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Lecturas y Liturgia del 22 de Diciembre de 2015

Lecturas del 22 de Diciembre. Feria de Adviento

MISA DEL DIA http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/adviento2007/3_7_AD.mp3



Martes, 22 de diciembre de 2015
Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel (1,24-28):


En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. El niño era aun muy pequeño.
Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo: «Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.»
Después se postraron ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo
1S 2,1.45.6-7.8abcd


R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,46-56):


En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del 22 de Diciembre. Feria de Adviento

Martes, 22 de diciembre de 2015
¡GRACIAS, SEÑOR!
(1 Sm 1,24-28; Lc 1,46-56)

Introducción
Hoy vamos a participar en una celebración de acción de gracias al Señor, que hace grandes cosas a favor de la gente humilde que confía en Dios.
En el Antiguo Testamento (Primera Lectura) Ana da gracias a Dios porque le ha dado un hijo. Ella lo dedicará a Dios mismo. Samuel, el hijo, será un extraordinario profeta del Señor.
Y María (Evangelio), una muchacha joven, humilde, sin pretensiones mayores, expresa con vehemencia su alegría y su acción de gracias al Dios que trastornará los valores del mundo por medio de Jesús, el Hijo que nacerá de ella. Con Ana y María cantamos hoy, entusiasmados, nuestra alegría y nuestra acción de gracias a Dios.

Oración Colecta
Oh Dios de los humildes y pequeños:
Con María nos regocijamos y te damos gracias
porque en tu Plan de Salvación decidiste
que Jesucristo se hiciera uno de nosotros
y nos otorgara la dignidad incomparable
de llegar a ser hijos e hijas tuyos.
Queremos vivir, Señor, según las exigencias de tal dignidad y según la profunda alegría
de saber y sentir que tú nos amas.
Que, como tú, nosotros también aprendamos a preocuparnos por todo lo que es pequeño y frágil
y a llevar tu justicia y tu amor a los pobres,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por todas las cosas buenas que hemos experimentado en la vida, pedimos al Señor que acepte nuestra gratitud: R/ Señor, te damos gracias de corazón.
Por todos los que han recibido de Dios muchos dones y talentos, para que, movidos por gratitud, los compartan generosamente con todos. Te rogamos:
Por nuestra fe, por nuestros hermanos y hermanas en nuestras comunidades cristianas, y por la presencia de Cristo entre nosotros, te damos gracias:

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sólo podemos presentarte en el altar
estas humildes ofrendas de pan y vino,
que son, después de todo,
dones procedentes de tu generosa mano.
Pero esperamos que hagas grandes cosas en ellos
y que se conviertan en Jesús mismo,
tu Hijo entre nosotros.
Que él permanezca con nosotros, de tal forma
que también él pueda hacer grandes maravillas
en y por medio de nosotros,
porque él es nuestro Señor y Salvador
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Dios de esperanza:
Acepta nuestra alegría y gratitud
por tu amor y justicia que nos otorgas,
por más pobres que seamos.
Que tu Hijo nos libere
de nuestro egoísmo y de nuestra fría avaricia.
Ya que somos débiles, que él nos dé fuerza
para hacer del amor y el servicio
el fundamento del mundo nuevo
que él quiere comenzar con nosotros.
Te damos gracias, Señor, por toda esta alegría,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Con María decimos: “El Dios omnipotente ha hecho grandes cosas por nosotros. Santo es su nombre”.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre

Comentario al Evangelio del 22 de diciembre de 2015

Meditación del Papa

En la anunciación, en la casa de Nazaret, María recibe al ángel de Dios, y atenta a sus palabras, lo acoge y responde al designio divino, expresando su total disponibilidad: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". María, por la misma actitud interior de escucha, es capaz de leer su propia historia, reconociendo con humildad que es el Señor el que actúa. En la visita a su pariente Isabel, prorrumpe en una oración de alabanza y de alegría, de celebración de la gracia divina que ha llenado su corazón y su vida, haciéndola la Madre del Señor. Alabanza, acción de gracias, alegría: en el cántico del Magnificat, María no ve solo lo que Dios ha hecho en ella, sino también a lo que hizo y hace continuamente en la historia. San Ambrosio, en un famoso comentario sobre el Magnificat, invita a tener el mismo espíritu en la oración y dice: "Que en cada uno esté el espíritu de María para alabar al Señor, y esté en cada uno el espíritu individual de María para exultar a Dios". Benedicto XVI, 14 de marzo de 2012.

Reflexión

Este es el único "discurso" de María que se ha conservado hasta nuestros días: una oración. De hecho, todos los "mariólogos" estudian cada una de las palabras del "Magníficat" para penetrar en la profundidad humana y espiritual de la Virgen.

¿Qué pensaba María de su propia vida? ¿Qué papel ocupaba Dios? ¿Son importantes los pobres para la Madre de los hombres? Todas estas cuestiones quedan resueltas al contemplar esta hermosa oración de María.

Ella sabe quién es y que todo lo que tiene se debe a la bondad de Dios. Si ella es grande es porque el Creador así lo ha querido. Siente por Él todo el amor que puede sentir una mujer por su esposo, pero comprende que al mismo tiempo es el Poderoso, el Santo, el que tiene infinita misericordia. Se toma a Dios realmente en serio. Porque sabe que Él es el dueño de la vida y de la historia, que puede colmar de bienes a los hambrientos y dejar sin nada a los ricos.

Sin embargo, hay una palabra que, curiosamente, se repite varias veces entre esas líneas: la humildad. Será porque quizás sea la virtud característica de la Virgen.

La humildad cristiana no consiste en considerarse poca cosa, lo último, lo peor, sino en saber que nuestra pequeñez unida a la grandeza de Dios lo puede todo, y que todo lo grande que somos y tenemos es don de Dios. Por este motivo, siendo María humilde, dijo que todas las generaciones le llamarán bienaventurada.
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