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Lecturas y Liturgia del 20 de Agosto de 2015

Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3   http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_184.mp3

Jueves, 20 de agosto de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces (11,29-39a):

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que atravesó Galaad y Manasés, pasó a Atalaya de Galaad, de allí marchó contra los amonitas, e hizo un voto al Señor: «Si entregas a los amonitas en mi poder, el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.»
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó; los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit (veinte pueblos) y hasta Pradoviñas. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sujetos a Israel. Jefté volvió a su casa de Atalaya. Y fue precisamente su hija quien salió a recibirlo, con panderos y danzas; su hija única, pues Jefté no tenía más hijos o hijas.
En cuanto la vio, se rasgó la túnica, gritando: «¡Ay, hija mía, qué desdichado soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme atrás.»
Ella le dijo: «Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.»
Y le pidió a su padre: «Dame este permiso: déjame andar dos meses por los montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.»
Su padre le dijo: «Vete.»
Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando porque iba a quedar virgen. Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 39,5.7-8a.8b-9.10

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

–Como está escrito en mi libro–
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Jueves, 20 de agosto de 2015
LLAMADOS A LA FIESTA
(Jue 11:28-39a; Mt 22:1-14)
Introducción

La Primera Lectura refleja las condiciones primitivas y el subdesarrollo moral del período de los Jueces. A Jefté, un hombre de buena voluntad y siervo convencido de Yahvé, le falta el discernimiento moral para distinguir entre la poca fuerza vinculante de un voto imprudente y desdichado, y el respeto por la persona humana.
Evangelio. Todos, tanto los buenos como los malos, están invitados al reino de Dios,. La salvación está abierta a todos. Pero ellos deben estar dispuestos, deben responder al llamado de Dios. Y una vez respondan, deben ser consistentes. Deben compartir en la lucha a muerte de Jesús contra el mal, para vivir la vida de Cristo. En el banquete eucarístico es donde realmente recibimos la fuerza para vivir la vida de
Jesús. Ahí el Señor nos prepara para la fiesta del matrimonio real.





Oración Colecta
Padre misericordioso de todos:
Tú abres las puertas de tu reino
para invitarnos a todos, tanto buenos como malos,
a participar de la vida de Jesús, tu Hijo.
Danos la sabiduría y la fuerza
para responder a tu generoso llamado
con todo nuestro ser.

Ayúdanos a marchar
por el camino de lealtad de Jesucristo
hacia ti y hacia los hermanos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor,
que vive contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que el Señor reúna a todos los pueblos para que canten unidos en alabanza de su nombre, roguemos al Señor.
Para que las vidas de todos los cristianos irradien alegría y esperanza y lleven a otros una fiesta de felicidad, roguemos al Señor.
Para que las comunidades sin sacerdote, que con frecuencia se sienten aisladas y abandonadas, puedan recibir el alimento de la palabra del Señor y, frecuentemente también, el cuerpo del Señor en la eucaristía, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
nos invitas ahora a la mesa santa
de tu Hijo Jesucristo,
como anticipo y garantía
de tu interminable fiesta y banquete en el cielo.
Danos la fuerza para responder a tu llamado,
y así lleguemos a ser nuevos en Cristo,
y para vivir su vida día tras día
hasta que nos permitas participar de su gloria
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:
Te damos gracias por darnos a tu Hijo
como nuestro alimento y bebida
en el largo camino hacia ti.
Por medio de esta eucaristía
haz que nos asemejemos cada vez más a él
para que sepamos respetarle y amarle en los otros;
para que seamos su imagen ante el mundo,
y para que tú puedas reconocer sus rasgos en nosotros
cuando nos des la bienvenida
para la eterna fiesta de felicidad y alegría.
Concédenoslo por medio de Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Todos los cristianos están invitados al banquete del Señor, pero no todos vienen. ¿Están algunos ausentes quizás porque no les hacemos sentirse bienvenidos y acogidos? Hagamos todo lo posible para que la gente se sienta con nosotros como en su casa.
Que la bendición de Dios todopoderosos, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.

El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.

Comentario al Evangelio del 

Eguione Nogueira cmf

Al leer la primera lectura nos encontramos con una historia que puede costar entenderla. Jefté sacrifica a su única hija al Señor como acción de gracias por la victoria conseguida frente a los amonitas. Cualquiera de nosotros reprobaría esa actitud. ¿Cómo es posible creer en un Dios tan cruel? ¿No es el mismo Dios que impidió el sacrificio de Abrahán? A diferencia de los dioses paganos, el Dios de Israel nunca aceptó los sacrificios humanos (Lv 18,21; Dt 12,31). Eso es lo que nos da una clave para entender el sacrificio de Jefté. Aún creyendo en Dios, no lo adora como el Dios de la vida. Al contrario, usurpa el lugar de Dios al decidir sobre la vida de su hija.

Jefté hace una promesa sin sentido cuando promete ofrecer en sacrificio a la perima persona que lo reciba a la puerta de su casa. No puedo menos que imaginar la dramática escena de la hija danzando y cantando porque su padre ha vuelto a casa con vida y al mismo tiempo viéndose sentenciada a muerte. ¡No se puede aceptar! La promesa de Jefté no es para gloria de Dios sino para su propia gloria. La prueba está en que Dios no dice nada ante la promesa de Jefté ni da su consentimiento. Entonces, ¿qué nos enseña este texto?

A lo largo de la historia, incluido la del cristianismo, muchos países han sido invadidos, muchos inocentes han sido asesinados, muchos pueblos han perdido sus tierras, siempre en nombre de Dios. Hoy vemos las barbaridades cometidas por el autodenominado Estado Islámico en nombre de Dios. También nosotros, cristianos, podemos cometer atrocidades en nombre de Dios cuando distorsionamos el contenido de la Buena Nueva.

Es preciso rechazar cualquier imagen de Dios que oprima o discrimine a las personas por la razón que sea. Si no lo hacemos así, estaremos también sacrificando a los hermanos en nombre de Dios. Por eso, el Evangelio de hoy nos dice que todos estamos invitados a la fiesta del reino, los malos y los buenos. Basta con que tengamos el traje de fiesta, es decir, que asumamos los valores del reino.
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