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Lecturas y Liturgia del 25 de Noviembre de 2014

Lecturas del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_308.mp3

Martes, 25 de noviembre de 2014
Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (14,14-19)
:

Yo, Juan, miré y en la visión apareció una nube blanca; estaba sentado encima uno con aspecto de hombre, llevando en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada.
Del santuario salió otro ángel y gritó fuerte al que estaba sentado en la nube: «Arrima tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura.»
Y el que estaba sentado encima de la nube acercó su hoz a la tierra y la segó. Otro ángel salió del santuario celeste llevando él también una hoz afilada.
Del altar salió otro, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó fuerte al de la hoz afilada: «Arrima tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque las uvas están en sazón.»
El ángel acercó su hoz a la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar del furor de Dios. Pisotearon el lagar fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los bocados de los caballos en un radio de sesenta leguas.
Primera lectura

Salmo
Sal 95,10.11-12.13


R/. El Señor llega a regir la tierra

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,11-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.

Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo." Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades."

El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

Martes, 25 de noviembre de 2014
¡CUIDADO, NO SE DEJEN ENGAÑAR!
( Ap 14,14-19; Lc 21,5-11)

Introducción
La lectura del Libro del Apocalipsis presenta el juicio como la siega de la cosecha.
Evangelio. Jesús habla de tiempos de pruebas, directamente de la caída de Jerusalén, lo cual es un símbolo del fin de los tiempos. No olvidemos que para nosotros aquí y ahora el tiempo del juicio es ahora: lo preparamos ahora, nos sometemos a él, o mejor, lo creamos ahora, dependiendo del modo cómo vivimos individualmente y como comunidad. “¡No se dejen engañar!”, dice Jesús. En otras palabras, su mensaje intenta sacudirnos, despertarnos para vivir ahora más radicalmente el evangelio.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nuestra fe no es una serena posesión
de la verdad y de ritos religiosos que nos dan seguridad.
Haz que nos percatemos de que la fe sufre pruebas
y de que tú nos llamas
para que seamos testigos creíbles
--en nuestro tiempo y en nuestra situación--
de la pasión y resurrección de tu Hijo.
Danos tu Santo Espíritu para que nos guíe
y para que guarde viva nuestra fe y esperanza
de que Jesucristo es Señor nuestro
y tú nuestro Padre Dios
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por la Iglesia de Jesucristo, para que su fe, confianza y amor no titubeen ni vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
Por los que tienen dudas de fe o tienen miedo al futuro, para que Dios les dé fuerza y valor, y para que nosotros nos reavivemos mutuamente nuestra esperanza, roguemos al Señor.
En un mundo atenazado por la guerra y la violencia, por la deshonestidad y el abuso de poder, roguemos para que gente de integridad y visión tome inspiración del evangelio para reconducir al mundo por los caminos de la solidaridad, la paz, la justicia y el amor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Señor Dios nuestro:
Ya que tú vas a santificar este pan y este vino
y transformarlos en Jesús, tu Hijo,
que el poder de tu Santo Espíritu
nos transforme a nosotros en gente
totalmente imbuida
de las actitudes y mentalidad de Jesucristo.
Haz que seamos más como él,
para que vivamos los unos para los otros
y no tengamos nada que temer
cuando nos llames a ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:

Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has dado
la palabra y el cuerpo de tu Hijo.
No permitas que nos dejemos engañar
por cualquiera que proclame un mensaje demasiado fácil.
Que nuestro único guía seguro y fiable sea
aquél que es nuestro camino, verdad y vida,
nuestra esperanza y nuestra resurrección,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Somos gente de esperanza. No tendríamos que preocuparnos sobre la cuestión de cuándo llegará el fin del mundo, sino vivir como cristianos, que sabemos que tenemos que vivir responsablemente el evangelio cada día. Si hacemos esto, no tenemos ningún motivo para temer.
Que Dios todopoderoso les guarde seguros y salvos, y les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Comentario del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

Comentario: + Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)
No quedará piedra sobre piedra

Hoy escuchamos asombrados la severa advertencia del Señor: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» (Lc 21,6). Estas palabras de Jesús se sitúan en las antípodas de una así denominada “cultura del progreso indefinido de la humanidad” o, si se prefiere, de unos cuantos cabecillas tecnocientíficos y políticomilitares de la especie humana, en imparable evolución.

¿Desde dónde? ¿Hasta dónde? Esto nadie lo sabe ni lo puede saber, a excepción, en último término, de una supuesta materia eterna que niega a Dios usurpándole los atributos. ¡Cómo intentan hacernos comulgar con ruedas de molino los que rechazan comulgar con la finitud y precariedad que son propias de la condición humana!

Nosotros, discípulos del Hijo de Dios hecho hombre, de Jesús, escuchamos sus palabras y, haciéndolas muy nuestras, las meditamos. He aquí que nos dice: «Estad alerta, no os dejéis engañar» (Lc 21,8). Nos lo dice Aquel que ha venido a dar testimonio de la verdad, afirmando que aquellos que son de la verdad escuchan su voz.

Y he aquí también que nos asevera: «El fin no es inmediato» (Lc 21,9). Lo cual quiere decir, por un lado, que disponemos de un tiempo de salvación y que nos conviene aprovecharlo; y, por otro, que, en cualquier caso, vendrá el fin. Sí, Jesús, vendrá «a juzgar a los vivos y a los muertos», tal como profesamos en el Credo.

Lectores de Contemplar el Evangelio de hoy, queridos hermanos y amigos: unos versículos más adelante del fragmento que ahora comento, Jesús nos estimula y consuela con estas otras palabras que, en su nombre, os repito: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida» (Lc 21,19).

Nosotros, dándole cordial resonancia, con la energía de un himno cristiano de Cataluña, nos exhortamos los unos a los otros: «¡Perseveremos, que con la mano ya tocamos la cima!».
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