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Lecturas y Liturgia del 21 de Diciembre de 2015

Lecturas del 21 de Diciembre. Feria de Adviento


MISA DEL DIA http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/adviento2007/3_6_AD.mp3


Lunes, 21 de diciembre de 2015
Primera lectura
Lectura del libro del Cantar de los Cantares (2,8-14):

¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías. Habla mi amado y me dice: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 32,2-3.11-12.20-21

R/. Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

El plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-45):

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del 21 de Diciembre. Feria de Adviento

Lunes, 21 de diciembre de 2015
LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO
(Cant 2,8-14 ó Sof 3,14-18a; Lc 1,39-45)

Introducción
Pocas cosas -si es que hay alguna- son más lindas, tanto a nivel humano como divino, que el encuentro entre personas. Un encuentro supone una gran alegría y una gracia incomparable. La Primera Lectura (del libro El Cantar de los Cantares) habla del encuentro entre un joven pretendiente y la joven que él ama. Ésta es probablemente una imagen simbólica del amor entre Dios e Israel.

En el evangelio, Isabel encuentra a María; incluso el nonato Juan el Bautista encuentra al Salvador, con su madre. Más profundos que los encuentros entre gente ocupada en asuntos de negocios, ciencia, política, o gente en sus ocupaciones y trabajos, son la comprensión, el amor y el compartir en unos encuentros realmente humanos. Éste es el tipo de encuentros que nos espera con el Señor en Navidad y en esta eucaristía. Los encuentros son aún más profundos cuando Dios es compañero y parte en el mismo encuentro.

Oración Colecta
Oh Dios, cercano y amigo:
Nosotros tendemos a perdernos
en el ajetreo y en la barahúnda del día,
en nuestro trabajo y en nuestros nimios afanes.
Danos frescura de corazón
para buscar las cosas que son realmente importantes,
ésas que hacen nuestra vida profundamente humana;
y al mismo tiempo ábrenos
a tu mundo, a tu visión y a tus valores.
Haz que anhelemos encontrarte con alegría,
para que descubramos de nuevo el valor incomparable
de la entrega gratuita, del respeto al otro,
del amor espontáneo y olvidadizo de sí mismo,
por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que la venida más íntima de Cristo a nosotros nos llene de gratitud y alegría, roguemos al Señor.
Para que Dios nos otorgue el don de tener muchos y buenos amigos, roguemos al Señor.
Para que aprendamos a apreciar a la gente y a regocijarnos en sus dones y talentos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de amor:
En esta eucaristía nos encuentras de nuevo
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Que en estos signos de pan y vino
le encontremos realmente a él, de modo íntimo,
de persona a persona.
Que encienda nuestros corazones con su Espíritu
para que sepamos renunciar a nuestras seguridades humanas
y nos atrevamos, con él,
a llegar a ser su pueblo y su mundo
en el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Hemos encontrado a tu Hijo
en su palabra y en su cuerpo eucarístico.
Que él vaya con nosotros ahora
a proclamar, por nuestro medio,
tu palabra de ánimo y de perenne esperanza,
y que él nos transforme
en su cuerpo visible para el mundo,
para que cada encuentro con nuestros hermanos
se convierta, de ahora en adelante,
en bendición, gracia y alegría,
y en entrega generosa a ti
y a todos los hermanos,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: La venida de Cristo en Belén trajo alegría al mundo. Con él hay esperanza. ¡No hay ya más espacio para el miedo y la tristeza! ¡Incluso la cruz puede llevarnos a la alegría! Que el Señor nos haga su pueblo, contento y alegre.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del 21 de diciembre de 2015

Meditación del Papa Francisco

Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera “escuela” de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá. Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre.

Después de llegar al mundo, permanecemos en un “seno”, que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el “lugar donde se aprende a convivir en la diferencia”: diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. (Mensaje de S.S. Francisco, 23 de enero de 2015).

Reflexión
El evangelio de San Lucas nos narra el Anuncio del ángel a María como "de puntillas", con gran respeto, venerando a los protagonistas de este diálogo único. Hoy, sin embargo, asistimos a aquella "segunda anunciación". La que el Espíritu Santo revela a santa Isabel en el momento de reconocer en María a la Madre de su Señor. Estas dos mujeres viven y comparten el mayor secreto que pueda Dios comunicar a los hombres, y lo hacen con una naturalidad sorprendente. Por su parte, María, la llena de gracia, no sólo no se queda ociosa en su casa. Ser Madre de Dios no desdice un ápice de su condición de mujer humilde, de modo que va en ayuda de su prima. Isabel, por su parte, anuncia, inspirada por el Espíritu, una gran verdad: la felicidad está en el creer al Señor.

Cuando alguien se profesa cristiano, su fe y su vida; lo que cree y cómo lo vive, son dos esferas que están íntimamente unidas. Quien piense que "creer" es sólo profesar un credo religioso, adherir a una religión o a unos dogmas, quizás tiene una pobre visión del término. Porque cuando se cree de verdad se empieza a gustar las delicias con que Dios regala a las almas que le buscan con sinceridad. La pedagogía de Dios es tan sabia que sabe impulsarnos, dándonos a saborear su felicidad, -que es inmensa e incomparable-, cuando somos fieles. Es un gozo que, sin casi quererlo, nos lleva a más, nos invita a entregarnos con más generosidad a la realización de un plan que va más allá de nuestra visión humana. Isabel reconoce en su prima esa felicidad porque ha creído, pero además porque en consecuencia, su vida ya no respondía a un plan trazado por ella, sino por su Señor. Ella estaba también encinta ¿por qué era necesario un viaje en las condiciones de aquel tiempo...?

Preguntémonos, si hoy queremos ser felices, ¿cómo va mi fe en la presencia de Dios en mi vida? Si lucho por aceptarla y vivirla ya tengo el primer requisito para mi felicidad. Aunque tenga que trabajar y sufrir, sabré en todo momento que Dios está a mi lado, como lo estuvo de María y de Isabel.
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