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Lecturas y Liturgia del 7 de Enero de 2015

Lecturas del 7 de Enero. Feria de Navidad

MISA DEL DIA     http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/I_57.mp3

Miércoles, 7 de enero de 2015
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,22–4,6):

Cuanto pedimos lo recibimos de Dios, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. Queridos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 2,7-8.10-12a

R/. Te daré en herencia las naciones

Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra.» R/.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,12-17.23-25):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del 7 de Enero. Feria de Navidad

Miércoles, 7 de enero de 2015
EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ CERCA
Introducción
El Evangelio de hoy trata de los comienzos del ministerio de Jesús. Predica su evangelio de arrepentimiento-conversión, primero a los semi-paganos judíos de Galilea: él llega a ser su luz.
Los signos de que el reino de Dios ha comenzado con él son que cura a los enfermos, que se acerca a los pobres y los que sufren. Juan dice en la primera lectura que nuestro amor al prójimo y nuestra obediencia a los mandamientos serán también señales de que el reino de Dios ha venido a nosotros.


Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu reino comenzó a tomar forma
cuando tu Hijo mostró su cuidado
por los enfermos y por todos los que sufren.
Ayúdanos a auxiliar a nuestros hermanos
y a preocuparnos de ellos,
especialmente de los pobres, los desposeídos,
y los inadaptados a la vida.
Que ésta sea la señal
de que su Espíritu está obrando en nosotros
y de que tu mismo Hijo está presente entre nosotros,
él que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que el pueblo de Dios sea en este mundo como una gran luz que brilla en la tiniebla, mujeres hombres y comprometidos por un mundo mejor de compasión y misericordia, roguemos al Señor.
Para que los gobernantes y líderes del mundo lleven rayos de esperanza a la vida de los que sufren, dándoles justicia a los oprimidos y dignidad humana a todos, roguemos al Señor.
Para que todos los que buscan y van a tientas en la vida descubran a Cristo como la respuesta a su búsqueda de amor, bondad y verdad, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Este pan y este vino sobre esta mesa-altar
expresan que estamos dispuestos
a que tu reino crezca entre nosotros.
Danos el Espíritu de tu Hijo
para compartir nuestras posesiones y a nosotros mismos
con los hermanos menos afortunados,
no con una actitud de condescendencia o menosprecio,
sino como tu pueblo sabio,
para quien cada persona pobre
aparece con el rostro de Jesucristo,
tu Hijo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Que el evangelio de tu Hijo Jesucristo
dé fruto en nosotros, que somos gente ordinaria.
Que tu Hijo sea la luz que ilumina nuestras vidas;
y no permitas que ocultemos su brillo
a la gente que nos rodea.
Que la misma gente le reconozca
en la simplicidad de nuestra vida
y en nuestro cuidado mutuo,
para que, con nuestra ayuda,
le puedan ver y experimentar en este mundo
como nuestro Señor y Salvador,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús nos ha mandado que nos amemos unos a otros
y él mismo fue nuestro modelo curando a los enfermos y afligidos.
Que sepamos nosotros continuar su trabajo.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.


Comentario al Evangelio del 7 de enero de 2015

Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)
El Reino de los cielos está cerca


Hoy, por así decirlo, recomenzamos. El «Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz» (Mt 4,16), nos dice el profeta Isaías, citado en este Evangelio de hoy, y que nos remite al que escuchábamos en Nochebuena. Volvemos a comenzar, tenemos una nueva oportunidad. El tiempo es nuevo, la ocasión lo merece, dejemos —humildemente— que el Padre actúe en nuestra vida.

Hoy comienza el tiempo en que Dios nos da una vez más su tiempo para que lo santifiquemos, para que estemos cerca de Él y hagamos de nuestra vida un servicio de cara a los otros. La Navidad se acaba, lo hará el próximo domingo —si Dios quiere— con la fiesta del Bautismo del Señor, y con ella se da el pistoletazo de salida para el nuevo año, para el tiempo ordinario —tal y como decimos en la liturgia cristiana— para vivir in extenso el misterio de la Navidad. La Encarnación del Verbo nos ha visitado en estos días y ha sembrado en nuestros corazones, de manera infalible, su Gracia salvadora que nos encamina, nuevamente, hacia el Reino del Cielo, el Reino de Dios que Cristo vino a inaugurar entre nosotros, gracias a su acción y compromiso en el seno de nuestra humanidad.

Por esto, nos dice san León Magno que «la providencia y misericordia de Dios, que ya tenía pensado ayudar —en los tiempos recientes— al mundo que se hundía, determinó la salvación de todos los pueblos por medio de Cristo».

Ahora es el tiempo favorable. No pensemos que Dios actuaba más antes que ahora, que era más fácil creer cerca de Jesús —físicamente, quiero decir— que ahora que no le vemos tal como es. Los sacramentos de la Iglesia y la oración comunitaria nos otorgan el perdón y la paz y la oportunidad de participar, nuevamente, en la obra de Dios en el mundo, a través de nuestro trabajo, estudio, familia, amigos, diversión o convivencia con los hermanos. ¡Que el Señor, fuente de todo don y de todo bien, nos lo haga posible!
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