GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 10 de Enero de 2016

Lecturas del Bautismo del Señor - Ciclo C

MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO

Domingo, 10 de enero de 2016
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (42,1-4.6-7):


Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el dereho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas.»

Palabra de Dios

Salmo 28

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Segunda lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10,34-38):

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22), del domingo, 10 de enero de 2016
0
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22):


En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Bautismo del Señor - Ciclo C

Domingo, 10 de enero de 2016
FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR (Ciclo C)

1.Mi Hijo Amado, mi Predilecto
2.¿Qué Decir de Nuestro Bautismo?

Saludo (Ver la Segunda Lectura)
Dios nos ha revelado su amabilidad y su amor
en Jesucristo nuestro Salvador,
salvándonos con un nuevo nacimiento
por medio del agua purificadora del bautismo,
y renovándonos con el Espíritu Santo.
Que el Señor, Jesús, esté siempre con vosotros.
R/ Y con tu espíritu.

Introducción por el) Celebrante (Dos Opciones)

1. Mi Hijo Amado, Mi Predilecto.

Sintiendo todavía el espíritu de la Navidad, celebramos hoy el Bautismo del Señor. En la Navidad, Jesús se manifestó como un niño, pero era ciertamente el Hijo de Dios. En la fiesta de Epifanía se manifestó a sí mismo a los gentiles como el Salvador de todas las personas y de todos los pueblos. Hoy, en la fiesta de su Bautismo, se nos revela como el Hijo amado intensamente por el Padre, acogiendo al Espíritu Santo que viene a morar en él y a guiarle en su nueva misión pública. Ahora ya puede comenzar abiertamente su misión. -- En esta eucaristía pedimos al Señor que nos haga conscientes de cómo también nosotros, por medio de nuestro propio bautismo, somos hijas e hijos queridos del Padre, y cómo el fuego del Espíritu debería inflamarnos para continuar la misma misión de Jesús.


2. ¿Qué Decir de Nuestro Bautismo?
En esta fiesta del Bautismo de nuestro Señor la liturgia nos recuerda nuestro propio bautismo. En su bautismo Jesús se percató de la misión que le esperaba, y se comprometió decididamente a la misma. Recibió la confirmación del cielo: el Padre y el Espíritu Santo estaban con él en su misión de salvar a los hombres. – En nuestro bautismo, el Padre nos aceptó también como a sus hijas e hijos queridos, y nos dio la misión de vivir la vida de Cristo. -- En esta eucaristía le pedimos al Señor, que está aquí con nosotros, que nos dé la perspicacia, la decisión y la fuerza para aceptar nuestra misión cristiana en nuestra vida.


Acto Penitencial
Examinémonos ante el Señor para comprobar
si estamos tomando nuestra vida cristiana en serio.
(Pausa)
Señor Jesús, Hijo querido del Padre,
en el momento de tu bautismo
el mismo Padre te aseguró su aprobación
para tu misión:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, el Espíritu Santo descendió sobre ti
y confirmó que tú estabas haciendo lo recto y lo bueno, cumpliendo al voluntad del Padre:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos trajiste en el bautismo
el amor del Padre y el fuego del Espíritu:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Perdónanos, Señor, por que tantas veces no hemos sabido aprovechar plenamente la gracia de nuestro bautismo. Renuévanos y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que con Jesús
seamos hijas e hijos queridos de Dios, nuestro Padre.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Con todos los cristianos renacidos en el bautismo
te damos gracias.
Por medio de Jesús, todos y cada uno de nosotros
hemos llegado a ser tus hijas e hijos queridos,
Cólmanos con el fuego del Espíritu Santo
que guió a Jesús en su vida y en su muerte.
Que ese mismo Espíritu nos haga libres
para servirte a ti y para servirnos unos a otros
con un amor desinteresado, generoso y agradecido.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Primera Lectura (Is 42,1-4.6-7): He Aquí mi Siervo Amado. Mi Espíritu habita en Él
El profeta Isaías anuncia que el Espíritu de Dios va a guiar a su siervo fiel para traer al mundo justicia y amor compasivo y respetuoso. Ésta profecía se cumplirá en Jesús. Su misión es también nuestra.

Segunda Lectura (Hch 10,34-38): La Buena Noticia de Salvación es para todos
Pedro nos dice que el Espíritu de Dios habitó en el Señor, Jesús, y que su Buena Noticia de Salvación es para todos.

Evangelio (Lc 3,15-16.21-22): Tú eres mi Hijo Amado
En esta descripción del bautismo de Jesús Lucas le reconoce como Hijo de Dios. El Padre le da a Jesús la investidura para su misión como Salvador, y el Espíritu Santo le guiará.


