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Lecturas y Liturgia del 13 de Junio de 2015

Lecturas del Inmaculado Corazón de María

MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3

Sábado, 13 de junio de 2015
Primera lectura
Lectura del profeta Isaías (61,9-11):

La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios

Salmo
1Sam 2,1-8

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de tus valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio
Evangelio según san Lucas (2,41-51), del sábado, 13 de junio de 2015
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Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,41-51):

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Inmaculado Corazón de María

Sábado, 13 de junio de 2015
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
(Is 61:9-11; Lk 2:41-51)

Introducción por el Celebrante
La celebración en honor del Inmaculado Corazón de María está vinculada muy de cerca con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, celebrada el día anterior, ayer. No es así por mero accidente. Cuando honramos al Sagrado Corazón de Jesús celebramos claramente el gran amor de nuestro Señor, mostrado al morir por nosotros en la cruz, y que sigue mostrándonoslo día a día. María vivía íntimamente unida a su Hijo; no solamente porque era su madre, sino porque ella amaba y ama a todos y cada uno por los que su Hijo vivió, murió y resucitó de entre los muertos. Su corazón es suficientemente ancho como para incluirnos a todos nosotros en su amor. Ella está con nosotros, en nuestras penas y alegrías.


Colecta
Señor Dios nuestro:
te damos gracias por el amor
con que colmaste el Corazón de María,
la Madre de tu Hijo y también Madre nuestra.
Por tu gran bondad nos la has dado a nosotros
para que abramos nuestros corazones
a tu palabra y a tu amor,
de forma que podamos buscar siempre tu voluntad
en todo lo que proyectamos y hacemos.
Que ella también toque nuestros corazones
y los haga sensibles a las necesidades de los hermanos,
en sus tristezas y preocupaciones.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. R/ Amén.

Intenciones
Alcemos nuestros corazones en oración a Dios nuestro Padre, y pidámosle que inflame este nuestro mundo y nuestras comunidades con el calor de su amor. Responderemos:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Por la Iglesia de Jesucristo, que es una comunidad de gente frágil y débil, para que el poder de la bondad de Dios se haga visible y palpable en nuestro amor de unos para con otros, roguemos al Señor:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Por el mundo en que vivimos con todas sus necesidades, para que María vigile maternalmente sobre él, interceda por él y nos guarde a todos como hermanos en su amor. Que no permita que luchemos unos contra otros; que no nos hagamos sufrir entre hermanos. Roguemos al Señor:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Por la gente que tiene empleos y trabajo de bajo nivel, como los de María y José en Nazaret, para que aprendan de la humilde María y de su esposo José que Dios valora altamente todo trabajo realizado con amor, roguemos al Señor:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Por todos los misioneros, para que como María, nuestra querida Madre, ofrezcan a Cristo al mundo; y que tengan un corazón grande para amar a todos sin excluir a nadie, pero más especialmente a los más pobres, débiles y necesitados, roguemos al Señor:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Por todos nosotros, reunidos aquí como hermanos en la fiesta del Corazón de nuestra Madre, para que nuestra fe produzca en nosotros, como en María, frutos de auténtico amor para con todos, roguemos al Señor:
R/ Señor, escucha con bondad a tu pueblo.
Oh Dios bondadoso:
Esto es lo que hoy confiadamente te pedimos.
Que María enriquezca nuestra oración con la suya para obtener todos los dones espirituales, por Cristo nuestro Señor. R/ Amén.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, generoso y misericordioso:
Estamos seguros de que aceptas nuestras súplicas,
de todo corazón,
cuando la paz reina entre nosotros
y cuando nos esforzamos,
lo mejor que podemos,
por unirnos en un solo corazón y una sola alma.
Por intercesión del Corazón de María,
ayúdanos en nuestros endebles esfuerzos.
Con ella te ofrecemos todo honor y gloria,
por Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén.

Prefacio: El Inmaculado Corazón de María (ICEL)
El corazón de María es el corazón de una que vive según la Nueva Ley.

Padre, Dios todopoderoso y eterno:
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar
por Jesucristo, nuestro Señor.

Tú diste a la Bienaventurada Virgen María
un corazón sabio y obediente,
para poder cumplir a la perfección tu voluntad;
le diste un corazón nuevo y amable,
en el que tú bien te complacías
y en el que inscribiste la ley de la Nueva Alianza.

Le diste un puro e indiviso corazón,
para que fuera digna de ser
la Virgen Madre de tu Hijo
y de regocijarse viéndote para siempre.
Le diste un corazón firme y vigilante
para que pudiera aguantar sin miedo la espada de dolor
y esperar en fe la resurrección de su Hijo.

Con toda la compañía de los ángeles,
y unidos a su canto de alegría,
nosotros también cantamos tus alabanzas
entonando sin cesar:
R/ Santo, santo, santo...

Oración después de la Comunión
Dios Padre amoroso:
En esta tu eucaristía
hemos saboreado con gozo
el Pan de Vida y el Vino de alegría
de tu Hijo Jesucristo.
Llénanos con su Espíritu de amor
para que nuestro amor,
como el de María,
sea serio y duradero.
Por eso te pedimos que la indiferencia no lo extinga,
ni la riada de la impaciencia o del odio lo barran.
Que arda la llama permanente
que caliente los corazones de todos
y que experimentemos siempre
el fuego ardiente que nos une a ti,
nuestro Dios vivo,
ahora y por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Despedida
Hermanos: “Dios ha sido bueno con nosotros y estamos alegres“.
Nos ha dado a Jesús, para salvarnos de nuestra incapacidad para amar a Dios y a nuestros prójimos.
Nos ha dado también a María para que vele sobre nosotros, se preocupe por nosotros, ruegue con y por nosotros. Sí, María se preocupa por nosotros. ¿No podría ser acaso nuestra mejor acción de gracias el que aprendamos a cuidarnos los unos de los otros, y de ofrecerles todo el servicio que podamos?

Que Dios todopoderoso les bendiga, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. R/ Amén.

Podemos ir en paz y alegría y, como María, servir a Dios en los hermanos. R/ Demos gracias a Dios.

Comentario al Evangelio del 

Corazón de mujer, corazón de madre

Como a la sombra de la solemnidad del Corazón de Jesús, la Iglesia coloca el recuerdo (la memoria obligatoria) del Corazón inmaculado de María. Sí, realmente, es obligado recordar y contemplar el Corazón de María tras haber considerado el significado del Corazón de Jesús. Porque, si el Verbo se hizo carne, y recibió así un corazón de carne, María es la carne del Verbo, aquella de la que el Verbo del Eterno Padre tomó su carne mortal. También del Corazón de María tenemos los cristianos mucho que aprender. Del Corazón manso y humilde de Jesús recibimos la revelación de la sabiduría del amor. Del Corazón de María aprendemos a aceptar y asimilar esa sabiduría. Porque ese aprendizaje no es cosa fácil. No todo está claro desde el principio. No nos creamos tan listos: no todo lo entendemos de una vez y a la primera. La sabiduría del amor va al centro de nuestro ser, a sus estratos más profundos, y esto exige un proceso que no está exento de dificultades, de incertezas y de angustias. En nuestro caso, porque, además, existen determinadas resistencias y cerrazones.

Somos con frecuencia como el hijo aquél que decía “Sí, voy”, pero después no iba (cf. Mt 21, 2-32): profesamos la fe con ortodoxia, pero no siempre nos lo creemos del todo, y, desde luego, muchas veces no actuamos en consecuencia. Para llegar a entender de verdad, de corazón y no sólo teóricamente, se requiere paciencia y perseverancia. Y en esto María es para nosotros maestra de vida cristiana. En ella no había resistencia alguna, su “fiat” es completo e incondicional. Pero también ella tiene que hacer ese proceso de fe en el que no todo está claro de entrada. También ella pierde de vista a Jesús, siente la angustia de una búsqueda que no da fruto inmediato (los tres días de búsqueda nos hablan, de hecho, de los tres días que van de la muerte a la resurrección), también ella escucha de Jesús cosas que no le resultan claras… Pero, en vez de hacer lo que solemos hacer nosotros, “interpretar” según nuestro leal saber y entender, tratando de domar la Palabra, María “conservaba todo en su corazón”, dejando con paciencia y confianza, con fe verdadera, que la Palabra madurara, que penetrara hasta esas profundidades del alma en las que sólo es posible una comprensión a su tiempo y completa. Así es el corazón humilde, el corazón abierto, el corazón que ama, el corazón de madre, el Corazón Inmaculado de María. Si hemos de imitar a Jesús, el manso y humilde de corazón, ¿no habremos de imitar también a aquella de la que ese corazón tomó su carne?

Cordialmente
José María Vegas cmf
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