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Lecturas y Liturgia del 11 de Enero de 2016

Lecturas del Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO   http://evangeli.net/_mp3/daily/es/I_65.mp3

Lunes, 11 de enero de 2016
Primera lectura
Comienzo del primer libro de Samuel (1,1-8):


Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 115,12.13.14.17.18.19


R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):


Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

Lunes, 11 de enero de 2016
DISCÍPULOS HOY
(1 Sm 1,1-8; Mc 1,14-20)

Introducción

Una palabra sobre los libros de Samuel. Después de los tiempos confusos del asentamiento en Palestina viene un período más estable con los Reyes. Este período es importante, porque la vaga “salvación” descrita anteriormente, -una tierra de su propiedad para los hebreos, su crecimiento como pueblo- se torna ahora en mesianismo, basado en el reinado de David: Vendrá un rey ideal, en quien se cumplirán todas las promesas. --- Jesús, descendiente de David, fundará el reino eterno prometido a David. En la lectura de hoy, en este Año II, Samuel aparece como el profeta que prepara, por cierto con poca gana, la fundación de un reino hebreo. Solamente un rey puede unificar y defender al pueblo.
Evangelio. En el evangelio de hoy Jesús empieza a predicar la venida del reino de Dios en medio del pueblo. Convoca a la penitencia y a la conversión y elige sus primeros discípulos. Jesús nos dirige a nosotros hoy estas mismas palabras: “¡Arrepiéntanse, conviértanse, sean pescadores de hombres para el reino”.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos invitas a nosotros,
discípulos hoy de tu Hijo,
a convertirnos totalmente al evangelio
y a ayudar a extender tu reino.
Danos corazones abiertos al evangelio
y generosidad para compartirlo
con los hombres de nuestros días.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive contigo y con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por nuestra querida Iglesia, para que el Señor la ayude a continuar renovándose a sí misma, y de esta forma se mantenga caminando por los caminos del evangelio, y para que sus miembros vivan el mismo evangelio como Buena Noticia de salvación, roguemos al Señor.
Por los que dejan sus redes por seguir a Jesús, el Señor, para que vivan de tal manera el evangelio que lo hagan visible y tangible a los hermanos, roguemos al Señor.
Por todos nosotros en nuestras comunidades, para que el Señor nos ayude a tomar en serio el evangelio y a vivirlo unidos íntimamente con el Señor, roguemos al Señor.

Oración de las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
ponemos nuestra mejor voluntad
para seguir a tu Hijo
a donde quiera que nos llame.
Que este nuestro encuentro aquí y ahora
con tu Hijo y con los hermanos
marque para nosotros un nuevo comienzo
de unidad y de amor leal,
para que la semilla de tu reino
crezca entre nosotros,
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Sabemos muy bien lo que tú puedes hacer
con gente débil y falible.
Con la fuerza de tu Hijo,
ayúdanos a hacer lo que sobrepase nuestras fuerzas:
ser tu pueblo
y ser para el mundo
la señal de que tú amas a todos y a cada uno
y que amistad y justicia
no son palabras huecas
ni para ti ni para nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: “Ésta es la hora. Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva, en el Evangelio. Vengan y síganme. Sean mis discípulos”. Jesús pronunció esas palabras hace ya mucho tiempo. Pero nos las repite a nosotros aquí y ahora. Ojalá sepamos escucharlas y acogerlas con ilusión y entrega, ayudados con la bendición del Señor.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario del Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

«Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado»
+ Rev. D. Joan BUSQUETS i Masana
(Sabadell, Barcelona, España)

Hoy contemplamos a Jesús ya adulto. El niño del Pesebre se hace un hombre completo, maduro y respetable, y llega el momento en el que ha de trabajar en la obra que el Padre le ha confiado. Así es como le encontramos en el Jordán en el momento de empezar esta labor: uno más en la fila de aquellos contemporáneos suyos que iban a escuchar a Juan y a pedirle el baño del bautismo, como signo de purificación y renovación interior.

Allí, Jesús es descubierto y señalado por Dios: «Puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre Él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: ‘Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado’» (Lc 3,21-22). Es la etapa preparatoria del gran camino que está dispuesto a emprender y que le conducirá hasta la Cruz. Es el primer acto de su vida pública, su investidura como Mesías.

Es también el proemio de su modo de actuar: no obrará con violencia, ni con gritos y asperezas, sino con silencio y suavidad. No cortará la caña quebrada, sino que la ayudará a mantenerse firme. Abrirá los ojos a los ciegos y librará a los cautivos. Las señales mesiánicas que describía Isaías, se cumplirán en Él. Nosotros somos los beneficiarios de todas estas cosas porque, como leemos hoy en la carta de san Pablo: «Él nos salvó, no por nuestras buenas obras, sino en virtud de su misericordia, por medio del bautismo regenerador y la renovación del Espíritu Santo que derramó abundantemente sobre nosotros (...). De este modo, salvados por su gracia, Dios nos hace herederos conforme a la esperanza que tenemos de alcanzar la vida eterna» (Tit 3,5-7).

La fiesta del Bautismo de Jesús debe ayudarnos a recordar nuestro propio Bautismo y los compromisos que por nosotros tomaron nuestros padres y padrinos al presentarnos en la Iglesia para hacernos discípulos de Jesús: «El Bautismo nos ha liberado de todos los males, que son los pecados, pero con la gracia de Dios debemos cumplir todo lo bueno» (San Cesáreo de Arlés).
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