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Lecturas y Liturgia del 21 de Agosto de 2015

Lecturas del Viernes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario


MISA DEL DIA  http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO MP3     http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/206T0B.mp3

Viernes, 21 de agosto de 2015
Primera lectura
Comienzo del libro de Rut (1,1.3-6.14b-16.22):



En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimelec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero, al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí, con sus dos nueras, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»
Pero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios.»
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 145,5-6ab.6c-7.8-9a.9be-10


R/. Alaba, alma mía, al Señor

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):


En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Viernes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Viernes, 21 de agosto de 2015
LOS HUESOS SECOS VIVIRÁN (Rut 1:1-2ab, 3-6, 14b-16, 22; Mt 22:34-40)

Introducción
Contra el estrecho nacionalismo de los Jueces y de Ezra-Nehemías, el pequeño libro de Rut da un romántico e idílico ejemplo, en la misma Rut, por el que incluso los no judíos pueden integrarse en el pueblo judío. Rut figura incluso en la genealogía de Jesús.
En la Última Cena Jesús dijo: “En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros.” Él está hablando no de cualquier clase de amor, sino precisamente del amor con que él mismo amó a sus discípulos, es decir, un amor que llega hasta el final, que no pone condiciones, que sacrifica todo si es necesario por los otros. Este es el amor calificado como “con todo el corazón, con toda el alma” y tan fuerte o más que el amor a sí mismo, del que habla el evangelio de hoy. Esta es una tremenda tarea para el cristiano; tarea que nunca acabará. ¿Es éste el tipo de amor que nos mueve?






Oración Colecta
Señor, Dios todopoderoso:
Tú envías hoy un mensaje de esperanza
a un mundo que está dividido
y que está luchando contra fuerzas deshumantes,
y también a una Iglesia que está confundida
y a veces desalentada.
Con tu gracia, llámanos sacudir nuestra cansada pereza;
sopla tu Espíritu de vigor y amor en nuestros huesos secos
para que la esperanza llene nuestros corazones
y el amor nos haga caminar
optimistas hacia adelante
a causa de aquél que vino para hacer todo nuevo,
Jesucristo nuestro Señor.


Intercesiones
Señor, tú que eres nuestra resurrección y vida, sopla tu Espíritu en nuestros huesos secos para que seamos una Iglesia viva en nuestro tiempo con el calor de tu amor.
Señor, reaviva nuestro amor por los desheredados y los que sufren.
Señor, renueva nuestras comunidades para que realmente sepamos servirnos sin reserva unos a otros

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
revivimos la comida sagrada
en la que tu Hijo nos invitó
a amarnos unos a otros
como él te amó y nos amó.
Escribe estas palabras con fuego
en nuestros corazones y en nuestras obras
para que nunca las olvidemos,
sino que por su poder
nos renovemos interiormente,
a nosotros mismos, a la Iglesia y al mundo,
y marchemos a la tierra de las promesas,
donde tú serás nuestro Dios
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has asegurado de nuevo
que tú estás siempre con nosotros
y que puedes dar nueva vida
a nuestros huesos secos.
Llénanos con el Santo Espíritu
de tu Hijo Jesucristo:
Que él ponga alas a nuestros sueños
de un mundo nuevo que respete la dignidad humana,
que hable de tus maravillosas obras
y que nos conduzca a tu nuevo cielo
donde todos van a alabarte
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Abrámonos al Espíritu del Señor y que él aliente nueva vida en nuestros huesos, viejos y secos. Que nos dé vida.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.





Comentario al Evangelio del 

Eguione Nogueira cmf

La primera lectura nos hace recordar la hermosa historia de Rut y, en ella, se ofrece una manera concreta de vivir la propuesta del Evangelio sobre cuál es el mandamiento mayor. El autor de la historia de Rut nos presenta a una familia de emigrantes destrozada por el hambre y por la muerte. Tres mujeres viudas, una anciana y dos jóvenes, son capaces de reaccionar en positivo ante el sufrimiento que parece haberse instalado en sus vidas. Lejos de entregarse a lamentaciones por sus desgracias, intentan comprender la acción misteriosa de Dios, incluso en medio de su tragedia. Son mujeres audaces y llenas de valor. No se dejan vencer por la triste realidad que las rodea. La historia de la humanidad está llena de esta clase de mujeres. Sin salir del anonimato, supieron dar sentido a sus tragedias familiares y personales.

Noemí, ya de edad avanzada, tiene un gran respeto por la libertad. Aunque su nuera Rut es la única compañía que le queda, desea que busque su propio camino. Pero el amor de Rut por Noemí no tiene límites y toma una decisión digna de ser imitada: desea compartir la suerte de su suegra. Sus palabras nos llenan de emoción: desea compartir la vida y la muerte de Noemí, de su pueblo y de su Dios. El sí de Rut a Noemí hace que Rut entre con luz propia en la historia de salvación del Pueblo de Israel, en los designios salvíficos de Dios, a pesar de ser una extranjera. Rut es un hermoso modelo de lo que debería ser la amistad y el amor para todas las personas.

¿Qué podemos hoy aprender de este relato? En primer lugar, a descubrir la presencia de Dios en medio de nuestras tragedias. Y en segundo lugar, que la solidaridad con las personas frágiles y vulnerables es una valor que va más allá de los hechos concretos de la historia.

No hay duda de que la historia de Rut se repite en todos aquellos que se ven obligados a emigrar a otros países, a dejar su cultura, sea por causa del hambre o de la política, la religión o la guerra. Emigrar a otras regiones o países es un derecho de las personas, especialmente cuando los sistemas de muerte, impuestos por los poderosos, castigan a los pueblos a la miseria y la huida es la única alternativa. ¿Cómo tratamos a los extranjeros que están entre nosotros? ¿Reconocemos sus derechos y les ayudamos a conseguir una vida mejor? ¿Aceptamos sus valores?

Si miramos a nuestro alrededor, seguro que vemos a muchas “Noemí” abandonadas y necesitadas de ayuda. También veremos a muchas “Rut”, personas capaces de renunciar a sus proyectos personales y ponerse a cuidar y amar a los más frágiles. En cierta medida, todos compartimos la fragilidad de Noemí y el amor de Rut
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