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Lecturas y Liturgia del 9 de Marzo de 2015

Lecturas del Lunes de la 3ª semana de Cuaresma

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/II_26.mp3


Lunes, 9 de marzo de 2015
Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes (5,1-15a):


En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: «Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaria: él lo libraría de su enfermedad.»
Naamán fue a informar a su señor: «La muchacha israelita ha dicho esto y esto.»
El rey de Siria le dijo: «Ven, que te doy una carta para el rey de Israel.»

Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: «Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad.»
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: «¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.»
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel.»

Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo.
Eliseo le mandó uno a decirle: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.»
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: «Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?»
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: «Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.»
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 41,2.3;42,3.4


R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío. R/.

Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,24-30):


En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Lunes de la 3ª semana de Cuaresma

Lunes, 9 de marzo de 2015
La SALVACIÓN ES TAMBIÉN PARA PAGANOS
Introducción
La liturgia de hoy está pensada especialmente para los conversos que se bautizan por inmersión en el agua bautismal. ¿Son válidas todavía la conversión y la acción misionera? ¿Por qué preocuparse de lo desconocido, de pueblos lejanos? --- Eliseo curó al alto oficial militar pagano de Damasco, Siria, y el hombre encontró las dos cosas a la vez: curación y fe. --- Jesús, no aceptado como profeta en su propio pueblo, dice en el evangelio que la salvación se ofrecerá también a los paganos. Eso no quiere decir que el misionero no será siempre comprendido y bienvenido en las misiones.

Oración Colecta
Señor Dios y Padre nuestro:
Tú quieres que todos se salven
por medio de la fe en Jesucristo, tu Hijo.
Te pedimos que los cristianos no se dejen llevar
del egoísmo espiritual y del espíritu de clan,
sino que su fe signifique tanto para ellos
que quieran compartirla espontáneamente con otros
para que tu Hijo sea conocido, amado y seguido
en todo el mundo,
ya que él es el Señor de todos
ahora y por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por los que se están preparando para el bautismo, para que la palabra de Dios llegue a ser su guía en la vida y para que el bautismo les renueve profundamente, roguemos al Señor.
Por todos los miembros de las comunidades cristianas, para que sepamos preparar una sana acogida y apoyo a los recién bautizados, roguemos al Señor.
Por los que se han unido a nosotros en la fe, para que perciban en nosotros que somos personas redimidas, transformadas y alegres, que sabemos cómo amar y servir, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Confiadamente te pedimos
que tengamos suficiente fe
para acoger a tu Hijo en medio de nosotros
en estos signos sencillos de pan y vino.
Que nosotros y todos
-dondequiera nos encontremos-
aceptemos que tú vienes a nosotros
con un acercamiento humano
por medio de la humanidad
de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre de todos:
Fortalece con tu palabra
y con el cuerpo y la sangre de tu Hijo
a todos los que han dejado su propio país y su cultura
para llevar la Buena Noticia de salvación
a otras culturas en diferentes pueblos,
como misioneros del evangelio.
Que ojalá sepan servir humildemente a su nuevo pueblo,
recibir y asumir su amor y sus dones de mente y corazón,
y ayudar a la Iglesia local
a crecer constantemente en Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Habríamos de pensar también durante la Cuaresma en los conversos que serán aceptados en la Iglesia por medio del bautismo, el gran sacramento cuaresmal. No se trata sólo de que las personas individuales se agreguen a la Iglesia al bautizarse, sino de que también la comunidad cristiana esté dispuesta a recibir a estos hermanos, acogerles con cariño y hacer que se sientan como en su casa. --- Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca siempre.

Comentario del Lunes de la 3ª semana de Cuaresma

Comentario: Rev. P. Higinio Rafael ROSOLEN IVE (Cobourg, Ontario, Canadá)
«Ningún profeta es bien recibido en su patria»

Hoy, en el Evangelio, Jesús nos dice «que ningún profeta es bien recibido en su patria» (Lc 4,24). Jesús, al usar este proverbio, se está presentando como profeta.

“Profeta” es el que habla en nombre de otro, el que lleva el mensaje de otro. Entre los hebreos, los profetas eran hombres enviados por Dios para anunciar, ya con palabras, ya con signos, la presencia de Dios, la venida del Mesías, el mensaje de salvación, de paz y de esperanza.

Jesús es el Profeta por excelencia, el Salvador esperado; en Él todas las profecías tienen cumplimiento. Pero, al igual que sucedió en los tiempos de Elías y Eliseo, Jesús no es “bien recibido” entre los suyos, pues son estos quienes llenos de ira «le arrojaron fuera de la ciudad» (Lc 4,29).

Cada uno de nosotros, por razón de su bautismo, también está llamado a ser profeta. Por eso:

1º. Debemos anunciar la Buena Nueva. Para ello, como dijo el Papa Francisco, tenemos que escuchar la Palabra con apertura sincera, dejar que toque nuestra propia vida, que nos reclame, que nos exhorte, que nos movilice, pues si no dedicamos un tiempo para orar con esa Palabra, entonces sí seremos un “falso profeta”, un “estafador” o un “charlatán vacío”.

2º Vivir el Evangelio. De nuevo el Papa Francisco: «No se nos pide que seamos inmaculados, pero sí que estemos siempre en crecimiento, que vivamos el deseo profundo de crecer en el camino del Evangelio, y no bajemos los brazos». Es indispensable tener la seguridad de que Dios nos ama, de que Jesucristo nos ha salvado, de que su amor es para siempre.

3º Como discípulos de Jesús, ser conscientes de que así como Jesús experimentó el rechazo, la ira, el ser arrojado fuera, también esto va a estar presente en el horizonte de nuestra vida cotidiana.

Que María, Reina de los profetas, nos guíe en nuestro camino.

Comentario: Rev. D. Santi COLLELL i Aguirre (La Garriga, Barcelona, España)
En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria

Hoy escuchamos del Señor que «ningún profeta es bien recibido en su patria» (Lc 4,24). Esta frase —puesta en boca de Jesús— nos ha sido para muchas y muchos —en más de una ocasión— justificación y excusa para no complicarnos la vida. Jesucristo, de hecho, sólo nos quiere advertir a sus discípulos que las cosas no nos serán fáciles y que, frecuentemente, entre aquellos que se supone que nos conocen mejor, todavía lo tendremos más complicado.

La afirmación de Jesús es el preámbulo de la lección que quiere dar a la gente reunida en la sinagoga y, así, abrir sus ojos a la evidencia de que, por el simple hecho de ser miembros del “Pueblo escogido” no tienen ninguna garantía de salvación, curación, purificación (eso lo corroborará con los datos de la historia de la salvación).

Pero, decía, que la afirmación de Jesús, para muchas y muchos nos es, con demasiada frecuencia, motivo de excusa para no “mojarnos evangélicamente” en nuestro ambiente cotidiano. Sí, es una de aquellas frases que todos hemos medio aprendido de memoria y, ¡qué efecto!

Parece como grabada en nuestra conciencia particular de manera que cuando en la oficina, en el trabajo, con la familia, en el círculo de amigos, en todo nuestro entorno social más debiéramos tomar decisiones solamente comprensibles a la luz del Evangelio, esta “frase mágica” nos echa atrás como diciéndonos: —No vale la pena que te esfuerces, ¡ningún profeta es bien recibido en su tierra! Tenemos la excusa perfecta, la mejor de las justificaciones para no tener que dar testimonio, para no apoyar a aquel compañero a quien le está haciendo una mala pasada la empresa, o para no mirar de favorecer la reconciliación de aquel matrimonio conocido.

San Pablo se dirigió, en primer lugar, a los suyos: fue a la sinagoga donde «hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Dios e intentando convencerles» (Hch 19,8). ¿No crees que esto era lo que Jesús quería decirnos?
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