GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 31 de Enero de 2016

Lecturas del Domingo 4º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO  http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_36.mp3

Domingo, 31 de enero de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (1,4-5.17-19):


En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles. Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.»

Palabra de Dios

Salmo 70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17

R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R/.

Sé tu mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la mano perversa.R/.

Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,31–13,13):


Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin limites, cree sin limites, espera sin limites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (4,21-30), del domingo, 31 de enero de 2016
0
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,21-30):

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 4º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Introducción por el Celebrante
Domingo, 31 de enero de 2016
CUARTO DOMINGO – TIEMPO ORDINARIO (Ciclo C)
Jesús Pide Profetas como Él Mismo
El Mayor de Todos los Dones es el Amor
Saludo (Ver Primera Lectura)
Antes de que tú nacieras, te conocí y te elegí;
estoy contigo para liberarte, dice el Señor.
Que el Señor Jesús sea nuestra fortaleza,
y que él esté siempre con ustedes.


1. Jesús Pide Profetas como Él Mismo
Por experiencia sabemos que estamos dispuestos a escuchar a los otros, con tal de que nos digan lo que nos agrada, lo que se ajusta a nuestro modo de pensar. Pero cuando nos recuerdan cosas -incluso cosas buenas- que exigen mucho de nosotros o que distorsionan nuestro modo de pensar y de actuar, cerramos nuestros oídos y nuestros corazones. Sin embargo, es bueno que Jesús nos recuerde valores que sacuden nuestra conciencia cuando nos descuidamos de practicarlos: como perdonar, preocuparse de los pobres, alzarse a favor de lo recto y justo. Escuchemos hoy al Señor y a todos los que hablan en su nombre.

2. El Mayor de Todos los Dones es el Amor.
A veces oímos a personas que expresan su decepción, como por ejemplo: “He dado tanto tiempo y esfuerzo a la comunidad parroquial y ahora ni siquiera me han elegido como miembro del consejo parroquial”, o “Mira todo lo que he hecho por mi familia y fíjate cómo mis hijos me decepcionan”. ¿Refleja esta queja acaso un amor a sí mismo frustrado, o muestra un verdadero espíritu de amor y de servicio a los otros? Jesús nos va a decir con palabras fuertes que el amor no se siente ofendido ni es resentido. Es confiado y aguanta todo. Pidámosle al Señor, que está aquí con nosotros, que, con su gracia, nuestro amor sea genuino y profundo.
  
Acto Penitencial
¿Escuchamos al Señor
incluso cuando sus palabras son exigentes?
Examinemos nuestra conciencia.
(Pausa)
Señor Jesús, cuando tu palabra quiere despertarnos de nuestra indiferencia y auto-complacencia, haz que sepamos escucharla y acogerla en nuestro corazón:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, cuando veamos injusticia y maldad en derredor nuestro, danos el valor de alzarnos y hablar en con vigor y valentía:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, cuando encontremos a los pobres, danos la fuerza y los medios para ayudarles: haz que nos comprometamos en su favor:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Por tu bondadosa misericordia perdónanos, Señor,
y disponnos para hacer asequible a todos tu Buena Nueva, de palabra y de obra. Y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
1. Jesús Pide Profetas como Él Mismo
Pidamos a Dios
que sepamos escuchar su palabra
y llevarla a la práctica en nuestra vida.
(Pausa)
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú nos diriges hoy las palabras exigentes
del evangelio de Jesús, tu Hijo.
Que no sean palabras
que proceden de un pasado lejano,
sino que sean palabras vivas que nos impacten ahora
y nos sacudan de nuestra mezquina paz
con nosotros mismos.
Danos la gracia de percibir los signos
y las necesidades de nuestro tiempo
y ayúdanos a hablar alto sin miedo,
con la palabra viva de nuestras vidas,
el mensaje de verdad, de justicia y de amor
de Jesucristo nuestro Señor.

