GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Lecturas y Liturgia del 11 de Septiembre de 2016

Lecturas del Domingo 24º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://evangeli.net/_mp3/daily/es/IV_216.mp3

Domingo, 11 de septiembre de 2016
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (32,7-11.13-14):

Resultado de imagen para En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de EgiptoEn aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto."»
Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.»
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre."» Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 50,3-4.12-13.17.19
Resultado de imagen para Me pondré en camino adonde está mi padre  Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;
R/. Me pondré en camino adonde está mi padre

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,12-17):

Resultado de imagen para Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de míDoy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús. Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (15,1-32), del domingo, 11 de septiembre de 2016
0
Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-32):

Resultado de imagen para En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "iFelicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tu bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 24º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Domingo, 11 de septiembre de 2016
Dios Se Alegra al Perdonar

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Demos gracias al Padre
por medio de nuestro Señor Jesucristo,
porque nos ha dado fortaleza
y porque vino a perdonar nuestros pecados.
Que su misericordia y amor estén siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
Cuando tú perdonas a alguien que te ha ofendido mucho, ¿cuánto te cuesta perdonar? ¿Lo haces a regañadientes, o bien con alegría? ¿Tienes el coraje de dar el primer paso para la reconciliación, o bien esperas a que el otro te pida humildemente perdón? El mensaje de hoy, a través de las parábolas de la oveja perdida y del hijo pródigo, es de gran alegría y paz: Dios es feliz perdonando a los pecadores. Los acoge y los abraza. Es lo que ha hecho con nosotros. ¿Cuántas veces? ¿No podemos hacer lo mismo nosotros, los unos con los otros?

Acto Penitencial
Demos gracias al Señor por las muchas veces
que nos ha perdonado nuestros pecados.
Pidámosle que nos perdone una vez más
y nos disponga a perdonarnos unos a otros.
(Pausa)
Señor Jesús, tú no esperaste
a que los pecadores vivieran a ti,
sino que fuiste a su encuentro:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, es una alegría para ti
y para tu Padre en el cielo
perdonar de corazón al pecador arrepentido:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos pides celebrar y regocijarnos contigo
cuando el perdón restaura a los hombres a la vida:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
y otórganos la alegría de tu reconciliación.
Disponnos a perdonar a otros con alegría
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos a nuestro Padre fiel,
que nos ama y nos espera siempre.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro, lleno de paciencia:
Tú sientes inmensa alegría
al perdonar al pecador arrepentido.
Incluso permitiste que tu Hijo entregara su vida
para traernos perdón y vida.
Dispón a aquellos a quienes hemos ofendido
a que nos perdonen;
y haz que nosotros también estemos siempre dispuestos
a perdonar de corazón, y sin arrepentirnos de ello,
a los que nos han ofendido.
Que seamos personas
que sepan perdonar y también aceptar el perdón
con la humildad y bondad que tú nos has manifestado
en Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Ex 32,7-11.13-14): El Amor de Dios Es más Grande que Su Justicia
Dios había salvado a su pueblo; sin embargo, el mismo pueblo abandonó a Dios para adorar al becerro de oro. Moisés suplicó a Dios que perdonara a su pueblo.

Segunda Lectura (1 Tim 1,12-17): Cristo Me Ha Perdonado
Pablo es consciente de que es pecador. Pero encontró al Cristo que perdona. Lleno de gratitud alaba la grandeza y el amor de Dios.

Evangelio (Lc 15,1-32): Dios Se Alegra al Perdonar
Las bellas parábolas de este largo capítulo de Lucas tienen un punto central: Dios no se rinde en la búsqueda de los pecadores ni los abandona; sigue buscándolos y los acoge de nuevo con alegría.

Oración de los Fieles
Oremos al Señor nuestro Dios, que es paciente con los pecadores y rico en misericordia, y digámosle:
R/ Perdónanos, Señor, como nosotros perdonamos.
Para que la Iglesia de Dios lleve la Buena Noticia de reconciliación y de paz a todos los pueblos y a todos los hombres, roguemos al Señor:
Para que los fieles de todas las Iglesias cristianas se encuentren y acojan mutuamente con un espíritu de reconciliación y de amistad sinceras, roguemos al Señor:
Para que los discípulos de Cristo luchen contra todas las formas del mal y del pecado, pero, sin embargo, no condenen ni rechacen a los pecadores, roguemos al Señor:
Para que los sacerdotes sean ministros pacientes y misericordiosos del sacramento de la reconciliación, roguemos al Señor:
Para que en nuestros hogares cristianos los padres enseñen a sus hijos, de palabra y de obra, a ser personas que sepan perdonar y recibir el perdón con humildad y magnanimidad, roguemos al Señor:
Para que en nuestras comunidades cristianas los pecadores extraviados y desalentados encuentren al Dios misericordioso a través del perdón de sus hermanos y hermanas, roguemos al Señor:
Oh Dios, Padre nuestro, tu Hijo vino a buscar y salvar a los extraviados y perdidos. Ayúdanos a aceptar de todo corazón a los que han faltado, y a celebrar juntos la alegría de tu perdón, en Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre misericordioso:
Este pan y este vino sobre el altar son los signos con los que nos ofreces perdón y vida
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Él está deseoso
de sentarse a la mesa eucarística
con pecadores como nosotros.
Haznos uno de mente y corazón
con él y unos con otros,
para que el pecado no nos aleje más
de ti, de nosotros mismos
y de nuestros hermanos y hermanas.
Y danos la gracia de acogernos mutuamente un día
en tu fiesta de alegría eterna,
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
En el corazón de la Plegaria Eucarística proclamamos que Jesús derramó su sangre “para el perdón de los pecados”. Demos gracias al Padre por su misericordia.

