GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 18 de Noviembre de 2014

Lecturas del Martes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_299.mp3

Martes, 18 de noviembre de 2014
Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (3,1-6.14-22):
Yo, Juan, oí cómo el Señor me decía: «Al ángel de la Iglesia de Sardes escribe así: "Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias." Al ángel de la Iglesia de Laodicea escribe así: "Habla el Amén, el testigo fidedigno y veraz, el principio de la creación de Dios: Conozco tus obras, y no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca. Tú dices: 'Soy rico, tengo reservas y nada me falta'. Aunque no lo sepas, eres desventurado y miserable, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, y así serás rico; y un vestido blanco, para ponértelo y que no se vea tu vergonzosa desnudez; y colirio para untártelo en los ojos y ver. A los que yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y arrepiéntete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté en el trono de mi Padre, junto a él. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias."»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5

R/. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R/.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R/.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Martes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario



Martes, 18 de noviembre de 2014
TENGO QUE ALOJARME EN TU CASA
(Ap 3,1-6. 14-22; Lc 19,1-10)

Introducción
Juan reprende e increpa a los cristianos de Sardes y Laodicea porque han abandonado su fervor inicial y necesitan convertirse. A subrayar, las duras palabras a los de Laodicea porque no son ni fríos ni calientes, sino simplemente tibios: “Les voy a vomitar de mi boca.”
Evangelio. Hoy encontramos a Zaqueo, el típico pecador rico como colector de impuestos, que como persona es pequeño y pobre. Corre a encontrar a Jesús y se convierte a través de este encuentro, pero es realmente Jesús quien toma la iniciativa al llamar a Zaqueo, encaramado en el árbol, y pedirle si puede alojarse en su casa. Ésta es la solución para el pecador tibio o frío: aceptar encontrarse de nuevo con el Señor. Este mensaje va para nosotros también. Si realmente encontramos a Jesús, nosotros también vamos a cambiar.

Oración Colecta
Oh Dios misericordioso y compasivo:
Tú sabes con qué frecuencia nuestro fervor se enfría,
y qué pobres de corazón somos a veces
cuando pensamos que somos ricos
y que estamos seguros por pertenecer a ti.
Te pedimos, Padre, que sepamos encontrar de nuevo a tu Hijo
en lo más profundo de nuestros corazones;
ayúdanos a buscarle sinceramente
para que su presencia nos cambie
y para que él viva realmente en medio de nosotros.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.


Intenciones
Para que hagamos todo lo que podamos para ver y encontrar al Señor, y experimentar profundamente su cercanía e intimidad, roguemos al Señor.
Para que nuestro encuentro con el Señor en oración, en la gente de bien y en los pobres y marginados nos transforme interiormente, roguemos al Señor.
Para que el participar en el banquete del Señor en la eucaristía haga más profundo nuestro amor a Cristo y a los hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo está a la puerta y llama
para compartir con nosotros su pan de pobreza.

Que sepamos abrirle las puertas de nuestros corazones
y acogerle con entusiasmo.
Que sean su pan y sus actitudes
los que nos nutran, para que podamos vencer todo mal
por medio de él, que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos has dado a Jesús como nuestro huésped
y al mismo tiempo como nuestro anfitrión
que se nos ha dado a sí mismo como alimento.

Él nos ha encontrado como al Zaqueo del evangelio.
Que él nos colme hasta rebosar
con su vida y con su amor,
para que él comience de nuevo su obra con nosotros.

Ayúdanos a ser, los unos con los otros,
tan acogedores como él ha sido con nosotros
y que él permanezca siempre a nuestro lado.
Te lo pedimos en el nombre del mismo Jesús, el Señor.

Bendición
Hermanos: Que ojalá también nosotros oigamos del Señor aquellas palabras .”La salvación ha llegado hoy a esta casa, a estas personas, a esta comunidad.”
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.


Comentario del Martes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario

Juan Lozano, cmf
Zaqueo era un sinvergüenza, un corrupto de entonces, uno de esos tipos que hacen daño a la sociedad, especialmente a los más desfavorecidos; de esos que deberían estar en prisión, como otros muchos, por sus delitos fiscales. Un malo malísimo y además cobarde, pues no se atreve a dar la cara, se sube al árbol para mirar desde la distancia a Jesús, no de frente.

¿Cuál fue su salvación? ¿Qué le hizo cambiar? Dejarse alcanzar por Jesús, aceptar su auto invitación. Volvamos un momento a la lectura del Apocalipsis que hoy nos presenta unas acusaciones muy duras a las comunidades de Sardes y Laodicea: “conozco tus obras, tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto”; “conozco tus obras, y no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca”; “aunque no lo sepas, eres desventurado y miserable, pobre, ciego y desnudo”.

Duras acusaciones, ¿verdad? A nadie nos gusta que nos pongan delante de nuestros defectos o miserias, pero lo que Dios nos recuerda hoy a a través de su Palabra, está escrito en la última frase del Evangelio de hoy: “el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”. Es decir, hasta las actitudes más miserables, hasta el pecado más inconfesable, la mancha más oscura de nuestra alma, puede ser sanada. La misma lectura del Apocalipsis nos da claves: “ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir”; “acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete”; “el que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida”; “sé ferviente y arrepiéntete”. “A los que yo amo los reprendo y los corrijo”.

Quizá nuestros defectos o miserias no sean tan graves, no lo sé; lo que importa es que toda actitud desnortada, errónea, pecaminosa, puede ser transformada por la Gracia de Dios, si y sólo sí, la dejamos trabajar en nosotros a través, entre otras, de las actitudes que nos propone hoy el Apocalipsis. Nuestra oración de hoy nos invita a mirar lo que no nos gusta ver, pero que está ahí, nuestras zonas más oscuras. Jesús también quiere llegar hasta dentro y sanar de raíz. ¿Por qué? Nos lo ha dicho el libro de la Revelación, “nos reprende y corrige porque nos ama”.

Precisamente el final de la primera lectura del Apocalipsis es precioso: “Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos”. Eso hizo Jesús con Zaqueo, llamar a su puerta y entrar a su casa a comer. Y esa visita…, ¡le cambió la vida!
Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified