GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 5 de Agosto de 2015

Lecturas del Miércoles de la 18ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3   http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/18_4_TO.mp3

Miércoles, 5 de agosto de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de los Números (13,1-2.25–14,1.26-30.34-35):

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: «Envía gente a explorar el país de Canaán, que yo voy a entregar a los israelitas: envía uno de cada tribu, y que todos sean jefes.»
Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país; y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad israelita, en el desierto de Farán, en Cadés. Presentaron su informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del país.
Y les contaron: «Hemos entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que mana leche y miel; aquí tenéis sus frutos. Pero el pueblo que habita el país es poderoso, tienen grandes ciudades fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac). Amalec vive en la región del desierto, los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, los cananeos junto al mar y junto al Jordán.»
Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo: «Tenemos que subir y apoderarnos de esa tierra, porque podemos con ella.»
Pero los que habían subido con él replicaron: «No podemos atacar al pueblo, porque es más fuerte que nosotros.»
Y desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los israelitas: «La tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura. Hemos visto allí gigantes, hijos de Anac: parecíamos saltamontes a su lado, y así nos veían ellos.»
Entonces toda la comunidad empezó a dar gritos, y el pueblo lloró toda la noche.
El Señor dijo a Moisés y Aarón: «¿Hasta cuándo seguirá esta comunidad malvada protestando contra mí? He oído a los israelitas protestar de mí. Pues diles: "Por mi vida –oráculo del Señor–, que os haré lo que me habéis dicho en la cara; en este desierto caerán vuestros cadáveres, y de todo vuestro censo, contando de veinte años para arriba, los que protestasteis contra mí no entraréis en la tierra donde juré que os establecería. Sólo exceptúo a Josué, hijo de Nun, y a Caleb, hijo de Jefoné. Contando los días que explorasteis la tierra, cuarenta días, cargaréis con vuestra culpa un año por cada día, cuarenta años. Para que sepáis lo que es desobedecerme. Yo, el Señor, juro que trataré así a esa comunidad perversa que se ha amotinado contra mí: en este desierto se consumirán y en él morirán.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 105,6-7a.13-14.21-22.23

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Hemos pecado con nuestros padres,
hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto
no comprendieron tus maravillas. R/.

Bien pronto olvidaron sus obras,
y no se fiaron de sus planes:
ardían de avidez en el desierto
y tentaron a Dios en la estepa. R/.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Miércoles de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

Miércoles, 5 de agosto de 2015
¿SIMPLES MIGAJAS?
(Num 13:1-2ª,25 – 14:1, 26-29, 34-35; Mt 15:21-28)

Introducción
Necesitamos un buen “discernimiento de espíritus” para distinguir entre una equivocada impugnación, y una protesta que da testimonio de lo que es justo y recto. Cuando los hebreos se rebelaron en el desierto, protestaban contra las exigencias de la Alianza y contra los riesgos que tenían que asumir para poder realizar el futuro del pueblo según Dios. Era una resistencia a la conversión. – Sin embargo reconozcamos que hay también una forma de protesta que es necesaria: un signo de vitalidad y de lucidez que es una llamada a la conversión y un rechazo de la complicidad en el mal.

Evangelio. Hay algunos problemas obvios con la historia de la mujer cananea. Las palabras de Jesús suenan duras y discriminatorias contra los no-judíos. Algunos biblistas ven en ello como un intercambio de agudezas entre la mujer y Jesús; agudezas que reflejarían los prejuicios de aquel tiempo y que, sin embargo, revelarían fundamentalmente que la salvación es para todos, sin discriminación ni prejuicio alguno allí donde haya fe. La forma cómo se narra esta historia refleja el problema de la Iglesia primitiva sobre si aceptar o no en la nueva comunidad a conversos no-judíos. Todos los que creen tienen derecho a comer a la mesa del Señor, y de hecho comen más que simples migajas.

