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Lecturas y Liturgia del 10 de Junio de 2015

Lecturas del Miércoles de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/0410TO.mp3

Miércoles, 10 de junio de 2015
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,4-11):

Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida. Aquel ministerio de muerte –letras grabadas en piedra– se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su rostro, caduco y todo como era. Pues con cuánta mayor razón el ministerio del Espíritu resplandecerá de gloria. Si el ministerio de la condena se hizo con resplandor, cuánto más resplandecerá el ministerio del perdón. El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable. Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 98,5.6.7.8.9

R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro
Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo. R/.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía. R/.

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón,
y un Dios vengador de sus maldades. R/.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Miércoles de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/10_3_TO.mp3

Miércoles, 10 de junio de 2015
EN LA NUEVA ALIANZA (2 Cor 3:4-11 - Mt 5:17-19)

Introducción
Lectura: San Pablo, defendiendo su ministerio contra judíos conversos cristianos que insisten en sus prerrogativas, afirma que la nueva Alianza es superior a la antigua, como el Espíritu vivificador es superior a la ley que engendra muerte.
Evangelio: Jesús dice algo semejante en palabras que, a primera vista, parecen contradictorias: Él ha venido no para abolir la ley sino para cumplirla, es decir, para darle dimensiones más profundas. Lo que nos importa especialmente a nosotros es que debemos ser conscientes de que vivimos bajo la nueva ley del amor y que el Espíritu Santo liberador nos libera de la servidumbre de la ley.

Colecta
Señor Dios nuestro,
tú has tomado la iniciativa de amarnos
y de traernos tu libertad
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Enriquécenos con el Espíritu de Jesús,
derrámalo sobre nosotros generosamente, sin medida,
para que no nos escondamos por más tiempo
detrás de tradiciones y de la letra de la ley
para apagar al Espíritu Santo
que quiere hacernos libres.
Que él ensanche nuestro corazón
y estimule nuestra fantasía
para que sepamos descubrir
los numerosos caminos del amor
para cumplir la ley a la perfección.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
- Por todos nosotros, miembros de la Iglesia, para que tengamos suficiente amor para obedecer los mandamientos; para conocerlos y practicarlos, y así manifestemos nuestro amor a Dios y a nuestros prójimos, roguemos.
- Por los sacerdotes, para que en el sacramento de reconciliación puedan hacer sentir a los pecadores la paciencia y compasión de Dios, roguemos.
- Por todos nosotros, para que no nos preguntemos a nosotros mimos qué estamos obligados a hacer, sino qué es lo que podemos hacer por Dios y por los hermanos. Roguemos.

Oración sobre las ofrendas
Dios y Padre nuestro,
en esta eucaristía celebramos la nueva Alianza
realizada por tu Hijo Jesucristo.
Todo lo que podemos ofrecerte
es nuestra apertura a tu iniciativa de amor
libremente recibido y compartido.
Haznos ministros de esta tu aventura con nosotros
de amistad íntima y duradera.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.


Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
hemos escuchado la palabra de tu Hijo
y comido su pan reconfortante.
Ya que él no tenía miedo
de comprometerse en favor de gente voluble,
te pedimos que liberes nuestra fe
de toda superficialidad y rutina
y que nos ayudes a comprometernos con los demás
sin miedos y sin condiciones.
Porque tú nos has amado primero
en Cristo Jesús nuestro Señor.








Comentario al Evangelio del 

La plenitud de la ley

A veces tendemos a contraponer la antigua ley mosaica, resumida en los diez mandamientos, a la nueva ley del Evangelio, que encuentra en las Bienaventuranzas su máxima expresión. Nos parece que nos da pie para hacerlo hacerlo el mismo Cristo, que dice que no es el hombre para el Sábado (es decir, la ley del Sabbat que ordena el descanso), sino el Sábado para el hombre (cf. Mc 2, 27; Mt 12, 1-8; Lc 6, 1-5); y también Pablo y su polémica contra la ley en nombre de la fe y la gracia, que hoy también refleja en la contraposición entre la ley escrita que mata y el Espíritu que da vida. Pero, he aquí, que Jesús, tras proclamar las Bienaventuranzas, parece venir a desautorizarnos. ¿No se da aquí una cierta contradicción? ¿No es cierto que el Evangelio del amor y la gracia ha dejado obsoleta la antigua ley con sus múltiples prescripciones? ¿O habremos de entender que la Buena Nueva de Jesucristo se añade a la antigua ley, dejándola intacta? ¿Qué significa, en definitiva, “dar plenitud”?

Para comprender estas tensiones y aparentes contradicciones es bueno no quedarse en la literalidad de las palabras, sino mirarlas en el contexto de toda la predicación y actuación de Jesús y también en el modo en que se entendió esto en la primitiva Iglesia (y aquí, ciertamente, Pablo es una autoridad de referencia). Llevar algo a plenitud significa alcanzar una perfección que supera, pero que también conserva, aquello que se perfecciona. Si la mejor expresión de la ley mosaica son los diez mandamientos, por los que reconocemos a Dios, respetamos y hacemos el bien a los más cercanos, y nos abstenemos de hacer el mal a todos los demás, todas estas exigencias alcanzan su perfección en la ley del amor a Dios y al prójimo. Y esa perfección y plenitud la descubrimos en Jesucristo, que nos ha dicho de manera definitiva quién es Dios: su Padre y nuestro Padre; y quién es nuestro prójimo: no sólo los más cercanos (padre y madre, hermanos y poco más), sino todo ser humano, hijo de ese Dios, Padre de todos, y especialmente el que se haya en necesidad.

Si la perfección de la ley es el amor, podemos entender que, a veces, ciertas prescripciones rituales (como la ley del sábado) hayan de ceder ante la exigencia de hacer el bien al necesitado. ¿Cómo entender, entonces, ese aparente legalismo contenido en la exigencia de no saltarse uno sólo de los preceptos menos importantes? Mirado desde la centralidad del mandamiento nuevo, lo comprendemos en el sentido de que el verdadero amor no se limita con hacer el bien “en general” y a grandes rasgos, sino que baja hasta los más mínimos detalles, atiende con delicadeza a la persona concreta en sus necesidades reales, por muy insignificantes que puedan parecer la una y las otras.

Cordialmente
José María Vegas cmf
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