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Lecturas y Liturgia del 19 de Marzo de 2016

Lecturas de hoy San José

Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO  http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/cuaresma_39_2008.mp3

Hoy, sábado, 19 de marzo de 2016
Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (7,4-5a.12-14a.16):



En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
- «Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. El cons¬truirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." ».

Palabra de Dios

Salmo
Sal 88,2-3.4-5.27.29


R/. Su linaje será perpetuo

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R.

El me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios,
mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,13.16-18):


Hermanos:
No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su
descendencia la promesa de heredar el mundo.
Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.»
Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que, no existe, Abrahán
creyó.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»

Palabra de Dios

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,16.18-21.24a):

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
- «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabra del Señor

Liturgia Viva de hoy San José

Hoy, sábado, 19 de marzo de 2016
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA, Solemnidad

Introducción

El evangelio de hoy califica a José como un “hombre justo”. Es un título que las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento dan a personas que tratan de vivir fielmente según los planes de Dios. Ciertamente José jugó un papel importante en el Plan de Salvación de Dios; Dios confió a su cuidado al Salvador Jesús. Experimentó muchas dificultades ocasionadas por tan importante misión; pero pasó la prueba y sirvió bien a Dios, como hombre de fe, generoso, y ciertamente “justo”.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú encomendaste tu Hijo Jesús
al cuidado delicado de José.
Danos la fe de este hombre justo,
Patrón de nuestra Iglesia,
para que siempre te escuchemos
y te sirvamos en todo lo que nos pides
aun cuando no entendamos perfectamente
a dónde nos llevas.
Haz que, como San José,
vivamos siempre cercanos e íntimos
a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Al celebrar hoy la fiesta de San José, presentemos al Señor nuestras intenciones con su valiosa intercesión, y digamos: R/ Señor, escucha nuestra oración.

Señor, te rogamos por tu Iglesia, para que honre a San José, su patrón, por medio de un liderazgo responsable y comprometido; y así te decimos:

Señor, te rogamos por los gobernantes y oficiales públicos, para que gobiernen y dirijan a sus pueblos con sabiduría, actitud de servicio y justicia; y así te decimos:

Señor, te rogamos por los padres y cabezas de familia, incluyendo madres y padres solteros, para que se dediquen seriamente a la educación y desarrollo integral de sus hijos; y así te decimos:

Señor, te rogamos por los trabajadores que viven del trabajo duro de sus manos en empleos manuales: para que hagan su trabajo a conciencia y se sientan orgullosos de ello; y así te decimos:

Señor, te pedimos por nosotros mismos, para que seamos hombres y mujeres que, como San José, sepamos cómo servir y vivir en tu presencia; y así te decimos.

Señor, que la inspiración de San José nos ayude a todos a servirte con verdadero amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En esta fiesta de San José
te presentamos con gozo este pan y este vino.

Que estos dones expresen nuestro sincero deseo
de llevar a cabo la tarea y misión
que tú nos encomiendas en la vida.

Disponnos a colaborar con entusiasmo en tus planes
a fin de llevar tu amor y libertad a todo el mundo
para que los hombres conozcan, acepten y sirvan
a Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.


Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
nos has dado en esta eucaristía
el alimento que nos da la fuerza y la perseverancia
para realizar el trabajo que nos confías.

Que, como San José, te sirvamos fielmente
y pongamos toda nuestra confianza en ti.
Haznos responsables y justos
para que reflejemos tu bondad y tu amor.
Otórganoslo por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Que ojalá el Señor nos haga sus siervos buenos y fieles, dignos de confianza y justos. Que su bendición venga sobre nosotros y nos acompañe en el camino de la vida. Y así que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

En Inglés: Claretian Publications Macau

Comentario al Evangelio de hoy 

Severiano Blanco, cmf
Queridos hermanos:


Sobre San José apenas tenemos información; los evangelistas no investigaron ni especularon sobre él. Quizá ni conozcamos con certeza su oficio: no es seguro que quien, en la sinagoga, opinaba que Jesús era “hijo del constructor” (Mt 13,55) estuviese pensando precisamente en José; y, a juzgar por las parábolas, Jesús entendía más de agricultura que de artesanía. Un apócrifo del siglo II supone que José era el anciano esposo de la joven María; pero no tiene garantía de fiabilidad. El dato de la ascendencia davídica de José es más consistente; sin ella difícilmente habrían aceptado los primeros judeocristianos la mesianidad de Jesús; pero debió de pertenecer a una rama muy colateral de la dinastía: los reyezuelos judíos de la época no le tuvieron por contrincante.

La grandeza de José radicas en que su casa fue la de Jesús. Hablar de José es hablar de la encarnación en cuanto hecho cultural y religioso. En el hogar de José y de María Jesús se hizo verdaderamente humano e israelita. José, además de ser mediación para la legitimidad mesiánico-davídica de Jesús, tuvo el honor de ponerle el nombre, de educarle, de enseñarle oraciones y transmitirle el tesoro de fe de Israel; seguramente le acompañó a la sinagoga y presidió cenas pascuales en las que Jesús participaba. Puso, sin captar quizá el alcance de su hacer, los cimientos de algo grandioso.

Ni José ni María estaban capacitados para poner en el mundo al Mesías e Hijo de Dios; pero fueron dóciles instrumentos de Dios mismo para ello (los filósofos clásicos hablarían de su “potentia oboedientialis”). En relación con lo que de su casa tenía que salir, eran tan estériles como Abrahán y Sara (Jesús supera toda capacidad generativa humana), pero, como los viejos patriarcas, cumplieron la encomienda y llegaron a ser padres de un gran pueblo, del Pueblo de Dios que tiene en Jesús un nuevo comienzo.

San Pablo admira el poder creador de Dios, a quien designa con una expresión original: “el que llama a la existencia lo que no existe”. Gracias a esa fecundidad divina, José y María fueron también muy fecundos, y lo fueron como Abrahán: mediante su fe-obediencia. El José de los evangelios de la infancia es siempre el receptivo-obediente; Dios dirige toda la escena, y José es un actor destacado de la misma. Según la narración que hoy leemos, a José, de entrada, le estremeció la presencia de lo divino, de la obra del espíritu de Dios, en su propia casa; Dios mismo tuvo que decirle: “no temas”; y así pudo seguir adelante. Fe, obediencia, generosidad… convirtieron al que quizá era un humilde agricultor de Galilea en el segundo padre del Hijo de Dios.

A veces podemos caer en la tentación de pensar que nuestra vida es estéril, que sin nosotros todo correría exactamente igual. José nos invita a pensar de otra forma, a ponernos en manos del Dios que de la nada saca maravillas.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf
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