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Lecturas y Liturgia del 9 de Agosto de 2015

Lecturas del Domingo 19º del Tiempo Ordinario - Ciclo B


MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_170.mp3

Domingo, 9 de agosto de 2015
Primera lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (19,4-8):

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: «¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!»
Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come!»
Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: «¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas.»
Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno, es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,30–5,2):

No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Juan (6,41-51), del domingo, 9 de agosto de 2015
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Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51):

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios."
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 19º del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Domingo, 9 de agosto de 2015
LEVÁNTATE Y COME
Saludo (Ver Lectura Segunda)
Como hijos queridos de Dios
sigan a Cristo, amando a todos como él les amó,
y entregándose a Dios como ofrenda y sacrificio.
Que el Señor Jesús esté siempre con ustedes.


Introducción por el Celebrante
¿Qué es lo que mantiene a la gente, creciendo, sana y robusta? Por lo que respecta al cuerpo: el alimento y la comida. Sin embargo, incluso para el cuerpo no solo son necesarias la comida y la bebida, sino también el alimento del amor y de la seguridad... --- ¿Qué es lo que necesitamos para mantenernos caminando hacia adelante como cristianos? Nuestra fe y confianza en Dios. Esa fe se mantiene viva y creciente en nosotros a través de nuestra íntima relación con Cristo. Él nutre esta fe y amor en nosotros con el alimento y bebida de su palabra, y con la fuerza que nos proporciona la eucaristía. Este es nuestro “viático”, nuestro alimento y bebida para el camino de la vida. Este “viático” nos da valor para alzarnos en favor de todo lo que es justo, bueno y bello. Que el Señor Jesús nos dé en esta eucaristía el alimento y bebida de su palabra y de su cuerpo.

Acto Penitencial
Con demasiada frecuencia hemos fallado en escuchar la palabra de Cristo, y no nos hemos alimentado lo suficiente con el pan de vida de la eucaristía. Pidamos al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, tú nos das el alimento de tu palabra
y nos mandas levantarnos de nuestro pecado, y caminar.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú nos das el alimento de tu cuerpo en la comunión y nos mandas caminar firmes y seguros, movidos por su fuerza.
Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos das el alimento de tu amor
y nos mandas salir a encontrar y amar a nuestro hermano.
Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
y elimina todos nuestros pecados.
Entrégate a nosotros como alimento para el camino
y llévanos a la vida eterna. Amén.

Oración Colecta
Roguemos para que el pan de vida de Jesús
nos sustente en este nuestro viaje de la vida.
(Pausa)
Dios, Padre de vida,
tu Hijo Jesús es nuestro pan vivo
bajado de los cielos,
que, procediendo de ti,
ha venido a nosotros y al mundo
para darnos vida.
Qué él restaure nuestra fuerza y valor
mientras caminamos con él a través de la vida
y danos voluntad y amor
para compartir nuestro pan con los que lo necesitan,
porque es Cristo quien, en ellos, nos grita su hambre.
Te lo pedimos en el nombre del mismo Jesús, el Señor.

Primera Lectura (1 Re 19:4-8): Pan para el Camino
Cansado de ser la voz de Dios para un pueblo que no escucha, Elías está al borde de una crisis de nervios. Por medio de un ángel, Dios le da alimento para aguantar marchando durante cuarenta días -símbolo del tiempo de una vida- para encontrar a Dios, y para recibir de él nueva fuerza para su misión como profeta.

Segunda Lectura (Ef 4:30-5:2): Sigue el Ejemplo de Amor de Cristo
Un cristiano debe amar y perdonar como Cristo, que se sacrificó a sí mismo por nosotros. En la eucaristía él nos puede dar la fuerza para seguirle.

Evangelio (Jn 6:41-51): Pan para la Vida del Mundo
Lo mismo que necesitamos pan y alimento para vivir, así también nos es necesario el pan espiritual para la vida eterna. Jesús es ese pan para la vida del mundo.

Oración de los Fieles
Roguemos a Jesucristo, quien dijo: “Los que vengan a mí no padecerán más hambre; los que crean en mí no tendrán más sed.” Él es pan para el camino para todos los que le buscan. Respondamos a cada petición: R/ Quédate con nosotros, Señor.
Por los que se alejan y dejan la Iglesia porque no les gusta el proceso de renovación de la misma, y, por el contrario, por los que dicen adiós a la Iglesia porque los cambios tardan en llegar, para que tanto los unos como los otros aprendan a aceptar las dimensiones humanas de la misma Iglesia, roguemos al Señor.
Por los que se sienten desalentados, por los heridos por la dureza de la vida, por los que buscan a Dios pero no saben encontrarle, para que nosotros seamos para ellos como el camino humilde que les lleve hacia Cristo, roguemos al Señor.
Por los que se sienten abandonados por las personas en las que confiaban, por los que luchan sinceramente para permanecer leales a su compromiso en matrimonio o en su misión en la vida, para que el Cristo fiel sea para ellos el pan de fidelidad y de fortaleza, roguemos al Señor.
Por los pobres y discapacitados, por los que viven solos, por los inadaptados en la vida, para que encuentren verdaderos hermanos cristianos que les inspiren y les animen a creer y a experimentar el amor de Dios y del prójimo, roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, cuando nos confrontamos con nuestras propias miserias y las de la gente a nuestro alrededor, en el ancho mundo, nos sentimos pequeños e impotentes. Sé tú para todos nosotros pan de fortaleza, para que nuestros corazones sean compasivos, nuestro amor sea cálido y profundo, y nuestro servicio sea fiel y humilde, porque tú fuiste así y quieres que seamos como tú, que eres Señor nuestro para siempre. Amén.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú nos atraes a ti por medio de Jesús,
a quien nos lo enviaste como el pan de vida.
Haz que nos convirtamos
en esto que estamos a punto de comer,
en el cuerpo vivo de Cristo,
unidos como hermanos,
siendo sus testigos
y llevando su vida al mundo.
Te lo pedimos en el nombre del mismo Jesús. R/ Amén.


Introducción a la Plegaria Eucarística
Levantemos con alegría nuestros corazones y nuestras voces para dar gracias a Dios-Padre por su bondad. Él es el poder que nos salva, la fuerza que nos mantiene en la brecha, por Jesucristo que se nos da en la eucaristía.

Introducción al Padre Nuestro
Con las palabras de Jesús, Hijo fiel de Dios,
roguemos al Padre de todos
pidiendo fuerza y vida. / Padre Nuestro...

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor de todos los males
y sobre todo del pesimismo y desaliento.
Cuando los recursos se nos acaban
y nuestra fuerza se desmorona,
ayúdanos a aceptar nuestras limitaciones
y danos el pan de fuerza de tu Hijo
para mantenernos entusiastas en gozosa esperanza
hasta la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino...

Al Partir el Pan (A Schilling)
Más que alimento sobre la mesa,
lo que la gente pide es amor;
y nosotros necesitamos comprensión y acogida.
Que llevemos a cabo la palabra de Jesús
y sepamos partir el pan unos con otros.
Él tiene el poder de cambiar nuestras vidas.

Invitación a la Comunión
Este es Jesús, Señor nuestro,
el pan vivo bajado del cielo
para la vida del mundo.
Los que comen de este pan
vivirán para siempre.
Felices y dichosos nosotros,
invitados ahora a comer de este pan de vida.




Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
que con amor cuidas de nosotros:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús nos ha dicho:
Levántate, come y anda.
Que Cristo nos sustente en nuestro caminar,
nos libre del desaliento,
nos dé el valor para hacerle visible a los hermanos
con nuestras buen as palabras y acciones.
Que nos lleve a la montaña
donde tú vives como nuestro Dios
por los siglos de los siglos.

Bendición
El pan de vida que hemos comido
nos compromete a darnos a los demás.
Si somos uno con el Señor,
tenemos que ser también uno con los hermanos.
Si él se entregó por nosotros a costa de su vida,
tenemos que entregarnos viviendo los unos para los otros
y procurar que entre nosotros
nadie sea marginado ni pisoteado.
Podemos llevar a cabo esta misión en la vida
con la bendición de Dios todopoderoso,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. R/ Amén.

El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.

Comentario al Evangelio del 

«Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae»
Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy, el Evangelio presenta el desconcierto en el que los connacionales de Jesús vivían en su presencia: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» (Jn 6,42). La vida de Jesús entre los suyos había sido tan normal que, el comenzar la proclamación del Reino, quienes le conocían se escandalizaban de lo que entonces les decía.

¿De qué Padre les hablaba Jesús, que nadie había visto? ¿Quién era este pan bajado del cielo que quienes lo comen vivirán para siempre? Él negaba que fuera el maná del desierto porque, quienes lo comieran, morirían. «El pan que yo (...) voy a dar, es mi carne por la vida del mundo» (Jn 6,51). ¿Su carne podía ser una alimento para nosotros? El desconcierto que sembraba Jesús entre los judíos podía extenderse entre nosotros si no respondemos a una pregunta central para nuestra vida cristiana: ¿Quién es Jesús?

Muchos hombres y mujeres antes que nosotros se han hecho esta pregunta, la han respondido personalmente, han ido a Jesús, lo han seguido y ahora gozan de una vida sin fin y llena de amor. Y a los que vayan a Jesús, Él los resucitará el último día (cf. Jn 6,44). Juan Casiano exhortaba a sus monjes diciéndoles: «‘Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros’, porque ‘nadie puede ir a Jesús si el Padre que lo ha enviado no lo atrae’ (...). En el Evangelio escuchamos al Señor que nos invita para que vayamos hacia Él: ‘Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré reposar’». Acojamos la Palabra del Evangelio que nos acerca a Jesús cada día; acojamos la invitación del mismo Evangelio a entrar en comunión con Él comiendo su carne, porque «éste es el verdadero alimento, la carne de Cristo, el cual, siendo la Palabra, se ha hecho carne para nosotros» (Orígenes).
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