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Lecturas y Liturgia del 18 de Marzo de 2015

Lecturas de hoy Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/cuaresma_29_e266.mp3

Hoy, miércoles, 18 de marzo de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (49,8-15):



Así dice el Señor: «En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: "Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz." Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán. Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin. Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados. Sión decía: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado." ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 144,8-9.13cd-14.17-18


R/. El Señor es clemente y misericordioso

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):



En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.»
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo: «Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva de hoy Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma

MI PADRE Y YO ESTAMOS AÚN TRABAJANDO
(Is 49,8-15; Jn 5,17-30)

Introducción
Cuando los judíos le cuestionan y le echan en cara por curar a un paralítico en sábado, Jesús les responde que él actúa junto con su Padre. Sí, después de la obra de la creación Dios descansó el séptimo día. --- Pero la obra de redención se está realizando sin interrupción; el Padre y Jesús están siempre trabajando, aun en sábado. Ambos continúan la misión de liberación, confortando y amando, proporcionando abundante alimento al pueblo escogido, dando nueva vida a los cojos y a los muertos, expresiones todas ellas de la obra de salvación. Dios declara apasionadamente que él está con nosotros, que no nos puede olvidar, que quiere que vivamos en su amor, que él es fiel a la Alianza, aun cuando su pueblo escogido no lo sea. Jesús es el signo palpable del amor de Dios. Él es la fuente de vida ahora entre nosotros. Con y como Jesús, tenemos que buscar la voluntad del Padre.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú sigues buscándonos,
con un amor tan apasionado como el de una madre,
aun cuando te hayamos abandonado.
Danos esperanza y valor,
especialmente cuando nos sentimos inseguros.
Danos la seguridad de que tú quieres que vivamos
en la certeza y convencimiento de tu amor
y de que tú permaneces siempre con nosotros
por medio de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Intenciones
Por los que no se atreven a aceptar que Dios sigue amándoles con tanto afecto como un padre y una madre, roguemos al Señor.
Por las personas que viven bajo cruel opresión, para que tengan la determinación, el arrojo y los medios suficientes y eficaces para llegar a ser de nuevo libres, roguemos al Señor.
Por los pobres y los que sufren, por todos los que están pidiendo a gritos alegría y un poco de felicidad, para que el Señor escuche su clamor, roguemos al mismo Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Te presentamos este pan y este vino
como señales de que participamos
en el ofrecimiento y oblación de Jesús, tu Hijo.
Que él nos dé fuerza
para aceptar nuestra misión en la vida.
Así como él fue fiel a tu voluntad,
que nuestras voluntades también
estén en completa armonía con la tuya,
para que vivamos siempre en tu amor,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía
tu Hijo Jesús ha renovado con su sangre
tu Alianza de vida y amor con nosotros
y hecho más profundo el lazo de amor contigo
y con todos los miembros del pueblo escogido.
Haz que escuchemos atentamente sus palabras de vida,
para que pasemos de la muerte a la vida
y crezcamos hasta la plena madurez
del mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Nadie puede decir, “Dios me ha abandonado, el Señor se ha olvidado de mí”. Así como una madre no puede olvidar al bebé de sus entrañas, así Dios nunca podrá olvidarse de nosotros”.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.





Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 18 de marzo de 2015

MI PADRE NO SE OLVIDA, PORQUE ES MADRE

No es muy difícil sentirse identificado con los sentimientos de «Sión» (Israel) que aparecen al final de la primera lectura: Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado. El pueblo se encuentra en un momento fuerte de crisis, desterrado, y tiene la sensación de que todo va mal, y que Dios no hace nada. Han perdido sus referentes, sus señas de identidad, buena parte de sus tradiciones; sus jefes no les aportan gran cosa, no están a la altura de las difíciles circunstancias; se han producido demasiados cambios culturales y económicos que han dejado a no pocos desconcertados, descolocados, sin ilusiones, sin esperanzas... Parecen como “dejados de la mano de Dios”. Como ocurre hoy en no pocos países de nuestra geografía global.

Aparte de las circunstancias sociales, no es raro que, en el plano personal, se vivan situaciones similares de confusión, abandono, estar desnortados, y sobre todo sentirse muy solos. Incluso el propio Jesús llegará a sentir algo así desde el madero de la Cruz: «Dios mío, me has abandonado».
Sin embargo, cuando ocurre algo así... el profeta anuncia que Dios no está «quieto», y enumera una serie de «acciones» de Dios: auxilia, responde, restaura, hace la luz sobre las tinieblas, facilita la comida y la bebida, protege del sol, conduce, guía, allana, consuela, se compadece...
Salid, venid a la luz, exulta, alégrate, romped a cantar, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados. NO SE OLVIDA. Es un Dios del consuelo, de la esperanza, de la vida. Quizá lo peor en momentos oscuros es tirar la toalla, renunciar a la esperanza, sentirse derrotados. Y conviene que la voz de los profetas nos lo recuerde. Dios está con nosotros, no se cansa de cuidarnos como una madre. Confiad, porque saldremos juntos adelante. Hay que limpiarse los ojos para ver esas acciones de Dios. Sólo los limpios de corazón verán a Dios.
Jesús en el Evangelio nos repite su Padre sigue actuando. Él tiene la capacidad de ver las intervenciones, la presencia, la acción de Dios.

- Si su Padre es el libertador de Israel, cada vez que la libertad/liberación triunfa... es que Dios anda por medio.
- Si su Padre es Amor, cada vez que el amor muestra su fuerza, cada vez que alguien ama, cada vez que el amor sale vencedor... es que Dios sigue haciendo de las suyas.
- Cada vez que sale adelante la vida, en medio de los signos de la muerte, cada vez que algo renace, brota con fuerza, se recupera... es porque Dios sigue trabajando.
- Si Dios es misericordia, cada vez que se hace posible la reconciliación, cada ver que los enemigos se abrazan, cada vez que alguien acepta o regala el perdón... es porque Dios no se ha olvidado de nosotros. Como dice una de las plegarias eucarísticas:
Pues, en una humanidad dividida por las enemistades y las discordias, tú diriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz puedes conseguir que la violencia se apacigüe y crezca el deseo de la paz; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza.
- Si Dios es Luz, cada vez que alguien encuentra el camino, cada vez que la confusión es vencida, cada vez que el dolor es iluminado, la injusticia puesta en evidencia... es que Dios sigue pronunciando su «hágase la luz». O como grita Isaías: “Venid a la luz”.

- Cada vez que surge un nuevo líder que se pone de parte de los pobres, que defiende a los débiles, que ayuda a salir adelante al que está mal... es que Dios sigue llamando, acompañando, guiando... ¿No es nuestro Papa Francisco un regalo de Dios para esta Iglesia y esta sociedad tan confusas?
Y porque todo eso es así... Jesús mismo se siente «cómplice» de Dios, instrumento de Dios, delegado de Dios, portavoz de Dios... y él se pone a hacer lo mismo. Y él mismo se convierte en Luz, en Misericordia, en Pastor, en resucitador, en dador de vida... Se siente urgido a no ir por libre, a no buscar sus propios intereses (no hago mi voluntad): vive para Dios, hace lo que ve hacer a su Padre es lo que él hace, el sentido de su vida. Es el enviado. Un contemplativo del Padre que le mueve a actuar tal como ve hacer a su Padre.
Le llegarán -como a todos- momentos de tiniebla, en los que le cueste ver esa acción/presencia del Padre Dios. Pero fiado de que Dios nunca renuncia a cuidar como una madre de los hijos de sus entrañas, sabiendo que el Padre ama al Hijo... será capaz de salir adelante, y esperar que la noche del sepulcro del Viernes Santo se vuelva luz, sepulcro abierto, tumba vacía... el día del Señor, el día de la Pascua.
En cuanto a nosotros, como Jesús, tendremos que contemplar en nuestra oración silenciosa, ayudados por el Espíritu, el rostro de este Dios Padre que es como una madre. Saborear y recordar que somos hijos de sus entrañas, sabernos amados... Y no cansarnos de trabajar y colaborar con el Padre. Contagiar esperanza, encender luces, luchar para que salgan de sus prisiones tantos hermanos atrapados, abrir sepulcros...Descubrir también, con la ayuda del espíritu, los rastros de la acción de Dios en nuestro hoy. Ésta es la voluntad del Padre para nosotros. Esto nos hará invencibles, incansables, luchadores... y transmisores de la Vida de Dios... que siempre triunfa... aunque nos toque pasar por la tumba y la oscuridad del Viernes Santo.
Ánimo, entonces. Y adelante. A pesar de todo.
Enrique Martínez, cmf
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