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Lecturas y Liturgia del 14 de Marzo de 2016

Lecturas del Lunes de la 5ª semana de Cuaresma

MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/cuaresma_34_2008.mp3

Lunes, 14 de marzo de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de Daniel (13,1-9.15-17.19-30.33-62):

 En aquellos días, la asamblea condenó a Susana a muerte. Susana dijo gritando:
- «Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí».
Y el Señor escuchó su voz.
Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el espíritu santo en un muchacho llamado Daniel; este dio una gran voz:
- «Yo soy inocente de la sangre de esta»
Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron:
- «¿Qué es lo que estás diciendo?».
El, plantado en medio de ellos, les contestó:
- «Pero, ¿estáis locos, hijos de Israel? ¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque esos han dado falso testimonio contra ella».
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
- «Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad».
Daniel les dijo:
- «Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar yo».
Cundo estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le dijo:
- «¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: "No matarás al inocente ni al justo". Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
El respondió:
- «Debajo de una acacia»
Respondió Daniel:
- «Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por medio».
Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
- «¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
El contestó:
- «Debajo de una encina».
Replicó Daniel:
- «Tu calumnia también se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio.
Y así acabará con vosotros».
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión, e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo. Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron.
Aquel día se salvó una vida inocente.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/. Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mí copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron:
- «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
- «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
- «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?»
Ella contestó:
- «Ninguno, Señor.»
Jesús dijo:
-«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Lunes de la 5ª semana de Cuaresma

Lunes, 14 de marzo de 2016
EL SEÑOR ME HA RESUCITADO (2 Re 4,18b-21, 32-37; Jn 11,1-45)

Introducción

La Primera Lectura nos ofrece el relato de la resurrección del hijo de una mujer de Sunán, acogedora y hospitalaria, que había dado cobijo al profeta Eliseo.

El Evangelio nos narra el dramático relato de Jesús resucitando a Lázaro. Los mayores problemas en la vida humana son ciertamente los enemigos de la vida: sufrimiento y muerte. Cuando miramos con reverencia a Jesús vemos que dio sentido al sufrimiento convirtiéndolo en una forma de servir a Dios y a la gente. Él venció a nuestro fundamental enemigo, la muerte, regresando de nuevo a la vida, resucitando de entre los muertos. En el evangelio de hoy le vemos derrotando a la muerte no sólo en sí mismo sino en otra persona, resucitando a su amigo Lázaro. Pidámosle en esta eucaristía fe firme en la resurrección, que él prepara también para nosotros.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro, Dios de vida:
Tú quieres que vivamos y que seamos felices.
Tu Hijo Jesús nos asegura:
“Yo soy la resurrección y la vida”.
No permitas que tu vida muera en nosotros.
Haz que salgamos de nuestras tumbas de pecado,
de mediocridad y temores.
Que la vida triunfe en nosotros,
aun en nuestras incertidumbres y pruebas,
y haz que contagiemos a otros nuestra esperanza
de que nos has destinado para una vida gozosa sin fin
por medio del primer nacido de entre los muertos,
Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Marta dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto “. Señor, haznos conscientes de que tú estás aquí con nosotros y que nos llamas a la vida. Y así te decimos:


R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor, da nueva vida a tu Iglesia y dale valor, para que, a través de las penosas pruebas de la renovación, renazca una Iglesia mejor, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor, derrama generosa y profundamente tu vida en los adultos y en los niños que se están preparando para el bautismo, para que vivan siempre muy cerca de ti, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, mantén a los ancianos y a los moribundos en la esperanza de que resucitarán contigo, para que se entreguen confiadamente a ti con plena serenidad y con profunda fe, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, sigue inspirando con el valor y la dignidad de la vida a los que sufren, a las víctimas de la injusticia y de la desgracia, para que no se den por vencidos en la vida, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, mira con bondad a nuestra comunidad cristiana. Danos la gracia de apreciar la vida como un gran don y como una seria tarea, para que podamos usar todos nuestros talentos para hacerla plena y rica para otros y para nosotros mismos, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor Jesús, álzanos desde nuestra trivial autosuficiencia a una esperanza más fuerte que la muerte. Y quédate con nosotros ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas

Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús ha dado sentido, tanto a la muerte como a la vida.
En su mismo cuerpo experimentó nuestros sufrimientos
junto con nuestras alegrías,
y murió como nosotros
como una ofrenda a ti y a nosotros mismos.
Al unirnos a él en este sacrificio,
ayúdanos a llevar con él
las cargas de nuestros hermanos,
para que con él y contigo, Padre bondadoso,
vivamos por los siglos de los siglos.

