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Lecturas y Liturgia del 4 de Junio de 2015

Lecturas del Jueves de la 9ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA   http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3   http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/09_6_TO.mp3

Jueves, 4 de junio de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de Tobías (6,10-11;7,1.9-17;8,4-9a):

En aquellos días, habían entrado ya en Media y estaban cerca de Ecbatana, cuando Rafael dijo al chico: «Amigo Tobías.»
Él respondió: «¿Qué?»
Rafael dijo: «Hoy vamos a hacer noche en casa de Ragüel. Es pariente tuyo, y tiene una hija llamada Sara.»
Al llegar a Ecbatana, le dijo Tobías: «Amigo Azarías, llévame derecho a casa de nuestro pariente Ragüel.»
El ángel lo llevó a casa de Ragüel. Lo encontraron sentado a la puerta del patio; se adelantaron a saludarlo, y él les contestó: «Tanto gusto, amigos; bienvenidos.»
Luego los hizo entrar en casa. Ragüel los acogió cordialmente y mandó matar un carnero. Cuando se lavaron y bañaron, se pusieron a la mesa.
Tobías dijo a Rafael: «Amigo Azarías, dile a Ragüel que me dé a mi pariente Sara.»
Ragüel lo oyó, y dijo al muchacho: «Tú come y bebe y disfruta a gusto esta noche. Porque, amigo, sólo tú tienes derecho a casarte con mi hija Sara, y yo tampoco puedo dársela a otro, porque tú eres el pariente más cercano. Pero, hijo, te voy a hablar con toda franqueza. Ya se la he dado en matrimonio a siete de mi familia, y todos murieron la noche en que iban a acercarse a ella. Pero bueno, hijo, tú come y bebe, que el Señor cuidará de vosotros.»
Tobías replicó: «No comeré ni beberé mientras no dejes decidido este asunto mío.»
«Lo haré. Y te la daré, como prescribe la ley de Moisés. Dios mismo manda que te la entregue, y yo te la confío. A partir de hoy, para siempre, sois marido y mujer. Es tuya desde hoy para siempre. El Señor del cielo os ayude esta noche, hijo, y os dé su gracia y su paz.»
Llamó a su hija Sara. Cuando se presentó, Ragüel le tomó la mano y se la entregó a Tobías, con estas palabras: «Recíbela conforme al derecho y a lo prescrito en la ley de Moisés, que manda se te dé por esposa. Tómala y llévala enhorabuena a casa de tu padre. Que el Dios del cielo os dé paz y bienestar.»
Luego llamó a la madre, mandó traer papel y escribió el acta del matrimonio: «Que se la entregaba como esposa conforme a lo prescrito en la ley de Moisés.»
Después empezaron a cenar. Ragüel llamó a su mujer Edna y le dijo: «Mujer, prepara la otra habitación y llévala allí.»
Edna se fue a arreglar la habitación que le había dicho su marido. Llevó allí a su hija y lloró por ella.
Luego, enjugándose las lágrimas, le dijo: «Ánimo, hija. Que el Dios del cielo cambie tu tristeza en gozo. Ánimo, hija.»
Y salió. Cuando Ragüel y Edna salieron, cerraron la puerta de la habitación. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: «Mujer, levántate, vamos a rezar, pidiendo a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y nos proteja.»
Se levantó, y empezaron a rezar, pidiendo a Dios que los protegiera. Rezó así: «Bendito eres, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan el cielo y todas tus criaturas por los siglos. Tú creaste a Adán, y como ayuda y apoyo creaste a su mujer, Eva; de los dos nació la raza humana. Tú dijiste: "No está bien que el hombre esté solo, voy a hacerle alguien como él, que lo ayude." Si yo me caso con esta prima mía, no busco satisfacer mi pasión, sino que procedo lealmente. Dígnate apiadarte de ella y de mí, y haznos llegar juntos a la vejez.»
Los dos dijeron: «Amén, amén.» Y durmieron aquella noche.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 127,1-2.3.4-5

R/. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás de] fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Jueves de la 9ª semana del Tiempo Ordinario

Jueves, 4 de junio de 2015


Colecta
Oh Dios, Padre nuestro, tú quieres que tu corazón sea la medida de nuestro amor, pero tú eres siempre más grande que nuestro corazón.
Te pedimos que en esta eucaristía tu Hijo Jesucristo nos dé un corazón de carne en el que arda un fuego de amor inextinguible, y que nos impulse a seguirle plenamente hacia ti y hacia todos los que nos has encomendado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. R/ Amén.

Intercesiones Generales
Para que la Iglesia, por la que Cristo entregó su vida, crezca hacia una comunidad universal de amor, que haga visible a todos el amor incondicional de Dios. Roguemos al Señor.
Para que en todas partes los cristianos no sean gente legalista o de simples observancias externas, sino gente con corazón, que hacen lo que tienen que hacer, y mucho más, porque son hijos de Dios. Roguemos al Señor.
Para que nuestro tibio y anémico amor se vuelva rico y espontáneo, como aliento fresco de vida y alegría, que ilumine las vidas de los que nos rodean y que sea, aun sin palabras, como un canto de alabanza a Dios. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de amor, en esta eucaristía celebramos el memorial del sacrificio de Jesús,
que nos mostró la extensión sin medida de su amor.
Que él haga nuestro amor tan ancho y profundo como el suyo,
aun cuando ello trastorne la rutina de nuestra vida.
Y que esto sea el sacrificio que ahora te ofrecemos, por Jesucristo nuestro Señor.R/ Amén.




Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro, ¿hacia dónde nos va a conducir el estar abiertos a ti y dispuestos a tus llamados, el entrar en el mundo interior de hermanos nuestros heridos por la vida, heridos por otras personas e incluso por nosotros mismos, el oír sus gritos y acogerlos a todos bondadosamente en nuestro corazón?
Por la fuerza de esta eucaristía ayúdanos, Señor, a acercarnos y encontrarnos afectuosamente con nuestros prójimos, a compartir su pan, sus alegrías y sus miserias, y a encender nueva esperanza en sus corazones. Que esto sea, Padre de bondad, nuestra respuesta a tu amor, por Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén

Bendición
Ciertamente, amar al prójimo como a sí mismo requiere frecuentes sacrificios y, por lo tanto, es de mayor valor que los sacrificios rituales. Que el Señor nos inspire y nos mueva a esa entrega comprometida a los hermanos.
Y que a todos nos bendiga el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.R/ Amén.



Comentario al Evangelio del 

Queridos hermanos, paz y bien.

¿Qué he de hacer para heredar la vida eterna?, preguntó el joven rico hace unas semanas. Una pregunta vital, de vida o muerte (eterna). Ahora, pregunta sobre el mandamiento más importante. Nosotros tenemos diez mandamientos, pero los judíos tenían más de seiscientos.

Jesús hace que todo parezca muy fácil. En lo de amar a Dios, todos podemos estar de acuerdo. No he conocido a ningún cristiano que no aceptara esta parte de la respuesta de Jesús a este escriba. Es la segunda parte la que da más problemas. Quizá porque a Dios lo creemos lejos, y el prójimo está ahí, próximo. Y nos cuesta relacionarnos con los demás tal y como nos relacionamos con Dios.

Es verdad que no se puede amar a todo el mundo. Pero entre el amor y el odio, entre el interés y la indiferencia, hay muchas gradaciones. “Hoy te odio y mañana te amo” es algo que pocas veces se ve. Es preciso tiempo y esfuerzo, además de mucha oración, para amar a algunos “prójimos”. Tenemos que intentar ser como Dios. Y si le amamos a Él, tenemos que amar a los demás.

Amor sin perdón no puede vivir. Nos lo recuerda una historia de Anthony de Mello: El discípulo: «¡No te acuerdes de mis pecados, Señor!». El Señor.: «¿Pecados? ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes... Yo los he olvidado hace siglos». El Amor no lleva cuenta de las ofensas.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.
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