GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 20 de Febrero de 2015

Lecturas del Viernes después de Ceniza

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/cuaresma_03_2008.mp3

Viernes, 20 de febrero de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):

Así dice el Señor Dios: «Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy."»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 50,3-4.5-6a.18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunaran.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Viernes después de Ceniza

Viernes, 20 de febrero de 2015
¿POR QUÉ AYUNAR?
(Is 58,1-9; Mt 9,14-15)

Introducción.
El pueblo de Dios, en el Antiguo Testamento, pregunta: “¿Para qué ayunar?” Dios no parece estar cerca cuando ayunan.
El profeta les instruye: el verdadero ayuno consiste en practicar justicia y en amar. Ya que Dios hizo una Alianza con su pueblo, esa Alianza comprende también justicia y amor mutuos, de persona a persona. --- Por otra parte, en el Evangelio de hoy los discípulos de Juan, que ayunaban, preguntan a los discípulos de Jesús por qué no ayunan. En otros pasajes del Evangelio, Jesús da una respuesta semejante a la del profeta Isaías, pero en este pasaje de hoy Jesús dice que sus discípulos no ayunan porque él ha venido y está con sus discípulos; éstos deberían regocijarse más que ayunar.


Oración Colecta
Señor de la Alianza:
No tenemos porqué temer tu juicio
si, como tú, llegamos a ser ricos en misericordia
y llenos de compasión hacia nuestro prójimo.
Que no solamente conozcamos lo que nos exiges,
sino que lo practiquemos con corazón sincero,
compartiendo nuestro pan con el hambriento
y aflojando y soltando las ataduras de la injusticia,
para que tu luz brille por medio de nosotros
y tu curación se extienda por todas partes.
Permanece con nosotros
mostrándonos siempre tu bondad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia y por todos sus miembros, para que nos preocupemos seriamente de que nadie sea pisoteado o explotado, roguemos al Señor.
Por los líderes de las naciones, para que lleven justicia a sus pueblos y se cuiden especialmente de los más pobres, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que tengamos ojos, oídos y corazón para amar a la gente en necesidad y a los que tratan de ocultar que están angustiados y golpeados por la pobreza, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios misericordioso y compasivo:
Tú nos has invitado al banquete de tu Hijo,
para que aprendamos de él
a compartir nuestro alimento y a nosotros mismos
con cualquier necesitado.

No permitas que nunca nos olvidemos
de lo bueno que has sido tú con nosotros
y cómo ves con agrado que Jesús nos levante
de nuestra codicia egoísta.

Que su amor crezca y brille entre nosotros ,
porque él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios misericordioso:
Te estamos buscando
y queremos estar cerca de ti.
Acepta nuestra acción de gracias
porque nos permites encontrarte
en la palabra viva y retadora de Jesús
y en la eucaristía, en la que se nos da
como nuestro alimento y bebida de vida y alegría.

Haz que sepamos llevarle
especialmente a los que sufren
y a los viven en angustia y necesidad.
Que sea éste el camino por el que encontremos
curación y compasión,
por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús quiere permanecer con nosotros como fuente de nuestra vida y de nuestra alegría. Que sepamos reconocer su presencia entre nosotros en los débiles y afligidos y en las víctimas de injusticia.Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.



Comentario al Evangelio del viernes, 20 de febrero de 2015

Fernando Torres Pérez, cmf

El tema del ayuno es un poco complicado. O no. Alguno me diría que basta con abstenerse de tomar carne los viernes de Cuaresma, además del Miércoles de Ceniza. ¿Dónde está la complicación? Visto así es realmente sencillo. Es algo realmente mecánico. No se come carne y ya se cumple. Claro que así llegamos al “cumplimiento”, que es siempre un poco de “cumplo” y de “miento”. Una vez más estamos diciéndonos mentiras a nosotros mismos. Si ese es el ayuno que vamos a hacer, mejor no hagamos nada. Quizá quiere decir, en el fondo, que hemos entendido muy poco o nada del Evangelio.
Porque ser cristiano no es cumplir una serie de normas externas. Es dejar que el mensaje del Reino nos llegue al corazón y actuar en consecuencia. No basta con ir a misa los domingos. Ni con ayunar los viernes de Cuaresma. Ni con recitar como un loro un padrenuestro y tres avemarías cada mañana. Ser cristiano es seguir a Jesús y amar a los hermanos y hermanas como él nos amó. Eso está muy por encima de unas cuantas reglas automáticas.

Vayan a la primera lectura y lean con atención. Ya en época del profeta Isaías había quienes ayunaban y se mortificaban, se vestían de saco y dormían sobre ceniza. A esos les dice Isaías que el ayuno que Dios quiere no es ese sino “abrir las prisiones injustas, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que va desnudo y no cerrarte a tu propia carne.” Con estas palabras no hacen falta muchas explicaciones.
Jesús viene a decir lo mismo. Sólo ayunan los que no tienen al novio consigo. Los que sienten viva la presencia del novio, como Jesús está vivo en medio de nosotros, no nos ocupamos de ayunar sino de construir la fraternidad, de compartir lo que tenemos con los hermanos. Eso, claro, exige sacrificio, compromiso, esfuerzo y trabajo. El verdadero ayuno es dejar de mirar sólo por nuestro propio interés y trabajar por el reino, la justicia y la paz. Dejaremos de comer carne si nuestro hermano tiene más necesidad que nosotros. Y compartiremos con alegría lo que tenemos. Ese es el ayuno que Dios quiere. En tiempo de Cuaresma y en todo tiempo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified