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Lecturas y Liturgia del 11 de Junio de 2015

Lecturas del Jueves de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/cuaresma_2007/CUARESMA_10.mp3

Jueves, 11 de junio de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,21b-26;13,1-3):

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor. Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos. En la Iglesia de Antioquia había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado.» Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3c-4.5-6

R/. El Señor revela a las naciones su justicia

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la citara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-13)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del San Bernabé

Jueves, 11 de junio de 2015
Introducción
Hoy celebramos la memoria de San Bernabé. San Pablo debió mucho a este gran misionero, ya que Bernabé le involucró en el trabajo misionero entre los cristianos de Antioquía, de origen pagano. El Libro de los Hechos califica a Bernabé como “profeta y maestro”; y también como “un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo, y de mucha fe”. Tenía un espíritu abierto, convencido de que, si un pagano tenía fe, eso era ya suficiente para admitirle como cristiano. Inspirados por el Espíritu, los líderes de la comunidad de Antioquía enviaron a Pablo y a Bernabé en misión apostólica. Fue compañero de Pablo en su primer viaje apostólico.


Colecta
Señor Dios nuestro,
la Iglesia de Antioquía,
movida por el Espíritu Santo,
envió a Pablo y Bernabé
en misión apostólica entre paganos.
Que la Iglesia de hoy, en cualquier parte del mundo,
envíe buenos y celosos hombres y mujeres
a anunciar el evangelio.
Lléna a todos los misioneros
con el Espíritu Santo y con gran fe,
para que puedan tocar los corazones de los hombres
y los ganen como discípulos y amigos
de Jesucristo nuestro Señor.


Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Señor nuestro:
Haz que la eucaristía de Jesús
traiga la luz, el celo y la vida de tu Hijo
a las comunidades cristianas en el mundo entero
para que sean misioneras por la forma cómo viven.
Que a través de ellas Cristo se haga visible al pueblo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.




Oración después de la Comunión
Oh Dios de todos los hombres,
en la fiesta de San Bernabé
te rogamos por los misioneros de la Iglesia.
Haz a todos ellos, como a Bernabé,
hombres de profunda fe,
llenos del Espíritu Santo.
Que prediquen al pueblo al que han sido enviados
palabras de vida y alegría,
anuncio de la Buena Noticia de salvación.
Dales fuerza para curar enfermos y resucitar muertos,
para limpiar a los impuros y arrojar lejos al maligno.
Que ejerzan su misión generosamente, gratis,
ya que ellos todo lo recibieron de ti también gratis.
Por Jesucristo nuestro Señor.









Comentario al Evangelio del 

Ligeros de equipaje

La memoria de San Bernabé nos da la ocasión de recordar unas cuantas verdades esenciales de nuestra fe. La primera es que el grupo de los Apóstoles (los Doce) no es un grupo cerrado. Esto es lo que explica que, a pesar de ser Bernabé un personaje de la época apostólica, sea considerado, al igual que Pablo, un verdadero Apóstol. El carácter abierto del grupo de los Apóstoles nos indica que también la Iglesia es una comunidad abierta, sin fronteras, que no puede excluir a nadie por razones de raza, nacionalidad, ideología o condición social. La única condición para pertenecer a la Iglesia, universal (católica) y apostólica, es la libre aceptación de la fe. Bernabé, hombre de prestigio en la primerísima comunidad cristiana, al que se confían misiones delicadas y difíciles, es, además, el iniciador de Pablo en las tareas apostólicas, por lo que la apertura incondicional de la nueva fe a los gentiles, que Pablo defendió y practicó con tanta vehemencia y convicción, fue también cosa de Bernabé.

Al contemplar la figura de Bernabé, la Iglesia nos invita a recordar esas pocas y esenciales instrucciones que Jesús da a los Apóstoles, y que constituyen algo así como el “manual del evangelizador”, de entonces y de siempre. En primer lugar, el “qué”, el contenido de la predicación. Se trata de una buena noticia: Dios está cerca, pues el Reino de Dios no es sino la presencia misma de Dios, la presencia cercana de Jesucristo, al que los Apóstoles, y también nosotros, le vamos abriendo camino. Esta predicación tiene un lenguaje no hecho sólo de palabras: decimos la cercanía del Reino de Dios por medio de las buenas obras, curando, restableciendo, purificando, expulsando los malos espíritus del egoísmo, la envidia, la codicia, el odio… De todas estas “obras buenas” somos depositarios nosotros mismos, curados, purificados y exorcizados por Cristo. Y lo que hemos recibido como un don, no podemos darlo más regalándolo. De ese “qué” deriva naturalmente el “cómo”, el estilo de evangelización: ante todo, ligeros de equipaje. Aquí Bernabé es también maestro, pues vendió todo lo que tenía y lo entregó a los apóstoles (cf. Hch 4, 36-37), para entregarse él mismo por entero a la tarea apostólica. A veces sentimos nostalgia de medios más poderosos y contundentes, ya que nos encontramos en situación de debilidad y desventaja en relación con los poderosísimos medios (económicos y políticos, de comunicación, etc.) que operan en el mundo para imponer sus objetivos. Pero no hay que tener miedo, ni hay que tratar de imitar esos poderes. Tenemos que usar todos los medios a nuestro alcance, además de procurarnos lo necesario para el sustento, pero sabiendo que la sencillez de los medios tiene mucho más poder de convicción (profunda) que los alardes de fuerza (que se extienden más, pero superficialmente). Jesús nos indica además una estrategia bien realista y sencilla: partir del bien ya presente, de las gentes de buena voluntad del lugar al que se anuncia la Buena Nueva. Finalmente, es evidente que los evangelizadores no son conquistadores, sino heraldos de paz, que proponen sin imponer, y tienen que contar con que a veces esa paz será rechazada. Tampoco entonces hay que perder la calma, la misma paz del Señor volverá a nosotros para seguir adelante.

Cordialmente
José María Vegas cmf
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