Oración de los Fieles
Oremos hoy a nuestro Padre del cielo, que envió a su Hijo entre nosotros como un siervo, para hacernos libres y hacernos nuevos. Digámosle: R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Por la Iglesia y sus líderes, para que ni ellos ni nosotros busquemos componendas y arreglos con la riqueza y con el poder, sino que aprendamos a entregarnos con amor, y a ayudar generosamente a los pobres, roguemos al Señor. R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Por los que todavía no conocen a Cristo o que se han alejado de la Iglesia, para que por la forma cómo nosotros vivimos el evangelio les revelemos el amor del Señor, roguemos al Señor. R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Por nosotros, cristianos, y por todos los hombres, para que el Espíritu Santo nos guíe a todos a respetar a los pequeños, pobres e indefensos; que no los despreciemos ni aplastemos, sino que les demos justicia, respeto y amor, roguemos al Señor. R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Por todos los bautizados, para que sigamos fielmente a Cristo y para que, como él, deseemos servir desinteresadamente a los demás, más que ser servidos por ellos, roguemos al Señor. R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Por todos nosotros y por nuestras comunidades cristianas, para que la eucaristía fortalezca en nosotros los dones del Espíritu Santo y nos haga cada vez más fieles a nuestra vocación como hijos queridos de Dios, roguemos al Señor. R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Señor Dios nuestro, tú nos llamaste a ser mujeres y hombres nuevos, cuando fuimos bautizados. Continúa renovándonos por medio de tu Espíritu, para que tengamos valor para seguir a Cristo sin condiciones, porque él es Hijo tuyo y Señor nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Estos dones de pan y vino que te ofrecemos
se convertirán en el cuerpo y sangre de tu Hijo Jesús,
en quien te complaces.
Fortalécenos con su cuerpo y sangre
y que su Espíritu nos renueve
como a pueblo que viva sin componendas
el mensaje de justicia y amor
y la vida y el evangelio de tu Hijo.
De este modo, ojalá seamos de verdad
hijas e hijos tuyos queridos, tus predilectos,
ahora y por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias sinceras al Padre por habernos hecho en el bautismo sus hijas e hijos queridos, juntamente con Jesús el Señor.



Introducción al Padre Nuestro
Bautizados en el Espíritu Santo,
Hijos del Padre por Jesucristo, su Hijo amado,
digamos con toda confianza
la oración que Jesús mismo nos enseñó.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor

Líbranos, Señor, de todos los males
y danos tu paz en nuestros días.
Reaviva en nosotros la gracia del bautismo
y guíanos por tu Santo Espíritu,
para que seamos fieles a nuestra misión
de vivir la vida y el evangelio de Jesús en este mundo,
mientras aguardamos con gozosa esperanza
la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Este es Jesucristo, el Señor,
el Hijo amado y predilecto del Padre.
Dichosos nosotros,
invitados a participar en este banquete
y a vivir su vida según su evangelio.
R/ Señor, no soy digno…



Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú has abierto el cielo para nosotros
para fortalecernos con el pan de vida de la eucaristía
y para llenarnos con el Espíritu Santo.
Renuévanos y llámanos a dejar
nuestras certezas y apegos mundanos.
Envíanos a caminar hacia adelante sin temores
por la ruta de la justicia y de la paz,
para que seamos también tus hijos queridos
juntamente con tu Hijo siempre fiel,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En su bautismo, Jesús vio claramente su vocación:
servir a Dios y al pueblo.
En nuestro bautismo
nosotros también recibimos nuestra vocación,
la misma de Jesús, aunque a nuestra pequeña escala.
Que todos y cada uno de nosotros
nos convirtamos en siervos fieles
y en hijas e hijos amados del Padre,
siendo siempre humildes siervos
de los hermanos que nos rodean.
Y que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Podemos ir en la paz y en el amor del Señor.

Comentario del Bautismo del Señor - Ciclo C

5. J/BAU. LA EPIFANÍA EN EL BAUTISMO DEL SEÑOR ANTICIPA LA PASCUA. CR/APOSTOL ENVIADO DE XTO POR LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU. J/LIBERADOR. EL CRISTIANO-COMO XTO-RECIBE EN EL BAUTISMO UNA MISIÓN LIBERADORA.

-Orientaciones para la celebración. Terminamos con este domingo las fiestas de Navidad. En la iglesia ha de mantenerse hasta hoy la decoración navideña. La fuente bautismal ha de estar iluminada y adornada con flores, con el cirio pascual encendido. Es bueno renovar también las promesas bautismales después de la homilía, en lugar de recitar la profesión de fe con el Credo. También sería conveniente celebrar el bautismo en alguna Misa (cf. Ritual, p. 25).

