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Lecturas y Liturgia del 13 de Noviembre de 2016

Lecturas del Domingo 33º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


Fuente Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/32_7_TO.mp3

Resultado de imagen para Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja,Domingo, 13 de noviembre de 2016
Primera lectura
Lectura de la profecía de Malaquias (3,19-20a):

Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de los ejércitos–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 97,5-6.7-9a.9bc

R/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra. R/.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.

Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-12):

Resultado de imagen para Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar,Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (21,5-19), del domingo, 13 de noviembre de 2016
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Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

Resultado de imagen para En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Domingo 33º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Domingo, 13 de noviembre de 2016
Somos Pueblo de Esperanza

Saludo (Ver Rom 8,38-39)
Ni la muerte ni la vida,
ni el presente ni el futuro
ni cualquier otra criatura
puede separarnos del amor de Dios,
el amor que él nos mostró visiblemente
en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Que el Señor Jesús esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
En todas las edades de la historia ha habido “profetas de desgracia”, como los apodaba el “papa bueno” Juan XXIII. Son personas tan asustadas por los problemas de su tiempo que piensan que está ya cerca el fin del mundo. Nuestros días se caracterizan por cambios rápidos, mucha violencia, hambre y sufrimiento. Ahora conocemos estos fenómenos inmediatamente vía televisión y otros medios de comunicación. No es de extrañar que surjan muchas sectas que especulen sobre el fin de nuestro mundo. El mensaje de la liturgia de hoy es: No tengan miedo. Sigan confiando en Dios, sean cristianos maduros y sólidos y den testimonio del amor de Dios. Ustedes están en sus manos, y Cristo está aquí en medio de nosotros.

Acto Penitencial
Pidamos al Señor que nos perdone,
ya que nuestra fe y confianza son débiles.
(Pausa)
Señor Jesús, tú nos trajiste perdón y paz.
¿Por qué habríamos nosotros de tener miedo?
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, nosotros buscamos tu rostro;
y tú nunca nos abandonarás.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, confiamos en ti,
en tu fuerza y en tu amor.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Perdona todos nuestros pecados, Señor,y haznos en este mundo testigos audaces de tu amor siempre fiel.
Y llévanos a la vida eterna.


Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Creemos que tus planes sobre nosotros
son de paz, y no de desastre y temor.
Mantén abiertos nuestros ojos a los signos
de la constante venida de Jesús, tu Hijo.
Ayúdanos a comprometernos plenamente
en el crecimiento del Reino entre nosotros
llevando a cabo tus planes de paz y de amor.
Ayúdanos a hacer de este “nuestro mundo”
más “tu mundo” y el camino hacia tu Casa en el cielo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Mal 3,19-20): El Sol de Justicia de Dios
Cuando el Señor venga a juzgar, dichosos aquellos a quienes se reconozca como justos.

Segunda Lectura (2 Tes 3,7-12): Con Su Trabajo Prepárense para la Venida del Señor
No se preparen para el fin del mundo ni para el retorno de Cristo hablando sobre ello y perdiendo el tiempo, dice San Pablo. La mejor manera para estar dispuesto y preparado es seguir trabajando.

Evangelio (Lc 21,5-19): Seguros de la Victoria Final
La destrucción del Templo, calamidades y persecución son imágenes de la destrucción del antiguo orden y el comienzo de uno nuevo. Sin embargo, los que perseveren con fe y esperanza no tienen nada que temer, pues vivirán en el Señor.

Oración de los Fieles (Agradecimiento a René Mouret)
Pidamos al Señor que libere a todos los hombres de toda clase de miedo y de todo peligro, y digamos:
R/ Señor, sálvanos.
De los falsos profetas que viven equivocados, y, a pesar de su celo, engañan también a sus seguidores, protégenos, Señor:
De guerras entre naciones y de luchas intestinas y fratricidas, de conflictos mundiales y de armamento nuclear, protégenos, Señor:
De catástrofes que se cobran vidas de hombres y mujeres, de terremotos, inundaciones y epidemias, protégenos, Señor:
De hambruna y malnutrición, de la indiferencia de los que tienen todo y más de lo que necesitan, protégenos, Señor:
De nuestro rechazo a asumir los riesgos de la fe por puro miedo a ser ridiculizados o perseguidos, protégenos, Señor:
Del desempleo y de la desgracia, de la injusticia y de las concesiones culpables, protégenos, Señor:
Señor, tú quieres que seamos libres. Ayúdanos a caminar a través de las penas y alegrías de la vida con una firme esperanza en ti. Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Acepta este pan y vino
como signos de que nos comprometemos
a construir tu reino en nuestro mundo.
Que nuestras actitudes y decisiones en la vida
sean las de Jesús, tu Hijo. Es decir:
buscar tu despertar de amor y servicio
más que nuestro egoísmo autodestructor;
ser constructivos y creadores
dando forma a una nueva tierra
más que ser críticos negativos del pasado.
Y ojalá, de esta forma, te encontremos plenamente a ti un día
en las alegrías de un nuevo cielo
con Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con Jesús, damos gracias a Dios nuestro Padre por la fuerte confianza y viva esperanza que él nos ha concedido por medio de su Hijo resucitado, Jesucristo.

Introducción al Padre Nuestro
Con la más plena confianza y esperanza
pedimos a Dios nuestro Padre
que, cuando nuestra fe sea puesta a prueba,
él nos libre de todo mal.
R/ Padre nuestro…

Oración por la Paz
Señor Jesucristo:
tú dijiste a tus apóstoles:
“La paz o dejo, mi paz os doy;
no se preocupen de lo que tengan que decir en su defensa;
ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”.
Ante acontecimientos y adversidades terribles,
ayúdanos a no tener pánico,
a mantener nuestra serenidad interior
y a encontrar y guardar la paz de tu reino eterno
donde tú vives y reinas por los siglos de los siglos.

Invitación a la Comunión
Éste es el Cordero de Dios, Jesús,
el sol de justicia.
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de esta copa,
proclamamos la muerte y resurrección del Señor
y nuestra esperanza en su venida.
R/ Señor, no soy digno…


Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu hijo Jesús muriendo destruyó nuestra muerte
y al resucitar restauró nuestra vida.
Haz que, por la fuerza de esta eucaristía,
nosotros y toda la humanidad
crezcamos en Cristo día a día
a través de las tensiones y dolores propios del crecimiento.
Pero mantén viva en nosotros
la alegría de esperar firmemente
que está llegando ya el amanecer de justicia
que hará nuevas todas las cosas,
y que Jesús volverá para hacernos partícipes de su gloria
de modo definitivo y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Muchas cosas están cambiando hoy; algunas para mejor, otras para peor. Parece que estamos en un punto crítico y crucial de la historia, tanto en la Iglesia como en el mundo. La gente siente mucha ansiedad. Pero la cuestión no es: ¿Es esto ya el fin del mundo? Deberíamos dejar eso confiadamente en las manos de Dios. La cuestión, más bien, es: ¿Qué hacemos nosotros para volver este mundo más humano, más habitable, más conforme al mensaje del evangelio? Preparémonos para la venida del Señor fortalecidos con su bendición.
Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Comentario al Evangelio del 

Julio César Rioja, cmf
Queridos hermanos:


Jesús tiene un problema con el Templo. Para los judíos, el Templo era el centro de toda su religión y lugar de la presencia de Dios, también era el centro de la vida económica, recordar el látigo contra los cambistas y vendedores. “En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”. Esto es peligroso y duro para un israelita, de hecho, es de lo que le acusan antes de condenarlo a muerte: “Este ha dicho: puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días” Mt 26,61).

En el fondo de la polémica, está una nueva manera de ver la religión, ya había dicho en otra ocasión a la samaritana: “Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre, los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y verdad” (Jn 4,21). Si a esto añadimos lo que decía San Pablo: “¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios?” (1 Cor 6,19). La fe que trae Jesucristo, valora más para encontrar a Dios, su presencia en los seres humanos, que en el templo y esto los hombres religiosos no lo suelen aceptar, aún hoy.

El templo de Jerusalén, fue destruido en el año 70 por las legiones romanas del emperador Tito. No sabemos con exactitud, si Jesús hizo esta profecía o es la comunidad que escribe el evangelio, la que está viviendo esta situación y reflexiona sobre estos acontecimientos de manera un tanto apocalíptica, como se ve en lo que sigue del texto. Se habla de la capacidad de resistencia, en un momento delicado de la historia y de no escuchar a los falsos profetas: “Mirad que nadie os engañe… ”, “No tengáis pánico…”, “Se alzará pueblo contra pueblo…”, “Os echarán mano, os perseguirán…”, “Y hasta vuestros padres y parientes…”, “pero esto servirá de ocasión para dar testimonio” “para daros unas palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro”. Y termina: “Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Lo dicho, la esperanza y resistencia.

La nueva “religión”, si podemos llamarla así, la historia que comienza con Jesús, traerá controversia: “Todos os odiarán a causa de mi nombre”. Hay algunos que nunca podrán tolerar, que pongan en cuestión aquello que les parece más sagrado, el templo, sin él no sabrían ser Iglesia y lo que es más difícil, les costaría considerar a todas las personas, templos del Espíritu Santo, aunque el Génesis nos diga; que todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Sería bueno recordar, que Jesús celebró la primera eucaristía y última cena, en una casa y en ella volvió a decirnos, según versiones, que lo importante es lavar los pies a todos (San Juan) y entregar la vida por todos (los otros evangelistas).

Este domingo celebramos el día de la Iglesia Diocesana, nuestras Diócesis cada año, nos dan las cuentas y los números de sus actividades en una buena labor de transparencia. Este año el lema es:”Somos una gran familia, contigo”, esa es la historia, no sobra ninguno, porque la gran riqueza de la Iglesia, son las personas que quieren vivir cada día en la esperanza, sabiendo que son tiempos difíciles y que tendremos que mirar con ilusión, aunque parezca que el mundo camina a la destrucción por las guerras, epidemias, hambres y terremotos… Tendremos que dar testimonio, a pesar de que nos persigan y esto no se da dentro del templo, se da en la calle.

El Papa actual quiere una “Iglesia en salida” que sea”hospital de campaña”, quizás eso no case bien con la idea de vivir sólo para dentro de nuestros templos o parroquias, tenemos un reto, que consiste en salir fuera y valorar a todos aquellos que día a día en el sindicato, el partido, el trabajo, la escuela… están haciendo posible el Reino, son de nuestra familia, no los traicionemos, como dice el evangelio qué pueden hacer nuestros padres o hermanos. Abramos la mente y las ventanas de nuestras Iglesias.
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