Prefacio del Quinto Domingo de Cuaresma (A) (Ver el Sacramentario)

Oración después de la Comunión

Oh Dios de todo lo que vive:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús nos ha asegurado
que él es la resurrección y la vida
y que, si creemos en él,
tenemos ahora ya vida eterna..
Que, por medio del pan de vida que nos ha dado,
nos dé la energía necesaria para vivir su vida al máximo
y con él hacer de nuestra vida un don generoso
con el que alegremos y animemos la vida de otros.
Que él nos conduzca hacia ti,
para que vivamos en tu alegría sin fin,
por los siglos de los siglos.

Bendición

Inclínense con reverencia y pidan la bendición del Señor.

Dios nuestro Padre quiere que vivamos. Que ojalá aceptemos con gratitud, como un don y como una misión, la vida que procede de él. R/ Amén.

Nuestro Señor Jesucristo entregó su vida para que nosotros vivamos. Que podamos vivir con él una vida digna de los hijos e hijas de Dios. R/ Amén.

El Espíritu Santo que da vida nos inspira a seguir el camino de Jesús como hombre que vive para los demás. Que él nos haga siempre disponibles y abiertos para acoger a cualquier necesitado. R/ Amén.

Y que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre ustedes, les dé vida abundante
y les acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del 

Severiano Blanco, cmf
Queridos hermanos:


Posiblemente la liturgia ha querido combinar estas dos lecturas a causa de una elemental coincidencia temática: reales o supuestas relaciones sexuales ilegítimas. La Susana salvada por intervención profética prefigura a la adúltera que Jesús no condena.

Pero en realidad cada lectura tiene su propio mensaje. La historia de Susana forma parte de la serie de leyendas que integran el libro de Daniel, obra apocalíptica, de consolación, que subraya el triunfo de Dios y del bien sobre todas las argucias del mal. Susana es la mujer honesta, fiel a la ley, calumniada por los malvados pero salvada por Dios mismo mediante la sabia intervención de un profeta. Como en las otras narraciones del libro, su caso es otra afirmación de que el Dios fiel no abandona a quienes le son fieles, aunque a veces “pasen por valles de tinieblas”.

En vísperas de la semana santa, Susana es otra prefiguración de Jesús. Como el Siervo de Yahvé, Jesús aparecerá humillado, “en forma de gusano y no de hombre”, como “varón de dolores ante quien se oculta el rostro”, pero finalmente “tendrá éxito, subirá y crecerá mucho; en él se verá algo inenarrable y se contemplará algo inaudito” (Is 52,15).

La historia evangélica de la adúltera es otra cosa. En ella se contraponen actitudes misericordiosas y actitudes justicieras; detrás de estas últimas, como tantas veces, se esconde la hipocresía. La narración, incluida en el cuarto evangelio, visualiza un principio teológico enunciado unos capítulos antes: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3,17). Pero esa misericordia de Dios no es aceptada por todos; los más cumplidores (fariseos) y los entendidos en las Escrituras (escribas) rechazan a la mujer y pretende que Jesús la condene; no se le acercan para interceder por ella, ignoran que el Siervo de Yahvé “intercedió por los pecadores” (Is 53,12). El gesto de Jesús escribiendo sobre el suelo pudiera ser lo más nuclear de la narración, o una “variación sobre el tema” de sus duras palabras “el que no tenga pecado…”. Por medio del profeta Jeremías Dios había dicho: “los que se alejan de mí serán escritos sobre el polvo” (Jr 17,13). Al parecer, Jesús dice a los inmisericordes acusadores: “los alejados de Dios sois vosotros”; ellos, expertos en el Antiguo Testamento, tuvieron que entender esta silenciosa llamada a cambiar de actitud.

En el año de la misericordia se nos hace a todos una llamada a no apedrear, a no juzgar ni condenar, a tener una mirada benévola, como la de Jesús. Él, ciertamente, no es ciego; admite que la mujer es pecadora, pero la contempla con esperanza; los acusadores no son mejores que ella, y de ella se espera algo nuevo: “en adelante no peques más”.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf
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