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Lecturas y Liturgia del 1 de Junio de 2017

Lecturas del Jueves de la 7ª semana de Pascua

Fuente: Ciudad Redonda
MISA: http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/pascua08_jueves7.mp3

Jueves, 1 de junio de 2017
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):

Resultado de imagen para En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a PabloEn aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 15
Resultado de imagen para Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti  Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

Resultado de imagen para En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró,En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del SAN JUSTINO, Mártir

Jueves, 1 de junio de 2017
Introducción
San Justino, un filósofo que vivió en el siglo II, fue un honesto indagador de la verdad. Decepcionado por las filosofías paganas, llegó a reconocer el camino de Cristo como la filosofía verdadera y la verdad total. Después de su conversión sirvió a la Iglesia como apologista (defensor de la fe) y fundó en Roma la primera escuela de filosofía cristiana, una especie de catecumenado para los interesados en el cristianismo. En esta escuela y en sus escritos Justino presenta al cristianismo como el completo y sobrado cumplimiento del pensamiento y cultura paganos. Cuando el juez lo condenó, afirmó, como justificando su propia condena: “Nadie renuncia a la verdad por el error.” Fue decapitado por su fe.

Colecta
Señor Dios nuestro,
celebramos hoy la memoria
del filósofo y mártir San Justino.
Él no cesó de buscar la verdad
hasta que encontró a tu Hijo Jesucristo.
Que, como él, estemos también nosotros inquietos
hasta que hayamos descubierto
toda la profundidad del amor de tu Hijo;
él que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, fuente de la verdad y de toda vida,
venimos con pan y vino
a unirnos a Jesús tu Hijo
en su alabanza y acción de gracias a ti.
Acepta nuestra gratitud por nuestra fe,
que nos vino como un regalo gratuito tuyo.
Que el Espíritu Santo suscite en nosotros la actitud
de que somos felices por haber encontrado a tu Hijo
y por ser sus discípulos.
Te damos gracias también
porque, a través de Jesús,
hemos visto cumplida
nuestra búsqueda de vida y amor.
Toda nuestra gratitud
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
nos sentimos felices en la vida
porque tenemos a tu Hijo como nuestro guía.

Ojalá que nosotros, en nuestra Iglesia,
como San Justino en la suya,
sintamos un fuerte deseo de ayudar a otros
a conocer y a amar a Jesús.
Que la loca sabiduría de la cruz
no nos disuada de ser siempre fieles a él
y de proclamarle como el Dios viviente
que entiende nuestros sufrimientos
y que nos hace comprender
que incluso las dificultades de la vida
tienen hondo sentido para nosotros.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.



Comentario al Evangelio del 

Fernando Torres cmf


Se podría decir que estas palabras de Jesús en el huerto, poco antes del arresto final, son para el Evangelio de Juan algo así como el testamento de Jesús, la expresión de sus últimas voluntades. En el texto de hoy hay un deseo muy especial de Jesús: que sus discípulos sean uno como el Padre y el él son uno. Jesús habla de la unidad. Pero no es una unidad cualquier la que se tiene que vivir en la comunidad de sus discípulos, en la Iglesia. Tiene que ser una unidad como la que él vive con el Padre, con su Abbá.

En nuestro mundo se habla mucho de unidad y pocas veces se consigue. Es que también hay formas diversas de conseguir la unidad. En el ejército, por ejemplo, todos funcionan bien unidos, hay una gran disciplina. Se consigue a base de autoridad clara, de una línea de mando que todos saben que tienen que obedecer. Sin rechistar. Para el que dice algo hay prevista una sanción severa. No creo que esa sea la unidad que nos pide Jesús a los que le seguimos.

Porque unidad no es uniformidad. No significa que todos tengamos que pensar igual, que vestir igual, que hacer y decir las mismas cosas. Eso podría ser un pelotón de autómatas pero nunca la comunidad de Jesús.

La comunidad de Jesús tiene que vivir la unidad al estilo de la relación que hay entre el Padre y el Hijo. Lo primero que hay que decir es que esa unidad no se basa en la disciplina ni en el temor a la sanción. Es una unidad que florece como consecuencia del amor mutuo, de la donación total del uno al otro. Lo segundo es que una unidad que florece en la tierra de la libertad. Hay que recordar aquello que decía Pablo: “Para ser libres nos liberó el Señor”.

Por tanto, tenemos que construir nuestra unidad en el amor y en la libertad. Y no hay más instrumento que el diálogo, la escucha, la empatía, el trato personal. La unidad no se construye desde ya a golpe de orden y autoridad. Se va haciendo poco a poco. Es proyecto más que realidad. Es tarea de todos a partir siempre del respeto al otro. Es don ciertamente pero también es compromiso y esfuerzo de todos.

Jesús oró para que esa unidad se realizase en su Iglesia. Ahora es tarea nuestra hacerla realidad. Para que en esta casa del reino nadie quede fuera, excluido, y todos nos sintamos miembros de la única familia de Dios.
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