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Lecturas y Liturgia del 25 de Septiembre de 2016

Lecturas del Domingo 26º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO   http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/cuaresma_2007/CUARESMA_16.mp3

Domingo, 25 de septiembre de 2016
Primera lectura
Lectura de la profecía de Amós (6,1a.4-7):


Resultado de imagen para Así dice el Señor todopoderoso: «¡Ay de los que se fían de Sión y confían en el monte de Samaría!
Así dice el Señor todopoderoso: «¡Ay de los que se fían de Sión y confían en el monte de Samaría! Os acostáis en lechos de marfil; arrellenados en divanes, coméis carneros del rebaño y terneras del establo; canturreáis al son del arpa, inventáis, como David, instrumentos musicales; bebéis vino en copas, os ungís con perfumes exquisitos y no os doléis del desastre de José. Pues encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgía de los disolutos.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 145,7.8-9a.9bc-10

Resultado de imagen para Alaba, alma mía, al Señor  Él mantiene su fidelidad perpetuamente, él hace justicia a los oprimidos
R/.Alaba, alma mía, al Señor

Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
él hace justicia a los oprimidos,
él da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,11-16):


Resultado de imagen para Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.
Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos. En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (16,19-31), del domingo, 25 de septiembre de 2016
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Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):


Resultado de imagen para En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 26º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


Resultado de imagen para En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.Domingo, 25 de septiembre de 2016
Acortando Distancias entre Ricos y Pobres
Saludo (Ver Segunda Lectura)
Bendito sea nuestro Señor Jesucristo:
A él todo honor y poder eterno.
Que su gracia y su paz estén siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
Sabemos que en nuestro país, y en cualquier otra parte -de hecho en amplias zonas del mundo-, existe un ancho y escandaloso espacio entre ricos y pobres. Mucha gente se pregunta -espero que nosotros también-: “¿Qué puedo hacer yo frente a toda esta miseria? Mis medios y recursos son muy limitados, y no puedo cargar sobre mis hombros todo el peso del mundo”. --- Pero sí sabemos lo que el evangelio del pobre Lázaro y del rico epulón nos pide. Si todos -cada uno en su propio lugar- contribuyeran con su participación a solucionar los problemas de pobreza, necesidad y sufrimiento, ¡cuánto mejor llegaría a ser nuestro mundo y cuánto más cercano estaría el Reino! No necesitamos que venga un ángel a decirnos nada. Escuchemos el claro mensaje del Señor mismo, en el evangelio de hoy.

Acto Penitencial
Ciegos como estamos a nuestros fallos y a las necesidades de los hermanos,
pidámosle al Señor que nos perdone y que nos abra los ojos y el corazón.
(Pausa)
Señor Jesús, tú viste en los ojos de los pecadores
su hambre de aceptación y de perdón.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú te percataste
de la necesidad silenciosa de los pobres
de tomar parte en la vida de la comunidad.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú viste la necesidad de las ovejas sin pastor
de tener a alguien a quien seguir y en quien creer.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Elimina nuestros pecados, Señor,
y abre nuestros ojos y corazones
a la compasión y al amor.
Y llévanos a la vida eterna.


Oración Colecta

Oremos a Dios y pidámosle
un corazón compasivo y misericordioso.
(Pausa)
Oh Dios nuestro, amable y dadivoso:
Tu Hijo Jesucristo, resucitado de entre los muertos,
nos pide que abramos nuestros ojos
a las necesidades de los pobres
y que les demos alimento y bebida.
En ellos queremos reconocer a tu Hijo,
amarle y cuidarle.
Tú nos has colmado con tantas cosas buenas,
todas ellas concedidas gratis…
Haznos pobres de corazón
para que podamos entender a los pobres;
haznos lo bastante generosos
para no calcular y medir nuestros dones,
y haznos agradecidos por todo lo que tú nos has dado
llevando alegría y liberación a los hermanos necesitados.
Todo esto te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Am 6,1.4-7): Los Ricos Se Volverán Pobres
El profeta Amós vocea la indignación de Dios contra los ricos insensibles. Éstos gozan de la vida, sin ninguna preocupación por los pobres. Dios no puede aceptar que una persona o una comunidad tolere semejante desigualdad e indiferencia.

Segunda Lectura (1 Tim 6,11-16): Dar Testimonio de Cristo con Nuestras Vidas
Los cristianos, especialmente los líderes de la comunidad, deben dar testimonio del Padre y de Jesús con su vida cristiana, ya que le deben a Dios su salvación en Cristo Jesús.

Evangelio (Lc 16,19-31): Dios Hará Ricos a los Pobres
El rico de la parábola no se preocupa para nada del pobre a la puerta de su casa. Pero la justicia de Dios invierte la situación: El pobre llega a ser rico ante Dios; por el contrario, el rico egoísta perderá todo lo que posee .

Oración de los Fieles
Oremos a nuestro Padre bondadoso, protector de viudas y huérfanos, y apoyo de los humildes y extraños. Y digámosle: R/ Señor, escucha nuestra súplica.