2. El Mayor de los dones es el Amor
Oremos para que sigamos creciendo
en el auténtico amor de Dios y del prójimo.
(Pausa)
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú nos conoces y sigues amándonos
incluso cuando te fallamos a ti y también a los hermanos.
Tu amor fue profundo
hasta el punto de entregar a tu propio Hijo,
para que nosotros viviéramos
y aprendiéramos a amar.
Llena nuestros corazones
con un amor constante y agradecido
que se derrame sobre nuestros hermanos y hermanas.
Danos fuerza para seguir amando a las personas
aun cuando llevemos todavía las cicatrices
de las heridas que otros nos han infligido.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Primera Lectura (Jer 1,4-5.17-19): ¡Álzate y Diles!
Dios elige a Jeremías para la ingrata y perturbadora misión de ser profeta. Él tiene que ser la voz de Dios. Dios le dará fuerza y protección.


Segunda Lectura (1 Cor 12,31-13,13): El Mayor de los Dones es el Amor
Ningún don de la gracia sirve para nada a no ser que esté inspirado por un amor que se da a sí mismo. Este amor es el corazón de toda vida cristiana. Dios completará ese amor y lo perfeccionará en la gloria del cielo.

Evangelio (Lc 4,21-30): ¿Pero quién se piensa que es él?
Jesús explica a la gente de su pueblo, a sus paisanos de Nazaret, que tiene una misión profética y que ésta está destinada no sólo a sus privilegiados paisanos y compatriotas, sino a todos. La oposición del pueblo no puede parar a Jesús.
Nota: Para hacer más inteligible la lectura de hoy se aconseja añadir los versos previos (17b-19) del domingo pasado, ya que, al menos parcialmente, el pueblo reacciona contra esa afirmación de Jesús.

Oración de los Fieles
Conscientes de nuestra misión en el mundo -ser profetas del amor misericordioso de Dios-, pidamos a nuestro Padre del cielo que nos dé la gracia de ser fieles y valientes en nuestra tarea y misión, y digamos: R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Por todos los cristianos, para que seamos fieles a nuestra misión profética, señalando a los hombres y mujeres de nuestro tiempo los valores salvadores del Evangelio, roguemos al Señor:
R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Por todos los profetas en la Iglesia y en el mundo, para que guarden la esperanza viva en la victoria final de la justicia y la verdad, del amor y de la vida de Dios, roguemos al Señor.
R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Por los sin voz y los que viven privados de sus derechos humanos, para que encuentren cristianos que tengan el valor de defenderlos y de hablar resueltamente por y a favor de ellos, roguemos al Señor.
R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Por los que trabajan por un mundo mejor, para que las contradicciones que encuentren no les amarguen la vida, sino que el amor auténtico les inspire a unir, más que a polarizar y a dividir.
R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Por todos nosotros, reunidos aquí en torno a la palabra y al pan eucarístico del Señor, para que experimentemos el evangelio como un mensaje de Dios pensado para hoy, y la eucaristía como lazo de unidad y fraternidad, roguemos al Señor.
R/ Señor, queremos acoger y proclamar tu Palabra.
Señor Dios nuestro, no te pedimos que satisfagas nuestras expectaciones personales. Sobrepasa nuestros pensamientos y proyectos, y ábrenos a tu mundo y a tus planes por medio de la palabra retadora de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Junto con estos signos de pan y vino
te ofrecemos nuestro deseo sincero,
y también nuestros titubeos,
de anunciar las palabras apasionantes de tu Hijo
al mundo cegato de hoy.
Danos la visión de tu Hijo,
parte para nosotros el pan de la fortaleza,
para que sin componendas
acojamos y compartamos la Buena Nueva de salvación
que nos proclama Jesucristo nuestro Señor.




Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias al Padre del cielo,
porque nos ha dado a su mismo Hijo Jesús
para proclamarnos su palabra viva
y para fortalecernos con su pan de vida.

