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Lecturas y Liturgia del 6 de Enero de 2017

Lecturas del Epifanía del Señor


Fuente: Ciudad Redonda
MISA:http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO:  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/navidad2007/3_1_NAV.mp3

Viernes, 6 de enero de 2017
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (60,1-6):


Resultado de imagen para ¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz;¡Levántate y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
y su gloria se verá sobre ti.

Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 71


R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos dé la tierra.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
postrense ante él todos los reyes,
y sirvanle todos los pueblos. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,2-3a.5-6):

Hermanos:
Resultado de imagen para Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Mateo (2,1-12), del viernes, 6 de enero de 2017
0
Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,1-12):


Resultado de imagen para Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Liturgia Viva del Epifanía del Señor

Viernes, 6 de enero de 2017
EPIFANÍA DEL SEÑOR
Resultado de imagen para Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
Jesús: Luz Que se Revela a las Naciones

Saludo
Que la estrella de Jesús nuestro Señor
resplandezca sobre ustedes
y sobre todas las naciones de la tierra.
Que vivan ustedes en su luz
y que el Señor esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
La celebración de Epifanía, que significa “manifestación”, es para nosotros como una segunda Navidad. Es en realidad, la Navidad de las Iglesias Orientales. Esta fiesta proclama que Jesús Niño pertenece y se entrega al mundo entero como su Salvador. Con los Magos, el mundo entero trae a Jesús su variedad de dones: sus culturas, sus muchas peculiaridades, sus diferentes identidades. Y nosotros aquí y ahora, al igual que las gentes de otras naciones, le traemos el don de nosotros mismos: nuestra fe, nuestro propósito de fidelidad, nuestro amor, al encontrarnos con él en la oración y en los hermanos, especialmente en los más pobres.


Acto Penitencial
Una de las ofrendas que presentamos a Jesús hoy es el dolor y arrepentimiento por los pecados que hemos cometido. Pidámosle al Señor que nos perdone.
(Pausa)

Señor Jesús, tú irradias tu luz a todas las naciones de la tierra:¡A ti toda gloria y alabanza!
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú ofreces justicia y paz a todos los que están dispuestos a aceptarte: ¡A ti toda gloria y alabanza!
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú tendrás misericordia con los débiles y salvarás las vidas de los pobres: ¡A ti toda gloria y alabanza!
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, que tu juicio sobre nosotros sea un juicio de misericordia y amor, pues humildemente reconocemos nuestras limitaciones y nuestra pobreza.
Llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

Oración Colecta
Oremos a Dios nuestro Padre
para que Cristo llegue a ser la luz de todos.
(Pausa)
Oh Dios de todas las naciones, pueblos y culturas,
éste es el día que tú has hecho radiante y luminoso
con tu luz y tu amor, con destino para todos.
Guíanos en los nuevos caminos de tu Hijo.
Que tu luz bondadosa brille en todas partes, para que todos los pueblos te alaben en su propio lenguaje, conforme a su cultura, y enriquezcan a tu Iglesia
con sus propios y peculiares dones.
Te lo pedimos en nombre de Jesús,
Señor y Salvador todos
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura (Is 60,1-6): El Pueblo de Dios, una Luz para Todos
En una visión, el profeta Isaías ve un inmenso número de pueblos, acudiendo en tropel desde cualquier parte del mundo hacia la luz de Dios.

Segunda Lectura (Ef 3,2-3ª.5-6): Todas las Naciones, Llamadas en Cristo.
Jesucristo vino para unir a todos: Todos los pueblos, sin discriminación alguna, están llamados a unirse al pueblo de Dios.

Evangelio (Mt 2,1-12): “Seguimos su Estrella”
Los judíos que están familiarizados con las promesas de Dios no siguen a Jesús; los poderosos de Palestina le temen. Pero los que vienen de lejos buscando al Salvador, le encuentran y le reconocen. Dios acepta a todos con sus propios talentos y potencialidades.

Oración de los Fieles

En este día en que pueblos lejanos vinieron a adorar a Jesús el Señor, que nuestra oración sea tan amplia como el mundo entero. Digamos al Padre: R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.

Para que la luz de Cristo ilumine a todas las naciones, y para que la Iglesia las acoja con la diversidad de sus culturas, roguemos al señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Para que en nuestros días florezca la justicia, y la paz se establezca en todo el mundo, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Para que nosotros, como pueblo de Dios, oigamos a los pobres cuando lloran, tengamos compasión de los débiles y abramos nuestro corazón y nuestras manos a los necesitados y desposeídos, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Para que los que persiguen al Señor en los que intentan seguirle como discípulos vean su luz y lleguen a convertirse, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Para que todos los que buscan una estrella que les guíe en su vida descubran la bondad y la presencia cercana del Señor en personas llenas de fe y amor, que reflejen la luz de Cristo, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Para que en nuestras comunidades cristianas aprendamos, como los Magos, a compartir con los hermanos no solo los tesoros de nuestros bienes, sino también nuestros corazones, roguemos al Señor. R/ Que la luz de Cristo ilumine a todos los pueblos.
Señor Dios nuestro, nos regocijamos de que tú te hayas hecho cercano a nosotros en Jesucristo tu Hijo. Que él sea para nosotros luz y vida, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
No tenemos oro para ofrecerte,
sino meramente la mirra pobre de nuestros corazones
y el incienso de nuestra acción de gracias y alabanza.

