GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 10 de Mayo de 2016

Lecturas del Martes de la 7ª semana de Pascua


Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/pascua08_martes7.mp3

Martes, 10 de mayo de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):



En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 67,10-11.20-21


R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):


En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

Palabra del Señor


Liturgia Viva del Témporas de petición y acción de gracias

Martes, 10 de mayo de 2016
EL PECADO EN NOSOTROS (Año I. 1,15-22; Lc 10,13-16)


Introducción
Año I. La lectura de Baruc no procede de la mano del Baruc que era el secretario de Jeremías. Data de mucho más tarde, en el tiempo de los Macabeos, y es como una celebración penitencial deplorando los pecados del pueblo, que habían llevado a las calamidades presentes y a la opresión.
Evangelio. Los medios modernos de comunicación han hecho al mundo más estrechamente unido o globalizado, pero también nos han mostrado más claramente la presencia del pecado y del mal en el mundo; más de la mitad de la población mundial pasa hambre y está explotada; el mundo de la economía se ha ido fuera de control a pesar de las donaciones para la ayuda al desarrollo, y naciones enteras no son libres por causas y situaciones interiores o exteriores.. --- Y en nuestros propios pequeños mundos personales hay pertinaz egoísmo, soberbia a costa de los otros, sospecha... Mientras condenamos los pecados de la sociedad, no perdamos en el proceso nuestro sentido personal del pecado; no olvidemos nuestra solidaridad en el pecado, pero al mismo tiempo vivamos mejor nuestra solidaridad de amor y vida motivadas por Jesús. El pecado es un rechazo de Cristo y su mensaje.

 Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nos resulta fácil condenar guerras, conflictos civiles,
corrupción, explotación, esclavitud de cualquier tipo.
Pero te pedimos, Señor Dios, aunque con mucha timidez,
que abras nuestros ojos al mal que anida en nosotros mismos.
Ayúdanos a ver que nosotros hacemos,
a menor escala, en nuestros pequeños mundos
el mal que recriminamos al gran mundo.
Haznos ver que nosotros también somos pecadores,
necesitados del gran perdón que benévolamente nos ofrece
Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Intenciones
Para que el mundo de hoy no pierda el sentido del pecado y no “legalice” cosas y situaciones que moralmente son disparatadas y contrarias a tu voluntad, roguemos al Señor.
Para que a todos los endurecidos en el pecado el Espíritu del Señor les toque el corazón para que puedan arrepentirse y cambiar sus vidas, roguemos al Señor.
Para que los muchos que llevan en su conciencia una pesada carga de pecado y de remordimiento, y todos los que sufren por los pecados de otros, sigan confiando en la bondad liberadora y reconciliadora de Dios, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, padre misericordioso:
En estos signos de pan y vino
tu Hijo viene a nosotros con su cruz
para acabar con toda soberbia de pecado
y para ser el principio de nuestra nueva existencia.
En él nos muestras el modelo de la nueva persona.
Danos su fuerza para arrepentirnos sinceramente,
para convertirnos,
para alzarnos por encima de nuestros mezquinos egoísmos
y, como Jesús, para amar y servir sin contar el precio.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.


Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre misericordioso:
Tú respetas y educas nuestra libertad.
No nos das garantías contra el fracaso,
pero nos llamas para elegir y decidir por nuestra cuenta.
Oh Dios, perdónanos y ayúdanos
cuando, en nuestros torpes y difíciles esfuerzos
por ver cómo la libertad de tu Hijo
se convierte en viva y real,
nos arriesgamos y cometemos disparates.
Queremos permanecer fieles a ti
por medio y a ejemplo de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Lo lamentamos, y en nuestros mejores momentos realmente no lo queremos, pero el pecado siempre vuelve. Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos otorgue su eficaz ayuda.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca siempre.

Comentario al Evangelio del 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
AL LLEGAR LA HORA


Dos despedidas nos ofrecen hoy las lecturas: Pablo y Jesús. Ambos, rodeados de discípulos-compañeros. Son conscientes de que se les acaba el tiempo, que llega su «hora». Y hacen un balance general de lo que ha sido su vida.

