GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 29 de Marzo de 2015

Lecturas del Domingo de Pasión - Ciclo B

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/II_52.mp3

Domingo, 29 de marzo de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (50,4-7):

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24



R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí, hacen visajes,
menean la cabeza: «Acudió al Señor,
que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R/.

Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio segúnto según san Marcos (15,1-39), del domingo, 29 de marzo de 2015
0
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (15,1-39):

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:
+ «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»
C. Que significa:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. «Mira, está llamando a Elías.»
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:
S. «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S. «Realmente este hombre era Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo de Pasión - Ciclo B

Domingo, 29 de marzo de 2015
DOMINGO DE RAMOS (B)
¡Venga, Vayamos con Él!
¿Cuál es nuestra posición?
I. BENDICIÓN DE LAS PALMAS

Introducción por el Celebrante
¡Venga, Vayamos con Él!
Hoy, y durante los días de la Semana Santa, vemos a Jesús en toda su flaqueza humana, tanto como la nuestra, excepto en el pecado; pero también le vemos en su determinación de amor y en su valor para cumplir la misión para la que había venido a este mundo. Finalmente vemos a Jesús en su triunfo: primero en un triunfo muy provisional y frágil cuando la muchedumbre le aclama como Mesías, pero que pocos días más tarde se vuelve contra él; después, en el triunfo definitivo de su resurrección. Vemos cómo él estaba con nosotros en las profundidades de la angustia y la soledad. Podemos comprenderle y sentir como él. Él nos invita a superar todos los miedos, el mal y hasta la misma muerte. ¡Venga, vayamos con él!

¿Cuál es nuestra postura interior?
Hoy, en este Domingo de Ramos, y durante los días de la Semana Santa, vemos a Jesús rodeado de su pueblo que le aclamó agitando palmas; le veremos portando su cruz, muriendo con una muerte ignominiosa clavado en la cruz. ¿Cuál es nuestra postura interior? ¿Con quién o con quiénes nos identificamos? Para nosotros, ¿es Jesús realmente el Hijo de Dios, que murió por nosotros porque nos amaba en extremo? ¿Hasta qué punto cambia nuestra vida, porque le conocemos? Y el próximo domingo de resurrección, ¿nos regocijaremos y le alabaremos como nuestro Señor que nos da vida?

Oración de Bendición de los Ramos o Palmas

Oremos.
(Pausa)
Oh Dios, Salvador nuestro:
Tu Hijo Jesús se dio a sí mismo el nombre de “madero verde”,
porque él es el árbol en el que estamos injertados
de forma que podemos recibir de él la savia de la vida espiritual.
Que estos ramos verdes que portamos en nuestras manos
expresen que estamos unidos a él
y que queremos vivir en él
como el pueblo al que él libera del pecado y al que da nueva vida con amor hacia ti, Dios nuestro, y hacia los hermanos.
Bendice + estos ramos vivos, para que los agitemos
aclamando a Jesús como al Señor
a quien queremos seguir fielmente
en nuestro camino hacia ti, nuestro Dios vivo.
Que él no permita que nos marchitemos como hojas inútiles y secas,
pues él es nuestro Señor y Salvador, por los siglos de los siglos.

El sacerdote rocía los ramos con agua bendita en silencio.

Introducción al Evangelio de la Bendición de los Ramos (Mt 11,1-10): ¡Bendito el Que Viene!
Jesús acepta el que la muchedumbre lo aclame, pero su triunfo real
se realizará en la cruz.
Breve homilía opcional.
Después, el sacerdote o un ministro
invita al pueblo a unirse a la procesión diciendo:

¡Con el pueblo de Jerusalén
aclamemos a Jesús como a nuestro Señor
y sigámosle mientras cantamos su alabanza!

Canción: El canto de procesión sirve también como canción de entrada.

Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote reza ya inmediatamente la Oración Colecta. Si no hay procesión o entrada solemne, se dice el Acto Penitencial acostumbrado que se encuentra en el misal.

II. LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Oración Colecta
Oremos para que sepamos seguir a Jesús
en su camino de servicio.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
En Jesucristo tu Hijo nos has mostrado
que el camino que conduce a la victoria
es el camino del servicio amoroso
y de la disponibilidad para pagar el precio del sacrificio
mostrando así un amor fiel e inquebrantable.
Danos la mentalidad y la actitud de Jesús,
para que aprendamos a servir como él
y como él amar a los demás sin contar el precio.
Que así lleguemos a ser victoriosos con él,
que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Primer Lectura (Is 50:4-7): Dios Vendrá en Mi Ayuda
El Siervo de Dios Sufriente permanece fiel a su misión aun cuando sea perseguido, porque confía en Dios.
Segunda Lectura (Flp 2,6-11): Jesús Se Humilló y así Llegó a Ser Nuestro Señor.
Jesús se humilló a sí mismo para ser uno de nosotros y para servirnos. Por eso Dios le resucitó y le hizo Señor de todo.
Evangelio: Pasión (Mc 14,1-15,47): Pasión y Muerte de Jesús.
En su Pasión y Muerte, Jesús es el Señor anunciado en las Escrituras. Pero su muerte destruirá el poder de la muerte y nos traerá vida.