Llénanos con la presencia de Jesús,
y que él sea la luz que guíe
nuestros pasos vacilantes.
Y que nosotros, por nuestra parte,
seamos humildes luces, también,
que muestran a todos los que las vean
el camino hacia la luz del mundo,
Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Hoy Cristo se nos revela como la luz que ilumina y da sentido a nuestras vidas, y como la estrella de salvación para todos los pueblos. Demos gracias al Padre unidos a Jesús, y roguemos para que un día todos puedan sentarse a la mesa eucarística del Señor.

Invitación al Padre Nuestro
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Jesús vino para reunirnos a todos
como hijos de un solo Padre.
Con las mismas palabras de nuestro Señor
rogamos ahora a nuestro Padre en el cielo:
R/ Padre nuestro…

Oración por la Paz
Resultado de imagen para Oración por la PazSeñor, Jesucristo,
que la estrella de tu paz
aparezca hoy sobre el cuerpo de tu Iglesia,
sobre todos los que creemos en ti
y sobre todos los que, aun sin conocerte todavía,
te buscan con sincero corazón.

Que con tu luz aprendamos
a amarnos y a servirnos unos a otros
y a compartir la alegría de tu paz,
deseosos todos de acogerla en nuestro corazón,
ahora y por los siglos de los siglos.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Hijo de Dios,
y la estrella que guía nuestras vidas.
Dichosos nosotros,
llamados a participar
en este banquete de salvación
y a irradiar su luz a nuestros hermanos.
R/ Señor, no soy dignos…





Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú nos has mostrado a tu Hijo hoy
en la Palabra que él nos dirigió
y en el pan de vida, la eucaristía,
por el que se entregó a sí mismo a nosotros.

Que su luz brille sobre nosotros
y que nuestra esperanza y alegría reflejen esta luz,
para que nuestras comunidades y todos nosotros
mostremos su bondad y su paz
para que todos las puedan ver y acoger.
Te lo pedimos por medio de quien es para nosotros
la luz de nuestras vidas,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos celebrado juntos el hecho de que Jesucristo vino no solamente para cristianos, sino para ser conocido por cada persona, cada país, cada cultura en la tierra. Porque él es el Salvador de todos. Que ojalá lleguemos a conocerle más profundamente y así darle a conocer a otros, especialmente por la forma como vivimos su evangelio.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Podemos ir en la paz de Cristo y caminar en su luz.

Comentario al Evangelio del 

José María Vegas, cmf
¡Sigue a la estrella!

El misterio de la Navidad es tan grande y tan profundo, que no basta un día para entrar a fondo en él y descubrir todas sus dimensiones. A la noche y el día de Navidad, en que contemplamos la luz del niño Dios nacido en Belén, le siguen otras fiestas que van iluminando un cuadro armonioso. La fiesta de la Sagrada Familia nos habla de un contexto de relaciones humanas, del que la verdadera humanidad de Jesús tenía necesidad para desarrollarse y crecer. Las fiestas de San Esteban y de los santos inocentes, para evitar un exceso de sentimentalismo, nos recuerdan que Jesús nace en un mundo violento e injusto y que Él mismo, y otros por su causa, habrán de sufrir las consecuencias de esa situación “no ideal” del mundo en la que tiene lugar la encarnación.

El misterio se completa con esta fiesta de la Epifanía o Manifestación de Cristo a los gentiles, nuestra popular fiesta de los Reyes Magos. Es una fiesta que enlaza directamente con la del domingo siguiente: el Bautismo del Señor, otro momento de manifestación, pues es el momento del comienzo del ministerio público de Cristo; y con la Bodas de Caná, que Juan presenta como el comienzo de los “signos” que Jesús realiza para anunciar que Dios está ya cumpliendo sus promesas. De hecho, la liturgia oriental reúne en una sola fiesta (aquí en Rusia es el día 7 de enero, esto es, mañana) la Navidad, y la Epifanía.

Mateo dice con el episodio de los sabios de Oriente que, ya desde su nacimiento, Jesús tiene una significación universal, sin distinción de razas, culturas y nacionalidades. Que Dios se haga hombre (ser humano) es algo que tiene que importarle a todo el mundo. No puede ser algo exclusivo de un grupo, un pueblo, incluso una confesión religiosa, por paradójico que parezca. Ya, antes de Cristo, y pese al tono fuertemente nacionalista de la religión judía, se dieron cuenta de ello los Profetas. Isaías hoy los representa a todos. Es algo que se deriva naturalmente de su monoteísmo: si el Dios de Israel es el único Dios verdadero, significa que es el Dios de todos los hombres sin distinción; luego la revelación que Israel ha recibido es para todo el mundo. Israel descubre así su vocación sacerdotal, de mediador entre Dios y la humanidad. Y, después de la muerte y resurrección de Cristo, Pablo es el gran batallador por la comprensión universalista de la fe cristiana, que impide que ésta se reduzca a una insignificante secta dentro del judaísmo.

