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Lecturas y Liturgia del 17 de Febrero de 2015

Lecturas del Martes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/6_3_TO.mp3

Martes, 17 de febrero de 2015
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (6,5-8;7,1-5.10):

Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.»
Pero Noé alcanzó el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.»
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, vino el diluvio a la tierra.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10


R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,14-21):

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron: «Doce.»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron: «Siete.»
Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Martes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario

Martes, 17 de febrero de 2015
¡USA TUS OJOS Y OÍDOS!
(Año I. Gen 6,5-8; 7,1-5.10; Mc 8,14-21)

Introducción
Año I. La Primera Lectura de hoy nos describe el diluvio universal. La memoria de las grandes inundaciones estaba muy viva en las tierras y en las culturas de Asia Menor. La Biblia las atribuye a castigo de Dios por el creciente mal en el mundo. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios salva al inocente.
Evangelio. El Evangelio de hoy continúa el tema de ayer. No deberíamos pedir signos extraordinarios, sino aprender a ver la presencia y la acción salvífica de Dios en los acontecimientos de la vida. Los apóstoles vieron los signos que Jesús realizó entre ellos. --- Nosotros también tendríamos que abrir nuestros ojos y oídos a las obras buenas que Dios hace continuamente entre nosotros.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando no vemos claro en la vida
cuando el sufrimiento nos viene de frente,
tendemos a echarte la culpa a ti o a la gente.
Ayúdanos a percatarnos claramente
en qué medida el mal que nos rodea
procede de dentro de nosotros mismos,
de nuestra codicia de riquezas y de poder,
de nuestro egoísmo y autocomplacencia.
Pronuncia tu palabra de perdón sobre nosotros
y transfórmanos de ser una mayoría resignada y silenciosa
de egoísmo, maldad y pecado
en una mayoría que proclame abiertamente
solidaridad, bondad y amor,
por la gracia de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por los que son tentados, para que recuerden cómo Jesús venció las tentaciones y le pidan que les dé la fuerza para resistirlas, roguemos al Señor.
Por los que han pecado gravemente, para que recuerden que Dios todavía les ama y está dispuesto a perdonarles, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que veamos los signos de la bondad de Dios y de la fe de los buenos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
En estos signos de pan y vino
nos das la seguridad
de que tú estás siempre con nosotros,
por medio de tu Hijo Jesucristo,
que se hizo uno de nosotros.
Danos ojos para ver y oídos para oír
todas las obras buenas que tú haces por nosotros
por medio de hermanos que nos confortan
y comparten con nosotros en la hora de la necesidad.
Ayúdanos a animar y alegrar nuestras vidas,
unos a otros,
con una sonrisa amable y una palabra cálida,
ya que tú eres la luz de nuestras vidas,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Plegaria después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Cuando buscamos señales
de que tú estás todavía con nosotros,
danos la fe y la fuerza
para ser para el mundo
el signo de tu amor salvador,
por medio de nuestra integridad,
de nuestras expresiones de paz,
de nuestra preocupación e interés los unos por los otros,
porque donde prevalecen la caridad y el amor
con toda seguridad allí estás tú
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sencillamente, abramos nuestros ojos y nuestros oídos y aprendamos a percibir las maravillas que Dios hace cada día en torno a nosotros. Sigamos viendo y creyendo; hay suficientes señales de Dios para ello..
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Comentario al Evangelio del martes, 17 de febrero de 2015

Fernando Torres Pérez, cmf

“La maldad del hombre crecía sobre la tierra.” Eso es lo que dice la primera lectura. Lo mismo que podemos sentir nosotros a través de nuestra propia experiencia. Pero ni Dios quiere la destrucción de su creación. Siempre deja un rincón a la esperanza. La historia de Noé se puede leer como una historia de destrucción. Pero creo que es sobre todo una historia de recreación, de regeneración, de futuro, de aurora de una nueva vida. Al final, las aguas bajan, la tierra queda fecundada por una nueva vida, simbolizada en esa rama de olivo que recoge la paloma en su pico. No es casualidad que la paloma con la rama de olivo en el pico haya quedado como un símbolo universal de la paz. Y la paz es vida, esperanza y justicia.

Pasa que a veces nos hemos centrado tanto en la experiencia del mal que todo se nos vuelve negro alrededor. No entendemos nada y todo es oscuridad, tinieblas, muerte, frío y miedo. Es lo que les pasa a los discípulos en el relato del Evangelio. De tanto mirar a lo negativo, la vista se les ha quedado corta. No son capaces de entender lo que hace y dice Jesús. No entendieron nada cuando vieron a Jesús dar de comer a una multitud. No entendieron nada cuando recogieron los muchos cestos de pan que sobraron de aquel banquete. No entendieron nada. Y se merecen el reproche de Jesús: “¿Tan torpes sois?”

Porque lo que Jesús les está diciendo es que hay motivos para la esperanza. Su forma de actuar va mucho más allá de multiplicar los panes y los peces. Lo más importante es su capacidad de reunir a una multitud y de convertirlos en una familia, su capacidad de hacer que todos, hombres y mujeres de cualquier clase y condición, se sienten a la misma mesa y compartan el mismo pan. Ese es el gran signo del Reino. Eso y no otra cosa es la Eucaristía, la Misa. Cada vez que alguien es capaz de reunir a las personas y hacerles compartir el pan sentados a la misma mesa, se está produciendo el gran signo del Reino, se están abriendo caminos a la esperanza. En la mesa se produce la reconciliación, el perdón y se abren los corazones a la alegría del compartir y a la esperanza de que el cambio es posible.
Cerca de mi casa hay un comedor abierto a todos los indigentes del barrio. Lo llevan unas religiosas. Cada día esa comida es una celebración del Reino, es una Eucaristía. Por eso sigo manteniendo firme mi fe y mi esperanza. Abrid los ojos y ved los signos de esperanza a vuestro alrededor.
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