Pidamos voz profética para la Iglesia, para que no tolere que los pobres sean oprimidos y silenciados; y para que los ayude y defienda siempre, y así clamamos:
Pidamos mente abierta y solidaria para los líderes de las naciones, para que todo el dinero malgastado en armas de destrucción lo empleen para el bienestar del pueblo, y así clamamos:
Pidamos para nosotros manos abiertas hacia todos los que nos tienden las suyas en gesto de amistad o solicitando ayuda, para que sepamos acogerlas y llenarlas con nuestra amistad y con nuestro apoyo eficaz, y así clamamos:
Pidamos corazones abiertos hacia los que viven en soledad, miedo o amargura, para que sepamos responderles eficazmente curando sus heridas con gestos de solidaridad en el nombre del Señor, y así clamamos:
Pidamos ojos abiertos hacia los humildes y pequeños, para que sepamos respetarles y restaurar su dignidad de seres humanos e hijos del Padre del cielo, y así clamamos:
Pidamos al Señor comunidades en las que los ricos se preocupen por los pobres, y los pobres enseñen a los ricos a ser pacientes y dependientes de Dios, y así clamamos:
Oh Dios y Padre nuestro, ayúdanos a usar los bienes de esta tierra para acortar distancias entre ricos y pobres, ya que todos somos hermanos, por ser hijos tuyos, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Aquí te presentamos pan y vino,
alimento sencillo y bebida de alegría.
Con este gesto de ofrenda
asumimos nuestra responsabilidad para con los pobres.
Que, con tu Hijo y como tu Hijo,
no permanezcamos nunca indiferentes
a la miseria humana y espiritual
de nuestros hermanos necesitados.
Acepta la pobreza de nuestros corazones
y sé tú nuestra única riqueza duradera,
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con Jesús, alabemos al Padre por habernos manifestado su compasión por medio de su Hijo. Que él nos conceda una preocupación viva y cálida por nuestros hermanos necesitados.

Introducción al Padre Nuestro
Resultado de imagen para acto penitencialReconociendo que todos nosotros somos pobres
ante nuestro Padre del cielo,
nos dirigimos a él con toda confianza
con la oración de Jesús, su Hijo.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todo egoísmo
que cierra nuestros corazones y nuestras manos
a las necesidades de los hermanos que nos rodean.
Líbranos de esclavizarnos
a las cosas materiales que poseemos,
e incluso a nuestras cualidades y talentos.
Ayúdanos a liberar a nuestros hermanos
del temor y la necesidad
con los dones de nuestras mentes, corazones y bienes materiales,
para prepararnos así dignamente para la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo,
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que nos invita a tomar parte en su banquete
y a aprender de él a compartir todo lo que somos y tenemos.
Dichosos nosotros, invitados a su santa cena.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre de los pobres:
En esta celebración eucarística
tu Hijo ha estado aquí con nosotros
y ha llamado a la puerta de nuestros corazones.
Gozosamente le hemos acogido,
pero ha sido él quien nos ha ofrecido de comer.
Queremos seguir recibiéndole
y haciendo que se encuentre a gusto
como hermano nuestro
cada vez que alguien nos pida ayuda
o, cuando algún necesitado sea demasiado tímido
para expresar dónde se siente herido.
Te pedimos nos otorgues esa sensibilidad
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En esta celebración eucarística el Señor nos ha enriquecido con su palabra
y con el don de sí mismo como pan de vida.
Este su pan nos ha sabido más sabroso porque ha sido pan compartido.
Nosotros estamos dispuestos ahora a enriquecernos unos a otros
y a aumentar nuestra felicidad compartiéndola con los hermanos.

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario del Domingo 26º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

«Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males»
Rev. D. Valentí ALONSO i Roig
(Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos encara con la injusticia social que nace de las desigualdades entre ricos y pobres. Como si se tratara de una de las imágenes angustiosas que estamos acostumbrados a ver en la televisión, el relato de Lázaro nos conmueve, consigue el efecto sensacionalista para mover los sentimientos: «Hasta los perros venían y le lamían las llagas» (Lc 16,21). La diferencia está clara: el rico llevaba vestidos de púrpura; el pobre tenía por vestido las llagas.

La situación de igualdad llega enseguida: murieron los dos. Pero, a la vez, la diferencia se acentúa: uno llegó al lado de Abraham; al otro, tan sólo lo sepultaron. Si no hubiésemos escuchado nunca esta historia y si aplicásemos los valores de nuestra sociedad, podríamos concluir que quien se ganó el premio debió ser el rico, y el abandonado en el sepulcro, el pobre. Está claro, lógicamente.

La sentencia nos llega en boca de Abraham, el padre en la fe, y nos aclara el desenlace: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males» (Lc 16,25). La justicia de Dios reconvierte la situación. Dios no permite que el pobre permanezca por siempre en el sufrimiento, el hambre y la miseria.

Este relato ha movido a millones de corazones de ricos a lo largo de la historia y ha llevado a la conversión a multitudes, pero, ¿qué mensaje hará falta en nuestro mundo desarrollado, hiper-comunicado, globalizado, para hacernos tomar conciencia de las injusticias sociales de las que somos autores o, por lo menos, cómplices? Todos los que escuchaban el mensaje de Jesús tenían como deseo descansar en el seno de Abraham, pero, ¿cuánta gente en nuestro mundo ya tendrá suficiente con ser sepultados cuando hayan muerto, sin querer recibir el consuelo del Padre del cielo? La auténtica riqueza es llegar a ver a Dios, y lo que hace falta es lo que afirmaba san Agustín: «Camina por el hombre y llegarás a Dios». Que los Lázaros de cada día nos ayuden a encontrar a Dios.

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