Dios nace y se manifiesta: nace para manifestarse, para comunicarse, para hacerse accesible a todos. Esto tiene una importante consecuencia para la comprensión de nuestra fe, que no puede reducirse a una “opción privada”, a una íntima convicción que no debe manifestarse. Hoy, con frecuencia, en nombre de una tolerancia mal entendida, se nos invita a profesar la fe con tal de que no la manifestemos, de que la practiquemos en nuestro fuero interno, en el ámbito privado de nuestras asambleas litúrgicas, pero renunciando a tratar de que la fe impregne nuestro actuar, nuestro pensamiento y nuestra presencia pública. Es pedir un imposible. Jesús no vino al mundo a fundar un club privado, sino a decirnos que Dios es nuestro Padre, que nosotros somos sus hijos y que todos somos hermanos. Y esto atañe al mundo entero.

Así pues, respetando sin ambages la libertad de cada uno y renunciando a imponer nada a nadie, los cristianos no podemos dejar de proclamar el significado y la importancia para todos de lo que nuestra fe proclama, y de testimoniar, invitando a todos, a acercarse a conocer personalmente al hijo de Dios hecho hombre. Y es que la nuestra es una opción personal, pero no, en modo alguno, una opción meramente privada.

Un detalle importante de esta fiesta es el de la estrella. Los sabios de Oriente representan la sabiduría humana. No eran magos, sino sabios, posiblemente astrólogos o, dicho en lenguaje actual, astrónomos, una especie de físicos y filósofos, indagadores de la naturaleza y buscadores de la verdad. Que estos sabios, siguiendo la estrella, buscaran al niño para adorarlo, significa que entre la razón y la fe, entre la naturaleza y la gracia no hay contradicción alguna, que la ciencia y la revelación, sin reducirse la una a la otra, no son divergentes sino convergentes, pues por caminos distintos se encaminan a la verdad, el bien y la justicia, que, por vía natural o por vía revelada, tienen un mismo Autor.

La razón tiene sus limitaciones y en ciertos momentos necesita del apoyo de la revelación. Así, el hombre puede admirar la grandeza y el poder de Dios al contemplar la naturaleza, pero no puede llegar por la sola razón al contenido revelado, que le dice que a ese Dios creador, que busca en las estrellas, lo puede encontrar en medio de los hombres. Por eso, los reyes magos siguiendo la estrella se acercan mucho, pero no pueden llegar hasta el final. Tienen que preguntar a los representantes del pueblo sacerdotal, depositario de la revelación. Estos tuercen el gesto pero consultan el depósito que se las ha confiado y hallan la respuesta. Es un texto de Isaías el que despeja el camino hasta el niño recién nacido. Causa admiración y perplejidad que, mientras que los sabios de Oriente se muestren tan abiertos (a la razón y a la fe), esos representantes del pueblo elegido estén tan cerrados a lo que sus propias Escrituras les dicen. Vemos que ni la razón ni la revelación bastan por sí mismas. Hacen falta, además, disposiciones personales, es decir, un corazón bien dispuesto. Si no se da esto, la sola razón puede llevar a la soberbia y a la negación de Dios; y la actitud religiosa puede convertirse en fanatismo, y en la negación del hombre al que en nombre de una verdad mal entendida se está dispuesto a matar.

Nuestros sabios de Oriente, bien dispuestos y abiertos a las evidencias de la razón y a las revelaciones de la Escritura, encuentran al niño y le ofrecen sus dones. Son toda una profesión de fe: oro (el niño es el rey celestial), incienso (es el Hijo de Dios), y mirra (su trono y su gloria serán la cruz).

Una afortunada tradición ha querido que los reyes magos sigan trayendo sus regalos a niños y mayores del mundo entero (últimamente se distribuyen el esfuerzo con San Nicolás, también llamado Santa Klaus). Pero solemos darle a esta tradición un moralismo indebido: los regalos dependen de si nos hemos portado bien, como si fueran el premio a un mérito acumulado. Esto no debe ser así. Los regalos se hacen porque se quiere a la persona agraciada, y con el regalo se le “dice” ese amor, se confirma su ser y se celebra que exista. Es importante que nos hagamos regalos unos a otros como expresión de esos vínculos esenciales que están más allá de todo mérito, y que son un reflejo del amor incondicional de Dios.

Los magos confiesan y testimonian con sus regalos. Nosotros deberíamos tratar de regalar al mundo el testimonio de nuestra fe, confesada sin miedo y sin vergüenza. Es el mejor regalo que le podemos hacer, pues el mundo necesita de este niño que ha nacido en Belén. Regalar la luz que hemos visto en medio de la noche y que hemos recibido con nuestra fe. Sí, ese es el mejor regalo que podemos y debemos hacer en este mundo no ideal en el que Jesús ha nacido para todos: ser nosotros mismos estrellas que indican el camino que lleva a Belén a todos aquellos que buscan a Dios, que necesitan a Cristo, aun sin saberlo.

Cordialmente
José M. Vegas CMF
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