Oración de los Fieles
Oremos ahora a nuestro Señor, Jesús, quien en su profundo amor amó hasta el fin y nos salvó por su muerte y resurrección. Y digamos:
R/. Señor, Jesús, sana a tu pueblo.
Señor, Jesús, por el alimento y la bebida de la Eucaristía, acompáñanos en el camino de la vida, sé nuestra alegría y esperanza, y así te pedimos:
Señor, Jesús, por tu agonía en el Huerto de los Olivos, asiste a todos los moribundos en su hora de agonía, y dales a todos el valor de aceptar la voluntad del Padre, especialmente cuando se haga muy difícil, y así te pedimos:
Señor, Jesús, por tu injusto encarcelamiento y condena a muerte recuerda a los encarcelados por sus convicciones, o condenados por jueces injustos, y así te pedimos:
Señor, Jesús, traicionado y abandonado por tus amigos, hazte cercano a todos los que se sienten solos; da a tu pueblo la capacidad de hacer amigos fieles, y así te pedimos:
Señor, Jesús, por tu camino de la cruz, aligera las cargas de todos los que sufren y hazlos afables y comprensivos para con otros, y así te pedimos:
Señor, Jesús, por tu muerte en la cruz y por tu gloriosa resurrección perdona todo pecado, da vida a todos, y así te pedimos:
Señor, Jesús, que el raudal de tu perdón y de tu vida se derrame sobre todos nosotros y nos otorgue tu felicidad y gozo eternos, en tu reino que permanecerá para siempre, por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio
Oh Dios, Padre amable y compasivo:
En la noche anterior a su muerte,
en la Última Cena,
Jesús se dio a sí mismo a sus amigos
en forma de pan y vino,
y lo repite ahora de nuevo aquí entre nosotros.
Danos un corazón agradecido por toda su bondad
y haznos suficientemente fuertes
para que con él sepamos darnos a nosotros mismos
a todos los que caminan con nosotros en la vida.
Que esta ofrenda nos traiga reconciliación
contigo y con los hermanos.
Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
La cruz y muerte de Jesús nos trajo perdón y vida. Él murió para que nosotros vivamos. Con Jesús, damos gracias al Padre por su amor.

Introducción al Padre Nuestro.
Jesús rogó al Padre
pidiendo la fuerza necesaria para hacer su voluntad.
Nos unimos a él en nuestra oración confiada.
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todo pecado y de todos los males,
y concédenos tu perdón y tu paz.
Ayudados por tu misericordia,
danos esperanza y amor
para compartirlos con los que se sienten abandonados
y con los que agonizan a causa de sus cruces.
Llévanos a todos con esperanza
hacia la venida gloriosa entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/. Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo,
el Cordero sin pecado
que sufrió y murió por nuestros pecados.
Dichosos nosotros ya que él viene
para que podamos compartir su vida y su amor.
R/. Señor, no soy digno




Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:
En esta Eucaristía tu Hijo Jesús se nos ha dado
como se entregó totalmente a sí mismo en la cruz.
Queremos aprender de él
a mantener viva nuestra esperanza en ti
y a seguir recorriendo nuestro camino en la vida
incluso cuando no sepamos
lo que el futuro nos tiene reservado,
o cuando tengamos que soportar cruces pesadas,
ya que confiamos en ti y sabemos
que surgiremos por encima de nuestras miserias
a una vida de gozo y alegría sin fin,
por el poder de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos visto hoy en Jesús
cómo el amor a Dios y al prójimo
van inseparables, agarrados de la mano.
El amor de Jesús al Padre
le hizo ir “hasta el extremo” en su amor hacia nosotros.
Murió llevando a cabo esa misión,
y en su muerte hemos renacido.
Que este pensamiento nos guíe durante esta Semana Santa
e inspire también nuestra vida cristiana:
Él es el Maestro y Señor a quien seguimos.
Que Dios nos dé fuerza y nos bendiga.
Y así, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario de la Pasión-Ciclo B

Comentario: Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán (Terrassa, Barcelona, España)
Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios

Hoy, en la Liturgia de la palabra leemos la pasión del Señor según san Marcos y escuchamos un testimonio que nos deja sobrecogidos: «Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39). El evangelista tiene mucho cuidado en poner estas palabras en labios de un centurión romano, que atónito, había asistido a una más de entre tantas ejecuciones que le debería tocar presenciar en función de su estancia en un país extranjero y sometido.

No debe ser fácil preguntarse qué debió ver en Aquel rostro -a duras penas humano- como para emitir semejante expresión. De una manera u otra debió descubrir un rostro inocente, alguien abandonado y quizá traicionado, a merced de intereses particulares; o quizá alguien que era objeto de una injusticia en medio de una sociedad no muy justa; alguien que calla, soporta e, incluso, misteriosamente acepta todo lo que se le está viniendo encima. Quizá, incluso, podría llegar a sentirse colaborando en una injusticia ante la cual él no mueve ni un dedo por impedirla, como tantos otros se lavan las manos ante los problemas de los demás.

La imagen de aquel centurión romano es la imagen de la Humanidad que contempla. Es, al mismo tiempo, la profesión de fe de un pagano. Jesús muere solo, inocente, golpeado, abandonado y confiado a la vez, con un sentido profundo de su misión, con los "restos de amor" que los golpes le han dejado en su cuerpo.

Pero antes -en su entrada en Jerusalén- le han aclamado como Aquel que viene en nombre del Señor (cf. Mc 11,9). Nuestra aclamación este año no es de expectación, ilusionada y sin conocimiento, como la de aquellos habitantes de Jerusalén. Nuestra aclamación se dirige a Aquel que ya ha pasado por el trago de la donación total y del que ha salido victorioso. En fin, «nosotros deberíamos prosternarnos a los pies de Cristo, no poniendo bajo sus pies nuestras túnicas o unas ramas inertes, que muy pronto perderían su verdor, su fruto y su aspecto agradable, sino revistiéndonos de su gracia» (San Andrés de Creta).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified