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Lecturas y Liturgia del 8 de Diciembre de 2016

Lecturas del Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Fuente: Ciudad Redonda
MISA DEL DIA    http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO DEL DIA  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/adviento2007/1_7_AD.mp3

Jueves, 8 de diciembre de 2016
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):


Resultado de imagen para Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3c-4

Resultado de imagen para Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas  Cantad al Señor un cántico nuevo,
R/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):


Resultado de imagen para Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de CristoBendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Lucas (1.26-38), del jueves, 8 de diciembre de 2016
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Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):


Resultado de imagen para En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

Jueves, 8 de diciembre de 2016
Resultado de imagen para LA INMACULADA CONCEPCIÓNLA INMACULADA CONCEPCIÓN

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Dios nos llama en Cristo
a ser santos e intachables;
y, como María, a vivir en la presencia de Dios.
Que ojalá sepan ustedes responder al llamado de Dios
y que nuestro Señor esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu Espíritu.

EL PARAÍSO, RESTAURADO EN MARÍA

Introducción por el Celebrante
María guía en el camino a todos los que caminan hacia el Señor. Hoy la Iglesia aplica a María, la virgen concebida sin pecado, las palabras del profeta: “Me regocijo de alegría en el Señor, mi alma se alegra en mi Dios”. ¿Por qué esta alegría? Porque María es como el jardín de la humanidad donde Dios hace brotar la buena semilla. Porque ella es la sierva del Señor y la imagen de lo que la Iglesia habría de ser. Dios es fiel a sus promesas y, por medio de María, nos dio a nuestro Salvador. María es, entre todos los hombres y mujeres de la humanidad, la primera y la única que fue preservada del pecado. Ella es el paraíso restaurado donde Dios y el pueblo se encuentran mutuamente.

Acto Penitencial
No estamos nosotros libres de pecado,
y compartimos la responsabilidad por el pecado en el mundo.
Busquemos el perdón de Dios
y pidamos para que nosotros también participemos
de la gracia y de la bondad del mismo Dios.
(Pausa)
Dios nos ama con tanto amor
que fue generoso con nosotros en su misericordia:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cuando estábamos muertos por el pecado,
nos restauró a la vida por medio de Jesucristo, hijo de María.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

La gracia de Dios, su amor, nos ha salvado
y resucitado a una vida nueva con Cristo.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
destruye el poder del mal en nosotros
y guarda tus promesas.
Haznos tus hijos, hijos de la luz,
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que, con y como María,
podamos vencer al mal.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Te damos gracias por haber escogido a María
como Madre de tu Hijo,
y por preservarla de todo pecado
desde el primer momento de su vida.
Que este signo de tu amor sin límites
nos dé fuerza y esperanza
para vencer al mal en todas sus formas.
Que sepamos responder a tu cariñosa bondad
con la misma ilusión de María,
por el poder de la gracia conseguida para nosotros
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura: La Promesa de Victoria sobre el Pecado (Gen 3,9-15.20)
Dios condena el poder del mal simbolizado en la serpiente. Promete que las fuerzas del bien, activas también en la humanidad y en el mundo, vencerán al pecado.

Segunda Lectura: Llamados a Ser Hijos de Dios (Ef 1,3-6. 11-12)
Antes de todos los tiempos, fuimos destinados para llegar a ser hijos de Dios, su pueblo santo, por medio de la salvación de Cristo.

Evangelio: El principio del Cumplimiento (Lc 1,26-38)
Como la “Favorecida de Dios”, María es el modelo profético de los que vencen al mal. Con ella comienza el cumplimiento de las promesas de Dios. Con ella, los que son uno con Cristo, aprenderán a decir “Sí” al Plan de Dios.

Oración de los Fieles
Demos gracias a Dios nuestro Padre por darnos a su amado Hijo Jesús por medio de la Bienaventurada Virgen María. Pidamos que la obra de salvación iniciada y bien visible en María continúe en nosotros, por medio de Jesús. Y así pedimos:
R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
Por la Iglesia de Jesucristo, para que sea el signo para todo el mundo de que Dios quiere estar cerca de su pueblo, roguemos al Señor.
R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
Por nuestro mundo, que está en urgente necesidad de paz, para que la gente pueda entenderse y amarse mutuamente, y que nosotros nos veamos libres de guerra y de toda clase de violencia, de desastres naturales, del hambre y del pecado, roguemos al Señor.
R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
Por nuestras familias cristianas, para que estén unidas en el Señor; por nuestros jóvenes, para que nosotros les ofrezcamos un futuro en el que creer; por los niños huérfanos y abandonados, para que sepamos dales amor, cariño y seguridad, roguemos al Señor.
R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
Por nuestras comunidades cristianas, para que sean centros de alegría y esperanza, y protectoras de toda vida; para que su fe y espíritu de servicio dé testimonio de la presencia de Cristo, roguemos al Señor.
R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.

