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Lecturas y Liturgia del 15 de Junio de 2016

Lecturas del Miércoles de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/11_4_TO.mp3

Miércoles, 15 de junio de 2016
Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes (2,1.6-14):

Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Elíseo se marcharon de Guilgal.
Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Elíseo: «Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán.»
Eliseo respondió: «¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré.»
Y los dos siguieron caminando. También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia. Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y así pasaron ambos a pie enjuto.
Mientras pasaban el río, dijo Elías a Elíseo: «Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado.»
Eliseo pidió: «Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu.»
Elías comentó: «¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás.»
Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Eliseo lo miraba y gritaba: «¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel! »
Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo: «¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?»
Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 30,20.21.24


R/. Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor

Qué bondad tan grande,
Señor,reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos. R/.

En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras. R/.

Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios les paga con creces. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Miércoles de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Miércoles, 15 de junio de 2016
DANDO GENEROSAMENTE
(Mt 5:1-6, 16-18)

Introducción

Nos hablan hoy sobre el compartir sincero y generoso. La limosna, el dar -y también la oración y el ayuno- deben hacerse para
honrar a Dios, dice Jesús, no para complacerse en sí mismos o para ser admirado y aplaudido por los demás. Sería bueno para nosotros, para nuestras organizaciones católicas e instituciones de la Iglesia recordar que nosotros no tenemos el monopolio de la caridad, que Dios está presente en cada acto de amor y en cada compartir, aunque no lleven la etiqueta de “católico”. El auténtico amor es discreto, como el de Dios.
¡Qué petición tan valiente la del profeta Eliseo al pedir que Dios le dé una doble participación del espíritu profético de Elías! Que el Señor nos conceda el Santo Espíritu en gran medida.

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos concedes que el Espíritu Santo
nos llene generosamente
con múltiples dones.
Y tú quieres que seamos
ministros de tu generosidad
para cada uno de nuestros hermanos.
Ayúdanos a expresarte nuestra gratitud
y a revelar tu bondad
compartiendo lo que somos y tenemos,
con total alegría y sinceridad,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive y reina contigo
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que nosotros seamos discretos y circunspectos cuando ayudamos a la gente marginada y necesitada, oremos.
Que aprendamos a percatarnos de las tácitas necesidades de la gente modesta, tímida y sencilla, oremos.
Que el Señor nos dé la gracia de ser generosos de corazón (siendo sensibles y compasivos) y también generosos de manos (con acciones de servicio concretas y comprometidas).

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú nos das no solamente las cosas que necesitamos
sino también compartes con nosotros
lo mejor de ti mismo:
tu Hijo Jesucristo.
Acepta de nuestras manos
estos humildes dones de pan y vino,
que hemos recibido de ti.
Que por su medio
tu Hijo se haga presente entre nosotros.
Con esos dones queremos expresar
que nosotros también
estamos dispuestos a compartir con otros,
sin poner ni etiquetas
ni código de precios en nuestros dones,
y darnos a nosotros mismos con Jesús,
que vive contigo y con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, nuestro Padre en el cielo:
Tus propios dones son con frecuencia
humildes y velados,
como el de darnos a tu Hijo
en los signos de pan y vino.
Oh Dios, que miras
en lo más profundo de nuestros corazones,
enséñanos a compartir sin exhibicionismos;
que nuestra mano izquierda no sepa
lo que nuestra mano derecha está dando.
Que nos contentemos con saber que tú lo sabes:
tú que eres nuestro Padre
en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Despedida
Hermanos: Si amamos solamente a los que nos aman, hacemos simplemente lo que hace también la gente que no cree. Nunca habríamos de excluir a nadie de nuestro amor, ya que ésta es la señal distintiva de los seguidores de Jesús: “Amar al prójimo como a nosotros mismos.”
Para que puedan cumplir esto fielmente, que el Señor les bendiga, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.

Comentario al Evangelio del 

Fernando Torres cmf


El “qué dirán” es uno de los grandes motores de las relaciones humanas. Hay que reconocerlo. Todos pertenecemos a un grupo social, a varios: la familia, los vecinos, la comunidad, la nación. Y todos queremos estar a bien con ellos. Para eso es muy importante el asumir lo que es normal en el grupo, hacer lo que hacen todos, pensar lo que piensan todos. De esa manera, nos sentimos integrados y protegidos.

De ahí a entrar en una especie de concurso en que medimos nuestra propia valoración y bienestar por lo que dicen y piensan los demás de nosotros no va más que un paso. Dejamos de ser nosotros mismos, de pensar por nosotros mismos. Renunciamos a ser lo que somos para llevar todo el día la máscara que nos hace aparecer y ser y comportarnos y hablar y pensar como los demás esperan que aparezcamos, seamos, nos comportemos y hablemos. Eso supone vivir en una real falsedad. Ya no somos nosotros mismos. Vivimos en paz, acogidos, pero a costa de vivir en la mentira.

Jesús nos invita a vivir de otra manera. Jesús nos llama a crecer como personas, a ser maduros, adultos, libres, responsables de nuestros propios actos. Si hacemos algo, no es porque los demás esperan que lo hagamos sino porque creemos que debemos hacerlo.

Si rezamos, si damos limosna, su ayunamos, que no sea porque nos vean. Lo que buscamos no es la fama, que nos aplaudan, que digan lo buenos que somos. Lo que buscamos es ser fieles a nosotros mismos. Lo que hacemos lo hacemos porque creemos que debemos hacerlo. Ahí en el santuario de nuestra propia conciencia es donde debemos tomar nuestras decisiones. Más allá de lo que piensen o no los demás. Y actuar en consecuencia. Aunque eso suponga salirse del grupo o hacer lo que nadie espera que hagamos.

Si Jesús se hubiese preocupado de lo que podían decir los demás –sus familiares, los de su pueblo, etc.– no habría hecho nada de lo que hizo. Pero él quiso ser fiel a su misión. Quiso comunicar a los demás su propia experiencia de un Dios de Amor y de Libertad, de un Padre que amaba a sus hijos e hijas hasta dar la vida por ellos. Así vivió y así murió. Si queremos seguirle, menos pensar en el “qué dirán” y más hacer lo que tenemos que hacer y ser fieles a nosotros mismos.
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