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Lecturas y Liturgia del 1 de Julio de 2017

Lecturas del Sábado de la 12ª semana del Tiempo Ordinario


Fuente: Ciudad Redonda
MISA: http://magnificat.tv/es/taxonomy/term/1
EVANGELIO  http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/12_7_TO.mp3

Sábado, 1 de julio de 2017
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (18,1-15):

Resultado de imagen para En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré,En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio a tres hombres en pie frente a él.
Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: «Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo.»
Contestaron: «Bien, haz lo que dices.»
Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza.»
Él corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron.
Después le dijeron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?»
Contestó: «Aquí, en la tienda.»
Añadió uno: «Cuando vuelva a ti, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.»
Sara lo oyó, detrás de la entrada de la tienda. Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus periodos.
Sara se rió por lo bajo, pensando: «Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer con un marido tan viejo?»
Pero el Señor dijo a Abrahán: «¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: “De verdad que voy a tener un hijo a mis años.” ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.»
Pero Sara, que estaba asustada, lo negó: «No me he reído.»
Él replicó: «No lo niegues, te has reído.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 1,46-47.48-49.50.53.54-55
Resultado de imagen para Sal 1,46-47.48-49.50.53.54-55
R/. El Señor se acuerda de la misericordia

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R/.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R/.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-17):

Resultado de imagen para En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor,
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»
Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.»
Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve" y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace.»
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»
Y al centurión le dijo: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.»
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.»

Palabra del Señor

Liturgia Viva del Sábado de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 1 de julio de 2017
DIOS VISITANTE, GRAN FE
Resultado de imagen para En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor,(Año I. Gen 18:1-15; Mt 8: 5-17)

Introducción
Año I. Nuestra Primera Lectura habla hoy de la maravillosa visita de Dios a Abrahán para confirmarle su promesa. El monje Andrei Rubkev usó esta escena para su famoso icono de la Santísima Trinidad. Dios se invita a sí mismo para entrar en nuestras vidas. ¿Le reconocemos nosotros y lo recibimos?
Evangelio. Con una simple palabra, y pronunciada a distancia, Jesús restauró la salud del criado del centurión. como respuesta a la maravillosa fe de este oficial romano pagano. Este oficial pagano es modelo de fe para todos nosotros. Su fe le hace digno de tomar parte en el banquete del Reino. Y la Iglesia nos propone sus mismas palabras antes de recibir el cuerpo del Señor, en la comunión.

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú vienes y con frecuencia nos visitas,
pero cuántas veces también
no estamos atentos a tu venida.
Haznos conscientes de tu presencia,
para que te recibamos con ilusión
y nos enriquezcamos con tu visita.
Haznos apreciar altamente tu hospitalidad
cuando en la eucaristía
preparas para nosotros la mesa
de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Para que todos los pueblos de la tierra oigan claramente dónde se puede encontrar al Señor, llegar a conocer su nombre y suplicarle a él, oremos.
Para que nosotros nos cuidemos de los enfermos y les llevemos curación y fortaleza por medio de nuestra amistad y de palabras de aliento, oremos.
Para que sepamos dar la bienvenida a extranjeros y a desconocidos en nuestras comunidades cristianas, e invitarles a formar comunidad con nosotros, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre de todos:
Traemos hoy ante ti este pan y este vino
para celebrar nuestra gratitud para contigo
al reunirnos en torno a Jesús, tu Hijo.
En él tú nos has aceptado.,
Hombres y mujeres
de todos los pueblos y culturas,
sentados a su mesa acogedora,
comen este pan de vida
y beben este vino de alegría.
Que todos conozcan tu nombre
y alaben tu amor que sana y fortalece.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Oración después de la Comunión
Padre nuestro que estás en el cielo:
Te damos sinceras gracias
porque tu Hijo pronunció sobre nosotros,
--indignos como somos--
su palabra sanadora.
Que ojalá él encuentre gran fe en nosotros,
como la encontró en el centurión..
También te damos gracias, Padre,
porque la promesa de Jesús se ha cumplido:
Muchos han venido del Este y del Oeste
para comer de la misma mesa con tu pueblo,
cuando nos unimos todos juntos en la eucaristía.
Acepta nuestra acción de gracias
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos:Que ojalá el Señor nos dirija también a nosotros, cuando oramos con sinceridad y humildad, las mismas palabras que dirigió al centurión: “Que se cumpla lo que has creído.” Y que el Dios todopoderoso les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.




Comentario al Evangelio del 

Luis Manuel Suarez, cmf
Queridos amigos:

Hoy el Evangelio nos ofrece el relato donde se dice una de las frases que decimos en la Eucaristía: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará…”.

Es un centurión romano que tiene un criado enfermo. Se acerca. Le pide. Y ante el intento de Jesús de ir a su casa, le dice que no es digno, que basta con que diga una palabra para que su criado se cure. Y Jesús alaba su gran fe, frente a los que se consideran “ciudadanos del Reino” y no son capaces de tanta confianza. Y ante su fe y por la palabra de Jesús, sucede lo que deseaba.

Cada vez que en la Eucaristía decimos las palabras del centurión, estamos diciendo cosas importantes. Le decimos a Dios que no somos dignos; que todo lo que tenemos es gracia: la vida, la fe, la vocación… no es por nuestros méritos, sino por su gracia, que somos lo que somos. Le decimos a Dios que necesitamos ser sanados, ser levantados, ser enviados, más allá de nuestra postración, de nuestros egoísmos, de nuestras inercias. Y le decimos que confiamos en que su Palabra, dicha sobre nosotros, puede obrar ese milagro.

Jesús nos invita a su cena. Cada semana, cada día. Nosotros, aunque indignos, podemos acoger su invitación y sentirnos dichosos de sentarnos a su mesa. En ella, como hace 2000 años, quiere darnos su vida, para que después la repartamos a manos llenas.

Gracias, Señor, por la vida.
Gracias por la Eucaristía.
Y gracias por la fe.
Todo es gracia.
Todo me lo das para agraciar.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (luismanuel@claretianos.es)
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