Oh Dios y Padre nuestro, María no guardó egoístamente su Hijo solamente para sí misma, sino que lo dio al mundo como su mejor regalo. Que nuestra fe y nuestro amor también sean amplios y profundos como los de María. Que así podamos compartir nuestra experiencia de Jesús con todo el mundo, cercano o lejano, porque él es el Señor de todos, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Cuando María, la Virgen sin pecado,
dijo “Sí” a tus planes,
tú diste al mundo su Salvador.
Acepta nuestro “Sí” en esta eucaristía
para que podamos llevar la vida y esperanza de tu Hijo
a todos nuestros hermanos y hermanas.
Que éste sea el sacrificio que te agrade,
y que nos haga crecer día a día
en tu justicia, libertad y amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con alegría y esperanza demos gracias a Dios Padre por darnos a María, y por darnos a Jesús por medio de ella, para realizar con nosotros un comienzo siempre nuevo.

Introducción al Padre Nuestro
Con y como María queremos hacer la voluntad de Dios,
para que su reino venga a nosotros.
Digámoselo a nuestro Padre en el cielo
con las palabras del mismo Jesús:
R/ Padre nuestro…




Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor, de todos los males,
Resultado de imagen para Libranos señory danos la fuerza y la paz en nuestros días,
pues nos sentimos impotentes
para romper la cadena del mal, corrupción y violencia
que azotan a nuestro mundo.
Haznos mensajeros e instrumentos
de reconciliación, justicia y amor,
más que provocadores de conflictos e injusticia,
mientras esperamos con gozo
la gloriosa y completa venida de tu Hijo,
nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/ Porque tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Este es Jesucristo, el Señor, el Hijo de la Virgen Madre;
en él nos has escogido para ser santos y sin mancha.
Dichosos nosotros,
invitados a participar en su banquete.
R/ Señor, no soy digno…




Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
María oyó la Palabra dirigida a ella
en tu nombre, por medio del mensajero,
y ella se puso a tu servicio.
Nosotros hemos escuchado aquí la Palabra de tu Hijo.
Que ella nos estimule a romper la cadena del pecado,
en nosotros y en el mundo que nos rodea,
y a reemplazarlo con un raudal de bondad y misericordia
que salte hasta la vida eterna.
Concédenoslo por Cristo nuestro Señor.

Bendición
A un mundo en espera de salvación, María le dio un Salvador,
porque dijo su “Sí” al Plan de Dios.
A un mundo que hoy busca y espera sentido y esperanza,
le podemos dar nosotros la paz y la justicia de Cristo,
si estamos también dispuestos a decir nuestro “Sí”
a los designios de Dios para nosotros y para el mundo.
Porque él nos ha llamado a continuar la misión
que él mismo comenzó en Jesús,
con la eficaz colaboración de María.
Que sepamos responder a este llamado
con la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Podemos ir en paz y entregar a Cristo al mundo.

Comentario al Evangelio del 

Juan Lozano, cmf
Querido amigo/a:


La Virgen María, la Madre de Dios, nuestra Madre, es otra de las protagonistas del Adviento, como no podía ser menos. Nos volveremos a encontrar con ella el próximo día 12 de este mes, bajo la advocación de Ntra. Sra. de Guadalupe, muy venerada en el continente americano. Hoy la contemplamos bajo el misterio de su Inmaculada Concepción, recordando su disponibilidad a Dios, su sí a Él, y la puerta que esta aceptación y entrega supuso y supone para todos los creyentes: nada más y nada menos que el nacimiento de nuestro Salvador, que dentro de poco celebraremos.

Dos ideas por si te ayudan a vivir esta jornada de la mano de María.

1ª Si el cristianismo fuera una ideología, una ideología no necesita de una madre. Pero como el cristianismo es fundamentalmente el encuentro con la persona de Jesucristo, para dicho encuentro sí necesitamos de la Madre de “ese” con quien nos queremos encontrar, porque ella nos lleva a su encuentro. Por eso, cada vez que oramos a Dios con María, le estamos diciendo: “María, muéstranos a tu Hijo”. Pídeselo hoy. Pídele a nuestra Madre que te ayude a conocer más a Jesús, para amarlo más y seguirle mejor.

2º. De las lecturas de hoy, me quedo con el imperativo que el Arcángel le dice a María de parte de Dios: ¡alégrate! Es la primera palabra, es el saludo, es el resumen de todo su mensaje. Alégrate porque eres llena de Gracia, porque el Señor está contigo. El pueblo cristiano tiene la bonita costumbre, que mucha gente mantiene, de rezar el Ángelus a las doce del mediodía, en silencio, interiormente, en medio del trabajo. Y esta bella oración recoge esta secuencia de la Anunciación que hoy meditamos de la mano del evangelista San Lucas. Deberíamos recordar más a menudo, cuando rezáramos el Ángelus y oráramos con María lo que el Arcángel le mandó: ¡alégrate!; y lo que ella supo vivir incluso en medio de la oscuridad de la incomprensión en el momento más duro de su vida al pié de la cruz. Una alegría interna que la ayudó a esperar y no desesperar, a mantenerse en pié.

Celebrar a María es recordarnos que tenemos una Madre en el camino del seguimiento de Jesús, que no estamos solos. Es recordarnos que la fe es un camino de alegría, porque el Señor está con nosotros. Y cuando lo olvidemos, basta con mirar a la Madre, cómo ella lo vivió; su sí fue plenificado, su confianza no quedó defraudada. Ella nos recuerda que este camino, que esta apuesta es, incluso cuando todo parece perdido en medio de la noche, de ganadores.

¡Inmaculado Corazón de María, aviva nuestra esperanza!

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
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