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Lecturas y Liturgia del 13 de Febrero de 2015

Lecturas del Viernes de la 5ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DELDIA

Primera lectura
Lectura del Génesis (3,1-8):

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?»
La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte."»
La serpiente replicó a la mujer: «No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.»
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se le abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Oyeron al señor que pasaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa,»
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,31 37):


En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Viernes de la 5ª semana del Tiempo Ordinario

Viernes, 13 de febrero de 2015
CAPACES DE OÍR (Gen 3,1-8; Mc 7,31-37)

Introducción
¿Por qué peca la gente? Según el autor del Génesis, el pecar no es natural en los seres humanos: ellos fueron creados “buenos”. Pero, hasta donde la memoria nos alcanza, parece como que los hombres se han rebelado contra Dios, como que querían ser sus propios dueños, para decidir por sí mismos lo que ellos querían. Esto queda reflejado aquí, en la Primera Lectura, en forma de historia, que expresa al mismo tiempo nuestra solidaridad en el pecado.


Oración Colecta
Oh Dios Salvador nuestro:
Tu Hijo Jesús hizo oír a los sordos
y hablar a los mudos.
Haz que nos percatemos
de que con frecuencia nosotros también somos
tartamudos y duros de oído.
Abre nuestros oídos al mensaje de tu Hijo
para que sacuda nuestros corazones y cambie nuestras vidas.
Suelta nuestras lenguas para proclamar las maravillas
que tú haces por nosotros
por medio de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador,
por los siglos de los siglos.

Evangelio. Una señal de que Jesús es el Salvador Prometido es que él primera y primariamente se dirige a los pobres, a los enfermos, a los marginados, porque son los que más le necesitan. No nos referimos solo a pobreza material. --- Nosotros seguramente somos los sordos y los mudos, los duros de oído y los tartamudos, enclaustrados dentro de nosotros mismos, cerrados con frecuencia a Dios y a los hermanos. Jesús viene para abrir nuestros oídos y nuestras bocas a las palabras y a las obras maravillosas de Dios, para que podamos escuchar su mensaje salvador y responder generosamente a su amor, y para que sepamos escuchar también los gritos angustiosos de los pobres y llevarles el mensaje de amor. --- Notemos que este milagro descrito en el evangelio de hoy ocurre también en territorio pagano. Que ojalá Jesús nos cure en esta eucaristía, y nos mueva a comprometernos con Dios y a entregarnos a los hermanos.

Intenciones
Por todos los miembros de la Iglesia, para que no solamente amemos a los pobres y cuidemos de ellos, sino que tengamos suficiente valor para protestar y defenderlos con energía cuando sean injustamente oprimidos, roguemos al Señor.
Por los educadores de la fe -sacerdotes, religiosas, catequistas, maestros-, para que ellos mismos escuchen sapiencialmente la palabra de Dios y después sepan transmitirla con convicción, fervor y amor, roguemos al Señor.
Por los que se muestran sordos y ciegos para sus hermanos, sus necesidades y su amor, para que sus ojos y corazones se abran a los tesoros de un amor comprometido y de un generoso compartir, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas.
Señor Dios nuestro, Padre misericordioso:
Tú preparas la mesa de tu Hijo
para ricos y pobres por igual.
Por la fuerza de este pan de vida
no permitas que permanezcamos sordos
a tu voz desgarrada, que clama
desde las necesidades de los pobres y oprimidos.
Enséñanos y ayúdanos a dirigirnos a ellos
no sólo con palabras de compasión
sino sobre todo con obras de justicia,
de aprecio de su dignidad y de amor.
Que éste sea el signo y señal
de que tu Hijo Jesús vive entre nosotros,
él que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios salvador nuestro:
En tu Hijo Jesucristo tú has elegido
a los que son pobres y débiles en este mundo
para hacerlos ricos en fe
 y en amor
y para ser herederos de tu reino.
Jesús todo lo hizo bien. Nosotros queremos seguirle.
Dígnate hablar con fuerza por medio de nosotros
--que una vez éramos timoratos
y nos quedábamos cortados por la timidez--,
con obras de misericordia y esperanza,
ya que nos has sanado y liberado a todos
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús ha estado con nosotros en esta celebración eucarística para sacudirnos y sacarnos de nuestro aislamiento y para abrirnos, con respeto y amor, a Dios y a nuestro prójimo, es decir, a todos. Que, como Jesús, nos hagamos disponibles, sobre todo para servir a los más pobres entre nosotros, de tal modo que puedan ellos sentir que, junto con Dios, nosotros también nos preocupamos y cuidamos de ellos. Que el Señor, con su bendición, nos dé esa apertura a los hermanos. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del viernes, 13 de febrero de 2015

Fernando Torres Pérez cmf

A veces me da por pensar que el problema no estuvo en que Adán y Eva comieran del árbol del bien y del mal. El problema verdadero, el pecado para entendernos, estuvo en su incapacidad para asumir su responsabilidad. Como niños, cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho, no fueron capaces de levantar la mano y asumir lo que habían hecho y sus posibles consecuencias sino que empezaron a echarse la culpa el uno a la otra y la otra a la serpiente.
Y me gusta pensar que el gran milagro que nos hace Jesús es que nos abre los oídos y la boca, como al sordomudo del Evangelio, y nos hace libres y responsables. A partir del encuentro con Jesús ya no podemos ser más niños inconscientes que hacemos cosas sin darnos cuenta y que luego, cuando nos damos cuenta de que hemos metido la pata, vamos acusando a otros de lo que hemos hecho o simplemente bajando los ojos y mirando para otro lado, como si no hubiésemos estado allí.
Esa conducta es muy fácil observarla en los niños. Pero también en los mayores. Basta con fijarnos un poco vemos que ese tipo de conducta sucede mucho en el trabajo, cuando se produce algún desaguisado. También en los matrimonios. Cuantos de los matrimonios que entran en problemas y se separan, terminan echándose la culpa el uno al otro, sin querer sentarse a dialogar y a asumir lo obvio: que la responsabilidad es de los dos en el noventa por ciento de los casos. Estoy seguro de que todos podríamos ahora mismo poner algún ejemplo concreto sobre la mesa.

Frente a aquella incapacidad de Adán y Eva para asumir su responsabilidad en lo que habían hecho, está la actitud de Jesús, que abre los oídos y la boca de la personas, que cura su ceguera y su parálisis. Jesús nos da la capacidad para ser mayores, para ser responsables. También para asumir nuestros errores. Jesús nos invita a tomar las riendas de nuestra vida. Equivocarse es normal. Lo que no es normal es negarlo permanentemente y echar la culpa a los demás de lo que nos pasa. Jesús nos invita a dejar de comportarnos como niños y a ser mayores. Lo hace porque nos ama, porque quiere que seamos sus amigos, porque nos quiere comprometidos con su reino.
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