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Lecturas y Liturgia del 5 de Mayo de 2017

Lecturas del Viernes de la 3ª semana de Pascua

Fuente: Ciudad Redonda
MISA:http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO http://www.radiopalabra.org/IMG/mp3/pascua08_viernes3.mp3

Viernes, 5 de mayo de 2017
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,1-20):

Resultado de imagen para Hechos de los apóstoles (9,1-20)EN aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres.
Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Dijo él:
«¿Quién eres, Señor?».
Respondió:
«Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
«Ananías».
Respondió él:
«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
«Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 116,1.2
Resultado de imagen para Ir al mundo entero y proclamad el Evangelio  Alabad al Señor, todas las naciones,
R/. Ir al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,52-59):

Resultado de imagen para EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Viernes de la 3ª semana de Pascua

Viernes, 5 de mayo de 2017
CRISTO VIVE EN MÍ
(Hch 9,1-20; Jn 6,51-58)

Introducción
Resultado de imagen para EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Ésta es la pregunta de Cristo, el Señor, cuando se hace el encontradizo con Saulo, el perseguidor de los cristianos, en el camino de Damasco. Jesús se identifica a sí mismo con sus discípulos perseguidos. Desde aquel momento, en adelante, Saulo servirá al Señor, cuya vida vivirá plenamente: “Ya no soy yo quien vivo; es Cristo quien vive en mí”... El del camino de Damasco fue un encuentro que cambió radicalmente a Saulo en Pablo.
El Señor nos dice hoy en el evangelio: “Los que comen mi carne y beben mi sangre viven en mí y yo en ellos”. Éste va a ser nuestro encuentro con el Señor en esta eucaristía. Que ojalá sea un encuentro tan profundo que nos transforme.

Oración Colecta
Oh Dios, fuente de vida y de amor:
¿Cómo podríamos comprender la profundidad de tu amor,
si tu Hijo no se hubiera hecho hombre,
carne de nuestra carne, y sangre de nuestra sangre?
¿Cómo hubiéramos podido tener el valor
de vivir, e incluso morir -si necesario-,
los unos por los otros,
si Jesús no hubiera entregado su cuerpo
y derramado su sangre por nosotros?
Te damos gracias, Padre,
porque él permanece con nosotros en la eucaristía
y se hace a sí mismo nuestro pan espiritual de cada día.
Que este pan sea el alimento que nos habilite
para vivir y morir, como él,
los unos para los otros y para ti,
nuestro Dios de vida,
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por la Iglesia de Dios, para que la eucaristía siga siendo la fuente de su vitalidad y de su habilidad para dar testimonio de la presencia del Señor en su comunidad, roguemos al Señor.
Por los cristianos de todo el mundo, para que tengan hambre y sed de justicia en el mundo, roguemos al Señor.
Por nosotros y por todos los cristianos que nos reunimos juntos en torno a la mesa del Señor, para que Cristo nos una -mente y corazón- y nos haga como mesas bien provistas, abiertas y preparadas para los hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios nuestro amoroso:
Como un Padre que se preocupa profundamente,
nos invitas al banquete de tu Hijo.
Él transformará nuestro pan en su carne,
nuestro vino en bebida de vida.
Haz que seamos uno con él;
calma nuestra hambre con su pan
y rejuvenécenos con su bebida,
para que vivamos su vida de valentía y entrega
y para que vivamos con él en tu amor,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Gracias, oh Dios, Padre nuestro,
por sustentarnos en el camino hacia ti
con el verdadero pan y bebida de vida,
tu Hijo Jesucristo.
Que en ésta, y en cada eucaristía,
se encarne él en nosotros
y nos haga encontrarnos con él tan profundamente
que seamos capaces de hacer los unos por los otros
lo que él hizo por todos.
Que Cristo viva en nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Pablo encontró al Señor y se transformó en una persona totalmente nueva, completamente cambiada. Nuestro encuentro con el Señor en la eucaristía debería producir en nosotros la misma transformación, ya que Jesús nos dijo hoy: “Los que comen mi carne y beben mi sangre viven en mí y yo en ellos”. Que él viva plenamente en nosotros.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Comentario al Evangelio del 

Juan Lozano, cmf
Querido amigo/a:

Cuando leemos y meditamos la conversión de San Pablo que nos propone la Palabra de hoy, nos damos cuenta de que nada es imposible para Dios. Este bello relato nos recuerda que mientras haya vida hay posibilidad de cambiar la mirada, de nacer de nuevo de modo absoluto, de que la vida de un giro radical. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” De perseguidor de Cristo, pasó a ser perseguido por su causa hasta dar la vida.

Con frecuencia constatamos con tristeza que la gente a la que queremos no disfruta del don de la fe, no creen. Madres y padres que se lamentan de que sus hijos no tienen fe a pesar de todos los esfuerzos que hicieron; parejas que desearían que sus respectivos compartieran con ellos esta dimensión para acrecentar su amor; familias que no pueden celebrar juntos porque no todos comparten este tesoro… Las cosas pueden cambiar y las personas también, como le ocurrió a San Pablo; nunca es tarde para la esperanza.

Nadie ha dicho que la fe en Jesucristo sea fácil. La fe es una batalla en dos frentes principales: interior, contra nosotros mismos en nuestras inclinaciones más egoístas, destructivas u oscuras; exterior, contra las circunstancias, situaciones y personas que, en ocasiones, tratan de obstaculizar nuestro camino de seguimiento. Para mantener y avanzar en el camino de la fe hay que luchar. San Pablo libró esa batalla en su interior, “¿Quién eres Señor?” Necesitó un “Ananías”, un guía en su nacimiento a la fe. Pero una vez que vio y comprendió, fue fiel hasta el final.

Hoy le pedimos al Señor en nuestra oración, que no nos falte el alimento de su carne y sangre, de la eucaristía, para nuestros combates interiores y rogamos por todos aquellos que amamos y no conocen al Señor, para que algún día puedan encontrarse con el Pan Vivo bajado del cielo.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
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