-La gran manifestación. Las iglesias orientales celebran el bautismo del Señor en la fiesta de la Epifanía. La iglesia latina ha preferido en esta fiesta leer el evangelio de la adoración de los magos. Pero, ciertamente la gran Epifanía, tal como consta en los cuatro evangelios, y en la primitiva predicación de los apóstoles (cf. 2a.lect.), es el bautismo en el Jordán. Aquí tiene lugar la gran Teofanía que ya anuncia la Pascua. El Padre manifiesta, proclama, que Jesús es su Hijo, el amado; y el Espíritu desciende del cielo sobre las aguas como una paloma (PALOMA/BAU) recordando el fin del antiguo diluvio y el establecimiento de una Alianza nueva, definitiva.

Fijémonos que todo eso tendrá su plenitud en la Pascua: entonces, en la resurrección, Jesús es declarado Hijo de Dios (cf. Rom 1, 4) y se convierte en emisor del Espíritu (cf. Jn 20, 22).

La Epifanía, celebrada sobre todo en el bautismo del Señor, anticipa la Pascua. Conviene remarcar esta visión sobre todo porque ahora, según la nueva ordenación del año litúrgico, celebramos el bautismo de Cristo el domingo que cierra el ciclo de Navidad. Conviene recordar asimismo que nuestra Pascua empezó el día de nuestro bautismo, porque éste es sepultura y resurrección con Cristo.

Hay que insistir en la valoración del bautismo del Señor como misterio salvador, ya que los fieles occidentales suelen desconocerlo, pues en la liturgia latina nunca se celebraba en domingo y, por esta causa, no se predicaba.

-El Bautismo de Jesús y el nuestro. Conviene aclarar que el bautismo que recibió Jesús no es el primer sacramento de la Iglesia que nosotros hemos recibido y que celebramos. Los fieles suelen armarse un lío con todo eso. Hay que subrayar que el bautismo de Jesús en el Jordán anunció el nuevo bautismo (cf prefacio de la misa). Efectivamente por el bautismo nosotros somos incorporados a Cristo, formamos una sola cosa con Él: miembros de su Cuerpo. Sobre nosotros, pues, baja la voz del Padre: ¡Eres mi hijo! El Espíritu viene también sobre nosotros y nos pone en el corazón la nueva alianza, el amor de Dios que nos hace exclamar: ¡Abba!¡Padre! Por eso es apropiado hoy celebrar el bautismo en la misa con la comunidad reunida, y también renovar las promesas del bautismo después de la homilía con la profesión de fe bautismal. También es conveniente empezar la misa con la aspersión con el agua bendita.

-Según Pedro (2a.lect.), el inicio de la vida evangélica de Jesús, el Enviado (Apóstol) del Padre, fue el bautismo en el Jordán. Dios le consagró, le ungió con el Espíritu y Él empezó a "pasar haciendo el bien" por todas partes y liberando a los que vivían oprimidos por el Maligno.

Nuestra vida de enviados del Padre y de Cristo arranca también de la consagración bautismal, de la "unción del Espíritu". En el A.T el ungido es el elegido de Dios, el enviado, el designado para llevar a término una misión salvadora. Por el bautismo y la confirmación (que forman la unidad sacramental básica, juntamente con la eucaristía, de la vida cristiana) nos convertimos en "apóstoles", enviados. Recibimos de Cristo y con Él la misión de pasar haciendo el bien por todas partes.

No hay que olvidar que hoy especialmente, en esta eucaristía dominical, renovamos los sacramentos recibidos: bautismo y confirmación, según las palabras de Pedro en la segunda lectura, y también en el evangelio: la presencia, la unción del Espíritu en el baño bautismal.

-El Siervo de Dios, liberador. Como primera lectura leemos un fragmento del primer canto del Siervo de Yahvé. Es un RETRATO MAGNIFICO, para nosotros, los creyentes en Cristo, de LA HUMANIDAD DE JESÚS, enviado del Padre.

J/SIERVO: Una magnífica introducción, desde el A.T., al misterio de la nueva Alianza que hoy celebramos. El Siervo está totalmente poseído por Dios, quien se ha complacido en él (cf. Mt 3, 17) y le ha dado su Espíritu. El Siervo es el enviado, el ungido, el Mesías por antonomasia. Ha recibido la misión de llevar a término el designio de Yahvé: lo hace con mansedumbre, con humildad, sin gritar. "La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará". Pero permanece firme en su misión: hasta que el designio de Yahvé se haya cumplido. El Siervo-Mesías es el gran liberador: devuelve la vista a los ciegos, la libertad a los presos, saca a la luz a los que vivían en tinieblas.

"Como el Padre me ha enviado, así os envío yo a vosotros" (/Jn/20/21). Los que somos una sola cosa en Cristo por el bautismo-confirmacion- eucaristía participamos de su misión, la continuamos en el mundo. Con humildad, mansedumbre y firmeza hemos de llevar adelante NUESTRA MISIÓN LIBERADORA.

P. LLABRÉS
MISA DOMINICAL 1990, 1
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified