GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 2 de Septiembre de 2015

Lecturas del Miércoles de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3  http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/22_3_TO.mp3

Miércoles, 2 de septiembre de 2015
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,1-8):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios. Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 51,10.11

R/. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás

Pero yo, como verde olivo,
en la casa de Dios,
confío en la misericordia de Dios
por siempre jamás. R/.

Te daré siempre gracias
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles:
«Tu nombre es bueno.» R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Miércoles de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

Miércoles, 2 de septiembre de 2015
LA BUENA NOTICIA DEL REINO (Año I. Col 1:1-8; Lc 4:28-44)

Introducción
San Pablo da gracias a Dios y a los colosenses porque la Buena Nueva de Jesucristo ha echado raíces entre ellos y se está expandiendo por todo el mundo romano.



Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por Jesús, tu Hijo.
Él vino para sanar nuestras heridas
y para ponernos en marcha en el camino
hacia ti y hacia los hermanos.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de seguir buscándole, aun a tientas y tropezando.
Y ayúdanos también
a hacer que su evangelio de esperanza y amor
sea una realidad en medio de nosotros;
y que esto sea como la Buena Noticia
de que tu Hijo está vivo entre nosotros
y de que él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que la Iglesia continúe con compasión y amor la tarea de sanar de nuestro Señor Jesús, para que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados, y los pobres y los débiles sean protegidos, roguemos al Señor.
Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesús, que es la resurrección y la vida, roguemos al Señor.
Para que todos nosotros aprendamos, más y mejor, a sanarnos unos a otros, perdonándonos mutuamente y animando a los tristes y desalentados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sentimos necesidad de que tu Hijo Jesucristo
esté hoy con nosotros.
Dánoslo como don en este pan y vino
para que, aun siendo débiles y falibles,
no renunciemos a la esperanza
de que tu reino de justicia y paz
tome forma entre nosotros.
Que llegue a ser el humilde signo
de tu bondad y justicia
y de tu alegría y felicidad
que se prologuen por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con tu poder tú cuidas a los débiles;
por eso Jesús prefirió a los pobres y desamparados.
Danos su Espíritu de compasión y de fortaleza,
para que nosotros también nos comprometamos
a llevar esperanza y justicia
a los desposeídos y a los que viven en soledad.
Y elimina nuestra soberbia, Señor,
porque quizás nosotros somos más débiles y pobres
que aquellos a los que supuestamente animamos.
Cuéntanos entre los que necesitan de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús curó a tantos y tantos que se acercaron a él con toda clase de enfermedades. ¿Somos conscientes de que también nosotros podemos sanar a otros, mostrándoles afecto, compasión, perdón?
Que el Señor nos haga atentos a los poderes de curación que él nos da. Y que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esta bendición permanezca para siempre


Comentario al Evangelio del 

Conrado Bueno, cmf
Jesús es para todos

Parece el eslogan de una campaña: “También a otros pueblos tengo que anunciar el Reino”. Qué bien va cumpliendo Jesús lo que, el primer día, predicó en la sinagoga de Nazaret.

Y junto al eslogan, el programa y proyecto personal que venía desarrollando. Fijémonos cómo discurre la vida de Jesús, en un mismo día. Comienza con su deber religioso, de buen judío, acudiendo a la sinagoga de Cafarnaún. En seguida, comienza a curar; ha venido, por encargo de su Padre, a humanizar este mundo, a hacerlo más ajustado al plan de Dios sobre sus hijos; así iba construyendo el Reino. Comienza con la suegra de Pedro y sigue con todos los enfermos, al caer el sol; cura todos los males, también a los endemoniados. No dejaba de predicar en las sinagogas (el evangelio habla ya de Judea). Y, al fin, en un lugar solitario, sobre todo en la quietud de la noche, Jesús oraba, se daba cuenta de quién le amaba y le enviaba al mundo.

De nuevo, repite el evangelio que esta actividad sanadora de Jesús era la señal clara de que el Reino de Dios ya había comenzado a construirse entre nosotros.

Miles de veces, como a los niños, hemos de alertarnos a nosotros, para no caer en la rutina o en el olvido: no podemos quedarnos cojos; necesitamos, para evangelizar como Dios manda, de los dos pies: el anuncio específico de la Buena Noticia y salir al paso del mal que hace sufrir a los hombres.

Una circunstancia sugerente vamos a poner de relieve. Jesús curaba imponiendo las manos “a cada uno”, en particular. Este gesto, tan irrelevante a primera vista, nos aclara el estilo de tratar Jesús a la gente: a cada uno, porque cada uno es importante; es una expresión de cercanía, de cariño pararse con “cada uno”. El Papa Francisco no puede pararse con todos, pero cuántas veces detiene el vehículo o el paso para tocar, hablar, bendecir, besar a personas más heridas.

Otro punto para renovar nuestra vida. Es la universalidad, la catolicidad del ministerio de Jesús. Intentaban retenerlo para sí, para que no se les fuese. Pero Jesús estaba en otra onda: “A otros pueblos tengo que anunciar el Reino”. Jesús es de todos y para todos. Que nadie se lo apropie para sí o para su grupo. No achiquemos a Dios. Fuera, todo capillismo, esa religión de campanario. No nos quedemos en “mi” Congregación, en “mi” grupo o Movimiento; esto es carcoma de la unidad y comunión, es signo de muro y frontera. Es decir, hemos de cultivar un corazón eclesial, abierto, ecuménico. Es cierto que vivimos nuestra vida eclesial no en el aire sino en circunstancias determinadas, en ámbitos concretos: mi familia, mi Orden, mi asociación; pero, desde ahí, siempre abiertos a todos, sin fronteras. Es decir, como Jesús.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified