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Lecturas y Liturgia del 7 de Octubre de 2014

Lecturas del Martes de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/27_3_TO.mp3

Martes, 7 de octubre de 2014
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Gálatas (1,13-24):


Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles, en seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Fui después a Siria y a Cilicia. Las Iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente; sólo habían oído decir que el antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir, y alababan a Dios por causa mía.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 138

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.

Conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 38-42):

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Martes de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

Martes, 7 de octubre de 2014
HOSPITALIDAD
(Año I. Jon 3,1-10; Año II. Gal 1,13-24; Lc 10,38-42)
Introducción
Año I. En la experiencia de Jonás, la palabra de Dios es muy poderosa si la proclamamos al pueblo en el nombre de Dios y si el pueblo está abierto a ella.
Año II. Pablo afirma que tiene derecho de hablar en nombre de Cristo, porque fue Jesucristo mismo quien le transmitió la Buena Noticia para proclamarla.

Evangelio. Una familia o una persona acogedora hace a los huéspedes sentirse como en casa y les da lo mejor de que dispone. Pero si somos verdaderamente acogedores, escuchamos también al huésped, y recibimos de él o ella quizás más de lo que nosotros damos y de una manera más profunda. Recibimos al huésped como persona. – Dios se nos presenta en la Biblia como un viajero que va de viaje (Cfr. Emaús). Pide hospitalidad como un extranjero o como un pobre. Cristo también dice que cuando recibimos a uno que no tiene alojamiento, le recibimos a él.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre bondadoso:
Nos has invitado a estar contigo,
a escuchar el mensaje de Jesús, tu Hijo,
y a aceptar de él tu paz y tu amor. .
Que sepamos acogerle de corazón
y que aprendamos de él
a acogerle también en los hermanos que nos suplican
cuando nos piden perdón,
y un poquito de calor humano,
de paciencia, esperanza y alegría.
Que tus siervos no pasen de largo ante ellos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que reconozcamos al Señor en los rasgos de un desconocido o un extraño y le acojamos como acogeríamos a Jesús mismo. roguemos al mismo Señor.
Que acojamos lo mejor que nos ofrecen nuestros hermanos, incluso antes de que nosotros compartamos lo mejor de nosotros mismos con ellos, roguemos al Señor.
Para que nosotros seamos y permanezcamos siempre personas hospitalarias y acogedoras, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Padre:
Queremos acoger a Jesús, tu Hijo
en estas ofrendas de pan y vino.
Ábrenos a su palabra y a su mentalidad.

Prepáranos para acogerle en la gente
y encontrarle en sus personas
incluso cuando viene en un momento diferente
y de otra manera de lo que esperábamos.
Enriquécenos al compartir unos con otros
tu regalo más valioso para nosotros,
Jesucristo mismo nuestro Señor.

Oración después la Comunión
Oh Dios Señor nuestro:
Tú has venido a nosotros en tu Hijo
para ser nuestro huésped.
Que en nuestra vida de cada día
estemos siempre abiertos
a cualquier hermano en necesidad.
Ayúdanos a reconocerte y a acogerte
en todos los que se acercan a nosotros.

En cada encuentro humano
ofrécenos tu gracia y tu amor
por medio de Jesucristo tu Hijo,
que vive y reina contigo
y permanece con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: En esta eucaristía hemos sido los invitados del Señor. Él ha sido muy hospitalario con nosotros, escuchándonos y dirigiéndonos sus cálidas palabras de amistad. Él nos envía ahora a ser, los unos para con los otros, huéspedes y anfitriones. Acojan ahora la bendición del Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.


Comentario al Evangelio del martes, 7 de octubre de 2014

Fernando Torres Pérez, cmf

Este relato evangélico se ha usado casi siempre para hablar de la importancia de la oración. Siempre a partir de establecer esa dicotomía entre acción y oración. ¡Cómo se alguien se pudiese entregar a la acción continua al servicio de los demás sin un buen fundamento de fe! Quizá haya que empezar diciendo que esa dicotomía acción-oración es un poco falsa. La vida cristiana es una y no implica que unas horas nos dediquemos a una cosa y otra a otra. No hay más que una motivación para el cristiano: el reino y los hermanos. Y a eso nos entregamos en alma, vida y corazón.

Por eso, hoy voy a hacer una lectura un poco diferente de este relato y de las diversas posiciones adoptadas por Marta y María. Y quizá aplicarlo a algo que nos puede pasar en el mundo actual y quizá a veces en nuestras organizaciones (parroquias, cáritas, ONGs). En este relato vemos cómo las dos hermanas acogen a Jesús en su casa. Una se preocupa de preparar lo material: la comida, el cuarto, la cama para que duerma el invitado. Todo lo que necesite para sentirse bien. La otra simplemente se sienta a sus pies y le escucha. Y de esto dice Jesús que es “la mejor parte.”

Así vista la historia me hace pensar que a veces nuestras organizaciones son perfectas en su funcionamiento. A los necesitados les llegan las mantas, los alimentos, las medicinas. Les enviamos todo lo que necesitan. Cáritas es en muchos países una organización de prestigio. Está muy bien organizada. Hace bien su trabajo. Incluye también muchas veces un servicio de estudios prestigioso que estudias las causas de la pobreza y la marginación social y su evolución a lo largo del tiempo.
Pero no hay que olvidar que lo nuestro no es una oficina dispensadora de servicios. Lo nuestro es un servicio a los hermanos. Y lo que más necesitan es precisamente ser escuchados en sus cuitas no ser recibidos por un oficinista que les da sí todo lo necesario pero con la frialdad de la burocracia. Lo que necesitamos todos es que nos miren, que nos escuchen, que nos regalen tiempo y cariño. Lo de Marta es importante, por supuesto. Pero sin lo de María se queda en nada. El hermano al que servimos es un hermano no un objeto. Conviene no olvidarlo. Es, como han dicho tantos santos, Cristo mismo.
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