Nota: Podemos usar hoy las Plegarias Eucarísticas I ó II para la Reconciliación.

Invitación al Padre Nuestro
El hijo pródigo se arrepintió y regresó a su padre.
Con las palabras de Jesús,
nosotros también pedimos a nuestro Padre del cielo
que perdone nuestros pecados
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
R/ Padre nuestro…

Saludo de Paz
La paz y reconciliación del Señor
esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.
Ofrezcámonos unos a otros el signo de paz,
para mostrar nuestra mutua aceptación y amistad.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Cordero de Dios
que quita los pecados del mundo.
Él acogió a pecadores y comió con ellos.
Dichosos nosotros,
invitados ahora a participar en su banquete.
R/ Señor, no soy digno…




Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre de todos nosotros:
Acepta nuestra acción de gracias
porque la gracia y el amor
que nos ofreces en Jesús, tu Hijo,
son siempre mayores que nuestros pecados.
Que, en gratitud por tu perdón misericordioso,
llevemos a cabo con alegría
la misión de reconciliación que tú nos confías.
Ojalá experimentemos la alegría de perdonar
por medio de aquel que es nuestra vida y reconciliación:
Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sabemos por experiencia que una de las cosas más difíciles en la vida es perdonar plenamente y sin arrepentirnos de ello.
¡Cuánto más felices serían nuestras comunidades si pudiéramos poner a un lado nuestra soberbia herida y perdonarnos unos a otros de todo corazón, y si pudiéramos también dar lugar y nuevas oportunidades a los hermanos alejados y extraviados! Que ojalá sea así nuestra comunidad; una comunidad de aceptación mutua, amistad, fraternidad y reconciliación.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario del Domingo 24º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

«Habrá (...) alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta»
Rev. D. Alfonso RIOBÓ Serván
(Madrid, España)

Hoy consideramos una de las parábolas más conocidas del Evangelio: la del hijo pródigo, que, advirtiendo la gravedad de la ofensa hecha a su padre, regresa a él y es acogido con enorme alegría.

Podemos remontarnos hasta el comienzo del pasaje, para encontrar la ocasión que permite a Jesucristo exponer esta parábola. Sucedía, según nos dice la Escritura, que «todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle» (Lc 15,1), y esto sorprendía a fariseos y escribas, que murmuraban: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos» (Lc 15,2). Les parece que el Señor no debería compartir su tiempo y su amistad con personas de vida poco recta. Se cierran ante quien, lejos de Dios, necesita conversión.

Pero, si la parábola enseña que nadie está perdido para Dios, y anima a todo pecador llenándole de confianza y haciéndole conocer su bondad, encierra también una importante enseñanza para quien, aparentemente, no necesita convertirse: no juzgue que alguien es “malo” ni excluya a nadie, procure actuar en todo momento con la generosidad del padre que acepta a su hijo. El recelo del mayor de los hijos, relatado al final de la parábola, coincide con el escándalo inicial de los fariseos.

En esta parábola no solamente es invitado a la conversión quien patentemente la necesita, sino también quien no cree necesitarla. Sus destinatarios no son solamente los publicanos y pecadores, sino igualmente los fariseos y escribas; no son solamente los que viven de espaldas a Dios, sino quizá nosotros, que hemos recibido tanto de Él y que, sin embargo, nos conformamos con lo que le damos a cambio y no somos generosos en el trato con los otros. Introducidos en el misterio del amor de Dios —nos dice el Concilio Vaticano II— hemos recibido una llamada a entablar una relación personal con Él mismo, a emprender un camino espiritual para pasar del hombre viejo al nuevo hombre perfecto según Cristo.

La conversión que necesitamos podría ser menos llamativa, pero quizá ha de ser más radical y profunda, y más constante y mantenida: Dios nos pide que nos convirtamos al amor.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified