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Lecturas y Liturgia del 19 de Diciembre de 2016

Lecturas del 19 de Diciembre. Feria de Adviento

Fuente: Ciudad Redonda
MISA http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/adviento2007/3_4_AD.mp3

Lunes, 19 de diciembre de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces (13,2-7.24-25a):

EN aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.
El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:
«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
La mujer dijo al esposo:
«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».
La mujer dio a luz un hijo, al que puso de nombre Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 70,3-4a.5-6ab.16-17
Resultado de imagen para Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria.  V/. Sé tú mi roca de refugio,
R/. Que se llene mi boca de tu alabanza,
y así cantaré tu gloria.

V/. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

V/. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R/.

V/. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,5-25):

Resultado de imagen para EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías,EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel, le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor

Liturgia Viva del 19 de Diciembre. Feria de Adviento

Lunes, 19 de diciembre de 2016
ENVIADOS EN MISIÓN DE DIOS
(Jue3,2-7.24-25; Lc 1,5-25)

Introducción
Resultado de imagen para EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías,Las personas escogidas por Dios para una misión especial en su Plan de Salvación constantemente se presentan en la Biblia como escogidas y amadas antes de su nacimiento, mientras se anuncia su alumbramiento de una manera especial; el Espíritu del Señor los mueve; su misión exige sacrificios. Veamos el llamado de Sansón en su saga folklórica, o el de Juan el Bautista. El silencio misterioso de Zacarías proviene probablemente de la alegría de un mensaje abrumador, demasiado sorprendente y maravilloso para poderse expresar en palabras.
Subyacente en estas historias vocacionales está el hecho de que el pueblo es débil, que la salvación es otorgada por Dios gratuita y graciosamente, que la esterilidad (las mujeres estériles) abre paso a la fertilidad, que se exigen siempre sacrificios. Y por eso, el Espíritu de Dios será quien moverá a esas personas elegidas. Todo esto es también aplicable y se hace verdad en nosotros, ya que estamos llamados a preparar el camino del Señor.

Oración Colecta
Señor, Dios todopoderoso:
Ningún ángel anunció nuestro nacimiento,
pero muy bien sabemos que tú nos amabas
aun antes de haber nacido,
y que tú nos llamas ahora a preparar
la venida más plena de tu Hijo en medio de nosotros.

Revela tu fuerza en nuestra debilidad,
conserva viva nuestra esperanza en el futuro,
para que sepamos vencer todos los obstáculos
que entorpecen el establecimiento del reino
de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por los matrimonios que esperan el nacimiento de un hijo, para que lo acojan gozosamente como regalo incomparable de Dios, roguemos al Señor.
Por los padres, para que inspiren continuamente a sus hijos a poner sus cualidades y talentos al servicio de los demás, roguemos al Señor.
Por los profetas de hoy, para que el Espíritu Santo les mueva a despertarnos, con la palabra de Dios, de nuestra apatía y falta de interés por el bien de la comunidad, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú habías preparado a tu pueblo escogido
para acoger a tu Hijo como al Salvador
y, sin embargo, su venida les tomó por sorpresa
y ellos no le reconocieron.

Que el grito de los profetas de hoy nos despierte,
para que le reconozcamos y le acojamos
no solo en estos signos de pan y vino, en la eucaristía,
sino también en los pobres e inadaptados
que tienen hambre y sed de alimento, de justicia, de paz
y, quizás sin saberlo, de dignidad humana como hijos tuyos.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios de esperanza:
Somos hoy tu nuevo pueblo, y, sin embargo,
con frecuencia escondemos la presencia de Jesús, tu Hijo,

por nuestra falta de entrega y por nuestra pasiva conformidad.
Que tu Hijo escancie en nuestra copa para nosotros
el vino joven de la esperanza,
para romper con nuestros caminos trillados
y nuestra rutina establecida.

Ayúdanos a ser un pueblo nuevo
que, aun siendo pequeño y frágil,
revele que alguien más importante
está en medio de nosotros:
tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Navidad está ya cerca. Que nuestras oraciones se vuelvan más insistentes, para que nos entreguemos con mayor entusiasmo a llevar el amor y la justicia de Cristo a nuestro frío y áspero mundo.





Comentario al Evangelio del 

José María Vegas, cmf
Queridos amigos,

La acción de Dios discurre con frecuencia por cauces inesperados y paradójicos. Ahí precisamente se manifiesta su carácter salvífico. La esterilidad habla de una situación sin esperanza, especialmente en culturas en las que la descendencia era el bien más preciado y la garantía de existencia futura. Es curioso que en nuestra cultura, descreída y carente de esperanzas trascendentes, la descendencia goce de escasa popularidad, y se considere con frecuencia más una molestia que una bendición. Parece que esta cultura, tan preocupada por el futuro de la supervivencia ecológica, olvida la ecología de la supervivencia humana y se cierra con egoísmo en el presente del disfrute individualista. Es, si lo miramos bien, otra forma de esterilidad, de desesperanza. Por eso, las lecturas de hoy pueden resultarnos iluminadoras y alimentar nuestra decaída esperanza. Dios actúa precisamente en situaciones de esterilidad, allí donde parece no haber futuro ni, por tanto, lugar para la esperanza. Mujeres estériles y ancianas engendran hijos, Dios otorga fecundidad allí donde parecía imposible. Y esa fecundidad es, además, signo de salvación para todo el pueblo.

Sin embargo, en esta acción salvífica de Dios, el ser humano juega también un papel. Dios actúa en diálogo, buscando la cooperación y la complicidad humana. Y aquí las respuestas pueden ser muy variadas. No está sólo el sí incondicional y el no cerrado. La escala es mucho más amplia. La respuesta de Zacarías es un buen ejemplo de ello. Se trata de un verdadero creyente, justo ante Dios, que, como su mujer Isabel, camina sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. Es, además, un sacerdote que sirve en el templo del Señor. Incluso un hombre así puede desconfiar de la acción salvífica de Dios y reaccionar con incredulidad ante ella. Por las palabras de Gabriel sabemos que Zacarías había orado toda su vida pidiendo un hijo al Señor. Todos tenemos la experiencia de que Dios no responde a nuestros ruegos cuándo y cómo nosotros queremos. Por eso, a veces, reaccionamos con incredulidad, nos encogemos de hombros, cerramos los ojos para la presencia salvífica de Dios. En su respuesta al anuncio del ángel Zacarías parece decir, “a buenas horas me vienes con esas, ya es demasiado tarde”. Una vida correcta y en orden, también en sentido religioso, puede desconfiar de la acción del Dios que rompe esquemas, que sorprende, que elige para actuar a los débiles, a los que no cuentan, a las estériles.

Zacarías e Isabel representan el Antiguo Testamento que, en aquel momento histórico, parece haber dado de sí todo lo que podía: ya viejo y estéril, se había quedado mudo. Pero, justo en ese momento, Dios actúa y le hace dar un último y decisivo fruto: el profeta que irá delante del Señor, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto, la voz que antecede a la Palabra. La resistencia del justo y desconfiado Zacarías no puede detener la acción de Dios. Que nosotros, los creyentes, no desconfiemos del poder salvador de Dios en las situaciones más desesperadas, que con nuestro pesimismo no nos convirtamos en obstáculos de su venida.

Cordialmente

José M. Vegas CMF
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