Colecta
Oh Padre de todos:
Hace ya muchos siglos,
elegiste al pueblo de Israel
para dar a conocer tu nombre
a todas las naciones.
Tu Hijo Jesucristo dejó claro
que perdón y plenitud de vida
son la parte compartida
de todos los que creen en él.
Haz verdaderamente de tu Iglesia
un lugar de encuentro
para todos los que te buscan a tientas;
para que todos los obstáculos y barreras se eliminen
para que los ricos de todas las naciones y culturas
revelen los mil rostros del amor que tú nos has mostrado
en Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que en la Iglesia universal haya espacio para las riquezas culturales de los diferentes pueblos y para manifestar la única y misma fe en variedad de lenguas y formas de expresión, roguemos al Señor.
Para que tengamos corazones y hogares abiertos para acoger a gente difícil de acomodar: extranjeros, refugiados, parados sin trabajo, los pobres, las víctimas de discriminación y opresión; para que hagamos todo lo que podamos para integrarlos en la comunidad humana y cristiana, roguemos al Señor.
Para que todos nosotros, reunidos en torno a la palabra y a la mesa del Señor, nos preocupemos de los que no están aquí ahora participando con nosotros porque están alejados de la Iglesia, para que nuestras vidas les revelen a Cristo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de todos:
Tú has preparado la mesa y el banquete de tu Hijo
para todos los que quieran venir:
para santos y pecadores,
para los pobres igual que para los ricos.
Danos a tu Hijo Jesucristo.
Que aprendamos de él
a dar comida y amor a todos los que piden,
no escasas migajas y sobras de la mesa,
sino el alimento de nosotros mismos,
como Jesús hace aquí en la Eucaristía con nosotros,
él que es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
En esta eucaristía todos hemos sido uno
en Cristo Jesús, tu Hijo.
Él murió y resucitó a una nueva vida por todos;
Su rostro es reflejado
en el rostro de cada ser humano:
que ojalá se haga él visible en todos ellos.
Que su rostro no se deforme,
ni se rompa ni divida por nuestros prejuicios y temores.
No permitas que nuestro amor
sea menos que universal;
y únenos más y más en Aquél
que es nuestro camino común
hacia ti y hacia los demás,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: La música tocada por un solo instrumento puede ser bella, pero la forma más bella la encontramos en la armonía de muchos y diferentes instrumentos tocando juntos en una sinfónica; o muchas voces humanas armonizadas en un coro. Que el Señor nos dé participar y gozar de la sinfónica y el coro de muchas culturas y de muchos pueblos juntos, con la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Comentario al Evangelio del 

José María Vegas, cmf
La compasión que no conoce fronteras

El cuadro que presenta hoy el evangelio de Mateo es una acción profética, no exenta de paradojas, pero impregnada de un profundo sentido pedagógico para sus discípulos, para todos nosotros. El primer momento de esta acción profética consiste en salir de los territorios del pueblo de Israel al país de Tiro y Sidón. Jesús no se cierra en determinadas fronteras nacionales y culturales. Allí, en Fenicia, el actual Líbano, una mujer cananea le importuna a gritos con sus ruegos. La compasión no sabe de aduanas. El sufrimiento humano es digno de lástima independientemente de la procedencia, la condición social, la confesión religiosa o la calidad moral del que sufre. Todo el que sufre es digno de compasión y de ayuda. Por eso, nos choca la reacción de Jesús, que da la callada por respuesta. Algo que nos da pie a reflexionar sobre el silencio de Dios a nuestros ruegos y peticiones. Puede ser que, como en esta ocasión, Dios calla para provocar la reacción de sus discípulos. De hecho, el silencio de Jesús provoca que estos intercedan a favor de la mujer. Posiblemente, ellos eran partidarios de la doctrina más tradicional, que reservaba el favor de Dios sólo para Israel. Por eso, es muy probable que su motivación no fuera totalmente pura: querían, sencillamente, quitársela de encima. Pero ya el silencio de Jesús les obligó a mirarla y sentir una primera forma de compasión. Que sus motivaciones no fueran perfectas nos habla de la necesidad de ese proceso pedagógico que ha de conducirlos a la comprensión de la universalidad de la salvación. Cuando, ante la insistencia de una y los otros, Jesús se dirige por fin a la mujer, parece espetarle los prejuicios nacionales judíos, cargados no sólo de exclusivismo, sino también de desprecio (como, por lo demás, es propio de los prejuicios de toda forma de nacionalismo, también de los actuales). Pero, una vez más, debemos ver aquí el sentido profético y pedagógico de Jesús. Con su peculiar mayéutica, provoca que la mujer complete la confesión de fe contenida en su petición (ten compasión de mí, Señor, Hijo de David) con una súplica confiada y humilde: la salvación prometida a los judíos puede y debe alcanzar también a los que no lo son, siquiera sea como migajas. Así Jesús nos enseña que no es la nación, la raza o la cultura lo que establece los límites de la salvación que Él ha venido a traernos, sino una fe viva y confiada.

Ahora bien, aquí tenemos que advertir que en toda esta escena no se está diciendo que lo único importante es el aspecto subjetivo de la fe, que lo que vale es creer y confiar, no importa en qué ni en quién. Hoy existe una fuerte tendencia al subjetivismo, que pretende que todas las religiones y “fes” son exactamente iguales. Sin negar la dignidad propia de cada religión y forma de fe, es necesario subrayar también los aspectos objetivos, los contenidos de fe, que Jesús en ningún momento niega. En la afirmación de Jesús sobre el pan de los hijos se contiene la afirmación implícita de que la revelación plena de Dios (eso sí, para todos los hombres sin excepción) se da en el seno de Israel y, más en concreto, en Él mismo. La mujer cananea también lo ha reconocido al confesar que Jesús, hijo de David, es Señor, Mesías. Así pues, Jesús con su respuesta final (“Mujer, qué grande es tu fe”) realiza lo que simbólicamente significaba aquel “salir” de las fronteras nacionales: la verdadera frontera es la fe, pero no una fe cualquiera, sino la fe en el Dios Padre de todos, Padre de Jesucristo, el Hijo de David, la fe que es además apertura y confianza, la fe confiada que pide compasión y que mueve a compasión hacia todo sufrimiento humano, un fe, en definitiva, que no conoce fronteras.

Cordialmente
José María Vegas cmf
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified