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Lecturas y Liturgia del 3 de Mayo de 2015

Lecturas del Domingo 5º de Pascua - Ciclo B

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/05_PASCUA_DOM_5.mp3

Domingo, 3 de mayo de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,26-31):

En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,18-24):

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Juan (15,1-8), del domingo, 3 de mayo de 2015
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Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 5º de Pascua - Ciclo B

Domingo, 3 de mayo de 2015
QUINTO DOMINGO DE PASCUA (Ciclo B)
Ramas de la Misma Vid
Diferentes, pero Uno en Cristo
Saludo (Ver Segunda Lectura)
No tenemos que tener miedo a la presencia de Dios;
y confiamos en que cualquier que le pidamos lo recibiremos,
es decir, si cumplimos sus mandamientos
creyendo en Cristo y amándonos unos a otros.
Que el amor y la paz de Jesús esté con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)
Ramas de la Misma Vid
Nuestra fe es mucho más que creer en una serie de verdades. Nuestra fe debe ser una unión con una persona viva, unidad de vida con Jesús nuestro Señor. Sus palabras y sus obras son nuestra guía en la vida; nuestro corazón entra en sintonía con su corazón, y su amor desinteresado y servicial a Dios y a los hombres es nuestra inspiración y nuestro modelo. No podemos estar pensando en él y orando todo el tiempo, pero podemos, con su ayuda, intentar vivir su vida. Así es cómo podemos vivir en él, permanecer en él, ser uno con él como él es uno con el Padre. Seamos íntimamente uno con él, aquí ahora en esta eucaristía y en la vida de cada día.

Diferentes, pero Uno en Cristo
De muchas manera diferimos unos de otros. ¡Damos gracias a Dios por la riqueza de esta variedad! ¡Qué triste sería nuestro mundo si todos fuéramos iguales, idénticos, ya que solamente veríamos nuestra propia imagen! Somos diferentes en nuestro rostro, nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestra ocupación, nuestro lenguaje y cultura, en tantas otras cosas. Sin embargo, hay una cosa que nos une. Pertenecemos a Cristo, estamos unidos en él. Él quiere que esta unión sea una unión íntima: como ramas de un mismo árbol, como sarmientos de una misma vid que da vida. Todos juntos en él somos uno. Pedimos que esta unión sea íntima y efectiva.

Acto Penitencial
¿Somos realmente como amigos íntimos con Jesús nuestro Señor, conscientes de que nos ama profundamente y está cercano a nosotros?
Examinémonos ante el Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, tu vida fluye en nosotros: ¡A ti toda alabanza!
R/. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, tu amor se desborda en nosotros: ¡A ti toda alabanza!
R/. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tu entrega al Padre y al bien de los hombres rebosa en nosotros: ¡A ti toda alabanza!
R/. Señor, ten piedad de nosotros.
Muéstranos tu misericordia, Señor. Guárdanos unidos en tu amor y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que todos lleguemos a ser uno en Jesús, nuestra verdadera vid.
(Pausa)
Oh Dios nuestro, fuente de vida y amor:
Tú has querido hacerte muy cercano e íntimo a nosotros
en tu Hijo Jesucristo.
Por medio de él podemos vivir tu vida, rica y generosa,
y que alcanza a los hermanos,

ya que Cristo vive en nosotros y nosotros podemos vivir en él.
Que tu Hijo nos reúna a todos juntos en él,
que todos lleguemos a ser sarmientos de la misma vid
y que el vino nuevo de justicia y amor
llene toda esta nuestra tierra con alegría y paz.
Te lo pedimos por medio de Aquél
cuya savia de vida fluye en nosotros,
Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Hch 9,26-31): Los Comienzos Difíciles de un Apóstol
De fanático perseguidor, Pablo se convierte en un celoso apóstol. Al comienzo, la gente no se fía de él. Bernabé responde por él y Pablo es aceptado, pero aun entonces provoca controversia.

Segunda Lectura (1 Jn 3,18-24): Fe en Jesús y Amor Mutuo
Estamos seguros de que Dios está presente en nosotros y de que estamos unidos a él si creemos en Jesucristo y nos amamos unos a otros con un amor auténtico y activo.

Evangelio (Jn 15,1-8): Yo Soy la Vid, Ustedes los Sarmientos
Sólo cuando estamos unidos con Jesús con fe y amor, como sarmientos de una misma vid, pueden nuestras vidas producir fruto y Dios nos dará todo lo bueno.

Oración de los Fieles
Si permanecemos en nuestro Señor Jesucristo como sarmientos de la vid, podemos pedir lo que queramos y él nos lo concederá. Y así digámosle:
R/. Escucha a tu pueblo, Señor.
Por la vida de la Iglesia universal, para que todos sus fieles permanezcamos uno en Cristo, vivamos en su amor, y difundamos su compasión y su calor, roguemos al Señor.
Por los cristianos de las Iglesias jóvenes, para que sean fervorosos en su fe; por los fieles de la vieja cristiandad, para que aprecien su fe como es debido; por los creyentes de las Iglesias perseguidas, para que se mantengan firmes y se apoyen unos a otros, roguemos al Señor.

Por los vinicultores y agricultores, para que su esfuerzo producta suficiente alimento y bebida para todos, de modo que nadie pase de nuevo ni hambre ni sed, roguemos al Señor.
Por todos los que se han aislado de la Iglesia y de Cristo, para que el ejemplo inspirador de buenos cristianos les haga regresar de nuevo al camino del Señor, roguemos al Señor.
Por todas las comunidades cristianas, la nuestra y otras por igual, para que nos llenemos de alegría, ya que sabemos que Cristo nos ama y comparte nuestras preocupaciones y nuestros momentos felices, roguemos al Señor.
Señor Jesús, vid en la que vivimos, permanece siempre con nosotros, guárdanos siempre unidos contigo y con los hermanos, y danos la gracia de producir fruto que permanezca, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú plantaste a tu Hijo en medio de los hombres
como la verdadera vid, de amor siempre fiel.
Que él se nos dé a nosotros hoy
como nuestro pan de fortaleza
y escancie para nosotros el vino de la fidelidad,
para que vivamos en él y él en nosotros
y para que demos frutos de unidad y de amor,
por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Alcemos nuestras mentes y nuestros corazones al Padre para darle gracias por habernos dado a Jesús como nuestro Señor Resucitado y como la verdadera vid que nos une consigo mismo y unos con otros.

Introducción al Padrenuestro
Unidos con el Hijo de Dios como sarmientos de la vid,
oremos a Dios nuestro Padre
la oración que Jesús mismo nos enseñó:
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos en nuestros días
la paz de la unión con tu Hijo,
que es nuestra verdadera vid,
y con todos nuestros hermanos.
Protégenos de toda ansiedad y perturbación,
mantennos fieles a ti
y haz que demos frutos de amor y de paz,
mientras esperamos con gozosa esperanza
la venida gloriosa de nuestro Salvador, Jesucristo.
R/. Tuyo es reino…

Invitación a la Comunión
Ésta es la verdadera vid, Jesús nuestro Señor,
sin el cual no podemos hacer nada.
Dichosos nosotros, invitados a su mesa,
para que él viva en nosotros y nosotros en él.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Padre de bondad:
Tú eres más grande que nuestro corazón.
En esta celebración eucarística te damos gracias,
por darnos la verdadera vid, tu Hijo Jesucristo.
Que ojalá sigamos viviendo unidos a él
y unos a otros, para que en las incertidumbres de la vida
sigamos creyendo, esperando y amando.
Y cuando andemos a tientas en la oscuridad en días de prueba,
danos la seguridad de que estás solamente purificando nuestra fe
y de que tú estás siempre con nosotros
en los hermanos y en tu Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Nuestro Señor nos ha dicho hoy:
“Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes”.
Si, permanezcamos en su amor
y hagamos las obras de la vida diaria
unidos a él y animados con su fuerza.
Llevémosle a nuestros hermanos
con nuestro interés y amor.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del 

Julio César Rioja, cmf
Queridos hermanos:

El vino es el fruto de la vid, alegra el corazón del hombre, es signo de la sangre derramada que presentamos en la eucaristía. Palestina debía ser un lugar de buenos vinos al menos por las comparaciones y dichos que aparecen en toda la Escritura. Nada extraño para sus oyentes, que Jesús diga: “Yo soy la verdadera vid”, pero dice algo más: “Y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo poda para que dé más fruto”. Es preciso volver a la cultura rural, quizás para terminar haciendo con los sarmientos una buena fogata en la que asar las chuletas, (como el pescado asado por Jesús al lado del lago) y beber el vino nuevo de la Pascua.

Recuerdos a parte, el Evangelio de hoy nos habla de intimidad de vida vivida en comunidad. Él es la vid y nosotros los sarmientos, hay una autentica unidad entre él y nosotros, podríamos afirmar que Cristo es la comunidad y que la comunidad es Cristo. El Padre es el viñador, el que corta los sarmientos para impedir que la energía de la comunidad se malgaste en tantas cosas que no tienen que ver con la vivencia del Evangelio. ¿Cuantas cosas hay que podar en nuestras comunidades y en nosotros: en el empleo del tiempo, en las ambiciones, el uso del dinero, la vanidad…? Aceptemos pues, la poda del Padre, sobre todo la poda del corazón, para que toda la energía del Espíritu, la savia de la vid, se transforme en frutos de amor.

“Permaneced en mí, y yo en vosotros”, permanecer en Cristo es unirse a la comunidad. Así lo atestigua la primera lectura de los Hechos: Pablo hace un gran esfuerzo para unirse y acercarse a la comunidad de Jerusalén y la comunidad elimina los recelos y se abre al miembro nuevo que quiere incorporarse. La no integración del miembro a la comunidad, y de la comunidad que no acoge al miembro, hace estéril la vid. El primer testimonio de la Pascua es una comunidad unida en Cristo, lo que no quiere decir que no exista diversidad de criterios. A todos nos cuesta aceptar esta misteriosa unión con Cristo en la comunidad, pero no tanto por los elementos teóricos, cuanto por las consecuencias prácticas. Aceptar que somos una única vid en unión íntima y estrecha con el Señor resucitado, nos obliga a cambiar nuestros cómodos esquemas mentales.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis, y se realizará”. No podemos decir que estamos unidos a Cristo si no hacemos caso a sus palabras. Nos unimos no a un sentimiento o a un Jesús hecho a nuestra imagen, sino al Jesús del Evangelio. Debemos conocer, escuchar, permanecer en el Evangelio y ponerlo en práctica, en lo que sentimos, decimos o hacemos, para no caer en el engaño de decir que estamos muy unidos a Cristo y a la Iglesia, pero a lo que estamos unidos es al follaje de una comunidad que solamente sirve para dar sombra, que necesita poda, para no vivir en lo que el Papa llama “La mundanidad espiritual”.

Se nos dice en “Evangelli Gaudium”: “La mundanidad espiritual que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y bienestar personal. Toma muchas formas, de acuerdo con el tipo de personas y con los estamentos en los que se enquista, por estar relacionada con el cuidado de la apariencia, no siempre conecta con pecados públicos, y por fuera todo parece correcto” (se pueden leer los números 93-101; 264-267; 281-283).

Si somos sinceros con nosotros, comprenderemos como nos dice la segunda lectura, que Dios es mayor que nuestra conciencia y ésta en ocasiones nos acusa: “no amemos de palabra y de boca, sino con obras y según la verdad”. “No nos entretengamos vanidosos hablando sobre lo que habría que hacer (el pecado del habriaqueísmo) como maestros espirituales y sabios pastorales que señalan desde fuera” (EG 96).El vino que en esta eucaristía se hace sangre, hace patente lo que se nos dice hoy, se nos exigen frutos. Mira a tu lado y encontraras hermanos unidos por la misma savia, la misma mística, el mismo Evangelio.

PD: Hoy se podría leer o poner el siempre viejo y nuevo: “El país de los pozos”. Por si interesa el pasado viernes celebramos el 1º de Mayo, fiesta del Trabajo.
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