Entre nosotros no es frecuente plantearnos estas cosas. Primero porque no pocas veces no vemos llegar esa hora, y nos sorprende ocupados en vivir las cosas de cada día. Es verdad que empezar a vivir es empezar a morir... y que nuestra vida tiene punto final, aunque desconozcamos cuántas serán las páginas escritas. En algunas ocasiones quizá la intuimos, o nos lo dicen abiertamente los profesionales de la salud... pero como tantas veces provoca angustia, preferimos dejarlo para otro momento...

Sin embargo, aunque sea calladamente, cuando la enfermedad avanza, o los años van siendo muchos, es normal hacer balance de lo vivido, y prepararse interiormente para el desenlace más o menos lejano. Como a Pablo y a Jesús, nos gustaría en los últimos momentos, vernos acompañados y rodeados de las personas que han sido más importantes en nuestro recorrido vital, y poder dirigirles unas palabras pensadas y apropiadas.

También puede ocurrir que tengamos la ocasión de acompañar y ayudar a algunos hermanos en sus últimos momentos.

En todo caso, no se trata sólo del momento final, sino de vivir con sentido cada día, para que nuestra vida haya merecido la pena. Las palabras de Pablo y Jesús nos ayudan.

+ Pablo puede decir al final de su vida que ha servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que ha ido encontrando por el camino. Por más que para nosotros Pablo sea «san» Pablo, fue un personaje controvertido, con mucho carácter, tuvo sus más y sus menos tanto con sus compañeros de misión, como con los apóstoles de la Iglesia de Jerusalem, como con las comunidades que fue acompañando. Tenía un carácter fuerte, como fuertes eran sus convicciones. No era «perfecto». Sin embargo, quizá curiosamente para lo que cabría esperar, no pide perdón, ni disculpas, ni hay arrepentimiento en estos momentos. Al menos aquí no los menciona. Lo importante para él ha sido ser «testigo del Evangelio», dar razón de lo que ha sido el centro de su vida: ser «testigo del Evangelio de la gracia» o «el plan de Dios». En esto coincide con Jesús: «les he dado a conocer tu nombre» o también «las palabras que Tú me diste».

He aquí un punto central para valorar nuestra vida: es el Dios de la gracia, el Dios de la misericordia... el que nos acompaña y hacia el que vamos. Con toda seguridad, los dos encuentran la fuerza que necesitan al reconocer que es un Dios Salvador el que lo tiene todo en sus manos. Por eso, a ninguno de los dos les importa retener su vida, sino ofrecerla hasta el final.

+ En segundo lugar, fijándonos esta vez en Jesús, su constante conciencia de que ha salido del Padre y al Padre vuelve. Y pendiente del Padre ha vivido cada hora. Tantas veces lo repite a lo largo del Evangelio. Esa es también la verdad de nuestra vida. Jesús les explica que la vida eterna es que conozcan al Padre y al Hijo. Un conocer, que en toda la Biblia y también en este Evangelio, no hace referencia a tener «ideas» sobre Dios, ni acumular conocimientos. Significa tener, participar de una profunda experiencia de intimidad con el Padre y el Hijo. Bello e inmejorable destino. Y eso supone también lo que Jesús pide al Padre: ser glorificado es ser llevado a la plenitud y a la total comunión. En la glorificación es donde el Padre muestra todo el poder de su Amor, donde se revela plenamente.

+ Por último: Para Jesús, los suyos, los que le ha dado el Padre, son muy importantes. Y no quiere separarse de ellos. Por eso los encomienda al Padre, ruega por ellos, y quiere que compartan con él su gloria. Si en vida se esforzó en enseñarles a ser «uno con él», esa unión no la romperá la muerte. Pero, mientras sigan en el mundo, quiere que el Padre esté con ellos y los cuide. Una oración de Jesús que es también por cada uno de nosotros. Una oración que nosotros podemos hacer por los nuestros siempre. Que al final todos nos encontremos en la intimidad de Dios, llevados a la plenitud, participando de su gloria, de su amor.

Que vivamos así nuestra vida, y sean estos nuestros sentimientos y oraciones en el momento final. Amén.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified