, el mundo; hay muchos santos, muchos testigos cuya luz está bien puesta en el candelero. No hace falta recurrir a altas instancias; en la vida de cada día nos topamos con hombres y mujeres rodeados de santidad por todas partes. Hay muchos que hacen caso al Papa Pablo VI: “El mundo de hoy necesita más de testigos que de maestros”. Lo bueno es que la esperanza nos asegura que al final triunfará la luz de Cristo, vamos hacia la luz eterna: “Brille para ellos la luz eterna para que no bajen a la oscuridad”, canta el oficio de difuntos. Y, en versos magníficos, pide a Dios el gran poeta leonés, Antonio Gamoneda: “Despiértame, Señor, cada mañana, hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de tu misericordia”
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