Invitación al Padre Nuestro
Oremos con las palabras de Jesús
al Padre de todos
para que nos dé hoy el pan de su palabra
y la comida de fortaleza de la eucaristía.
R/ Padre nuestro…

Líbranos
Líbranos, Señor, de todos los males;
y cuando te pedimos la paz en nuestros días
danos reconciliación y unidad
contigo y los unos con los otros.
No permitas que vivamos en la falsa paz
de la indiferencia o del compromiso con el mal.
Infunde en nosotros la santa inquietud
de sentir que tu palabra
se dirige personalmente y nos interpela a nosotros
y de esforzarnos con esperanza y alegría
hacia la plena venida entre los que amas
del reino de nuestro Salvador Jesucristo.
R Porque tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Este es Jesucristo, el Señor,
la palabra viviente del Padre,
que vivió tal como habló
y cuya voz no pudo ser silenciada
ni siquiera con la muerte.
Dichosos nosotros, invitados ahora
a escuchar su palabra
y a participar en este su banquete de salvación.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has dirigido hoy
la poderosa palabra de Jesús, tu Hijo.
En él tú nos has dado una muestra
de lo que nosotros y el mundo pudiéramos ser
si nos arriesgáramos a vivir como él.
Danos su espíritu y su fortaleza
y no permitas que nos resignemos
al mal en el mundo y en nosotros mismos.
Despiértanos con tu palabra,
danos hoy profetas que nos animen
a hacer todo lo que podamos
y a esperar todo del futuro
que tú has comenzado en nosotros
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Se nos ha proclamado la palabra de Dios como Buena Noticia para hoy. - Es un mensaje de esperanza y amor que es más fuerte que todo el mal y que toda contradicción. Que la palabra de Dios nos mantenga sensibles a las necesidades de nuestro tiempo, a los valores que fácilmente olvidamos y a los derechos humanos que hoy son conculcados. Que el Señor nos dé fuerza y valor para ello.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Comentario del Domingo 4º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

«Ningún profeta es bien recibido en su patria»
P. Pere SUÑER i Puig SJ
(Barcelona, España)

Hoy, en este domingo cuarto del tiempo ordinario, la liturgia continúa presentándonos a Jesús hablando en la sinagoga de Nazaret. Empalma con el Evangelio del domingo pasado, en el que Jesús leía en la sinagoga la profecía de Isaías: «El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos (...)» (Lc 4,18-19). Jesús, al acabar la lectura, afirma sin tapujos que esta profecía se cumple en Él.

El Evangelio comenta que los de Nazaret se extrañaban que de sus labios salieran aquellas palabras de gracia. El hecho de que Jesús fuese bien conocido por los nazarenos, ya que había sido su vecino durante la infancia y juventud, no facilitaba su predisposición para aceptar que era un profeta. Recordemos la frase de Natanael: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» (Jn 1,46). Jesús les reprocha su incredulidad, recordando aquello: «Ningún profeta es bien recibido en su patria» (Lc 4,24). Y les pone el ejemplo de Elías y de Eliseo, que hicieron milagros para los forasteros, pero no para los conciudadanos.

Por lo demás, la reacción de los nazarenos fue violenta. Querían despeñarlo. ¡Cuántas veces pensamos que Dios tiene que realizar sus acciones salvadoras acoplándose a nuestros grandilocuentes criterios! Nos ofende que se valga de lo que nosotros consideramos poca cosa. Quisiéramos un Dios espectacular. Pero esto es propio del tentador, desde el pináculo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo» (Lc 4,9). Jesucristo se ha revelado como un Dios humilde: el Hijo del hombre «no ha venido a ser servido, sino a servir» (Mc 10,45). Imitémosle. No es necesario, para salvar a las almas, ser grande como san Javier. La humilde Teresa del Niño Jesús es su compañera, como patrona de las misiones.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified