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Lecturas y Liturgia del 10 de Noviembre de 2015

Lecturas del Martes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

MISA DEL DIA ; http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA    http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_290.mp3

Martes, 10 de noviembre de 2015
Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (2,23–3,9):

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella. En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de si; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 33,2-3.16-17.18-19

R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,7-10):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa" ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú" ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer."»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Martes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

Martes, 10 de noviembre de 2015
SIMPLEMENTE SIERVOS
(Sab 2,23-3,9; Lc 17,7-10)

Introducción
Cuando el autor del Libro de la Sabiduría ve la vida acortada por la voluntad de la gente, él entiende que el premio a la fidelidad no siempre llega durante la vida. Pero los seres humanos son imperecederos. Dios los premiará después de la muerte. La muerte está ya vencida por la forma cómo la enfrentan los fieles; y, por tanto, por el acto libre de aceptar la muerte, los justos expresan su confianza en Dios. Ellos están en las manos de Dios.

Evangelio. Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy parece que están dirigidas más a los fariseos y escribas, que reclamaban ser siervos de Dios, que a los apóstoles. Aquellos eran siervos autosuficientes; calculaban sus méritos por lo que habían hecho por Dios, y afirmaban su derecho a los premios del mismo Dios. Quizás los apóstoles, algunas veces, tampoco eran demasiado modestos en sus reclamaciones como compañeros de Jesús. Todos, unos y otros, deberían poner toda su confianza en Dios y dejarlo todo en sus manos. Lo que hemos hecho por Dios no cuenta, sino más bien lo que Él hace por nosotros en su misericordia. Estamos en sus manos.

Oración Colecta
Oh Dios, Padre misericordioso:
Tú conoces lo que hay en nuestros corazones.
Sean buenas o egoístas nuestras intenciones,
lo dejamos todo a tu juicio compasivo.
Pero te pedimos esto:
Confírmanos en la voluntad de servir con lealtad y amor
a ti y a nuestros hermanos.
Por lo demás, nos ponemos en tus manos,
ya que tú eres nuestro Dios y Padre,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Señor, que los premios y honores vengan a nosotros como sorpresas, más que como algo que nosotros merecemos y buscamos, te rogamos:
R/ Señor, escúchanos.
Señor, por nosotros y por todos los bautizados, para que sigan a Cristo, nuestro perfecto servidor, y para que con él sirvamos de hecho a los demás, más que exigir que se nos sirva, te rogamos:
R/ Señor, escúchanos.
Para que los líderes en la Iglesia y en el mundo sirvan los intereses de sus pueblos, más que los suyos personales y propios, te rogamos:
R/ Señor, escúchanos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Con frecuencia hemos sido siervos inútiles
que no hemos hecho lo que tú esperabas de nosotros.
Y, a pesar de ello, tú nos invitas a tu mesa eucarística
y nos sirves la mejor comida y bebida,
tu mismo Hijo Jesucristo presente en la eucaristía.
Haznos leales y dignos de fiar
como tu fiel Hijo y leal servidor,
Jesucristo nuestro Señor.


Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Sin mérito alguno de nuestra parte,
nos has llamado a ser tus hijos e hijas
por medio de tu Hijo leal y siervo fiel Jesucristo.
Danos la humilde fortaleza
para que no consideremos este don tuyo
como un título para obtener premios y privilegios,
sino como una confianza y responsabilidad que nos das
para servirte en los hermanos
y para dar a conocer a todos tu amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: No deberíamos jactarnos ante Dios de lo que hemos hecho por él. Todo lo que pudimos hacer no fue sino don suyo. Por lo tanto, demos gracias sinceramente a Dios.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.



Comentario al Evangelio del 

Fernando Torres Pérez, cmf

Dicen los clásicos que la vida es obedecer. Y tiene mucho de verdad. Cuando no nos toca obedecer a otros (en el trabajo, por ejemplo, sin ir más lejos), nos toca obedecer a las normas que nos imponemos a nosotros mismos (es eso que se llama el sentido del deber, la honestidad, la moral o la ética). El problema fundamental es, por tanto, a quién obedecemos. ¿Quién es nuestro señor? ¿Qué normas nos impone?

Porque no basta con obedecer para estar seguros de hacer el bien. Al terminar la segunda guerra mundial, muchos oficiales alemanes declararon que habían hecho lo que habían hecho sencillamente porque se lo habían mandado. Por eso habían matado a gitanos y judíos y... Por eso vino el horror que supuso aquella guerra.

Hoy Jesús en el Evangelio nos viene a decir, a los que queremos seguirle, a sus discípulos, que somos siervos y que nos toca hacer lo que él nos manda. Pero igual que en cualquier otro caso, nos tenemos que plantear quién es el que nos manda y qué nos manda.

El que nos manda es Jesús, el Hijo del Dios de la Vida, el que nos ha creado con amor y por amor. El que nos manda es Jesús, el hombre libre, que entrega su vida por nuestra libertad. “Para la libertad nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.” (Gal 5,1).

Lo que nos manda es extender el Reino, la buena nueva de que todos somos hijos e hijas de Dios, lo que nos manda es realizar la justicia, la fraternidad, el amor generoso y gratuito, el perdón, la misericordia, procurar antes el bien del hermano que el propio. Y nos dice que en esa vivencia es donde se hace presente él mismo y su padre Dios. La Eucaristía es el signo máximo de esa fraternidad, donde se aúnan en torno a la misma mesa los hijos e hijas con su Padre, todos igualados por el amor. Y ahí, en esa entrega por el bien del otro es donde encontraremos nuestra propia felicidad y salvación.

Conclusión: no hace falta ser muy inteligentes para ver que vale la pena servir a este señor que nos llama a la libertad y a la fraternidad, en definitiva, a la Vida con mayúscula.
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